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Marcos Quiroz Gutiérrez
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¿Pa´lante Presidente?
16/07/2008
A pesar de gozar del 91,41% de aceptación luego de la magistral operación que le arrebató quince secuestrados a la guerrilla y de una victoria segura en las urnas después de otra agitada reforma constitucional, Uribe no debe ser reelegido. Una segunda reelección, con o sin el apoyo de Yidis, traería profundas consecuencias negativas para la institucionalidad del país, como efectivamente las ha venido trayendo la primera.
No pueden ser desconocidas las mejorías en seguridad que el mandato de la “mano fuerte” y el “corazón grande” le ha traído a nuestro país. No obstante, no hay que perder de vista que la reelección sepulta la tridivisión de poderes y atenta contra el verdadero esquema contemplado por nuestra Constitución Política, la cual ha sido concebida para que en la elección de quienes conforman las altas entidades electorales, judiciales u organismos de control participe un Presidente de la República con un período único de cuatro años.
El Consejo Superior de la Judicatura (C.S. de la J.) está conformado por trece magistrados, de los cuales siete son elegidos por el Congreso la República de ternas que envía el presidente y seis son elegidos a razón de uno por la Corte Constitucional, dos por la Corte Suprema de Justicia y tres por el Consejo de Estado. Además, estos dos últimos tribunales designan a sus integrantes de listas que le hace llegar el C.S. de la J. elegido en gran parte por Uribe.
De los nueve que la conforman, tres miembros de la Corte Constitucional son elegidos por el senado de ternas enviadas por el presidente. Uno de los recientemente designados fue Mauricio González -el “Doctor Salsa”- quien por haber sido asesor jurídico de la Casa de Nariño tenía cantada su elección desde el primer momento, pese a que integraba una lista junto con otras dos juristas al parecer cercanas al Opus Dei.
El Fiscal General de la Nación es elegido por la Corte Suprema de Justicia de tres candidatos nominados por el presidente de la República. El Registrador Nacional del Estado Civil es elegido por los presidentes de la Corte Constitucional, la Corte Suprema y el Consejo de Estado, y el Contralor General es elegido por el Congreso de una terna conformada por estos mismos tribunales los cuales tendrán miembros afines al presidente que se haga reelegir.
El Procurador General de la Nación es elegido por el Senado de la República de una terna conformada por el presidente, la Corte Suprema de Justicia y el Consejo de Estado.
En la Junta Directiva del Banco de la República, además del Ministro de Hacienda que la preside, los cinco miembros restantes deben de ser escogidos por el presidente de los colombianos y dos se reemplazarán cada cuatro años.
Como puede apreciarse el sistema de pesos y contrapesos no es simple retórica y ha sido trazado con el fin de que haya personas en los órganos de control, judiciales y electorales que no son afines a los intereses del mandatario de turno. Pero no se preocupen, de pronto estoy exagerando. A lo mejor, muchos de los designados por Uribe en las entidades de notable importancia actúen con la misma altura del Doctor Salsa, quien ya dijo que el presidente lo había puesto en la Corte Constitucional para que fuera imparcial y por eso tenía que cumplirle.
*Estudiante de Derecho en la Universidad Externado de Colombia
marcos_quiroz_gutierrez@hotmail.com
Marcos Quiroz Gutiérrez