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Hernán Araujo Ariza
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La Feria de las Colonias
16/07/2008
Precisamente hace poco más de un año el tema que abordé en este espacio, era casualmente el mismo que hoy me ocupa; la concurrida Feria de las Colonias que se desarrollaba y se desarrolla hoy en los inmensos pabellones de Corferias en Bogotá.
En ese entonces el título de la columna era ‘La oportunidad perdida’, debido a la reprensible ausencia de la región Caribe en general, en tan importante vitrina cultural. Pasó el tiempo y parece que sin buscarlo, me fueron callando la boca, puesto que solo un año después el invitado de honor de esta feria -que termina el domingo- es el departamento del Cesar.
En respuesta a semejante invitación se despliega todo un gran operativo logístico que con el objetivo de aprovechar al máximo el merecido espacio cedido a nuestra tierra, se encargaría de concertar con las empresas y municipios las comitivas que viajarían a representarnos. Y en esa labor de concertación se mandaron sendas cartas a las empresas privadas importantes de la región, así como a los 25 municipios. Ya en el desarrollo de este evento, los espacios fueron repartidos entre algunos ingeniosos artesanos que ofrecen sus productos con éxito, también estuvo Corpocesar, la Lotería La Vallenata y como es debido la Gobernación. Y pare de contar.
Salvo EL PILÓN, que sí reservó su stand –muy pobre por demás- no hubo mayor participación empresarial en esta feria. Y es una lástima porque me cuentan que tocó acomodar una sala de espera y una especie de despacho para el Gobernador, entre otras improvisaciones de última hora, todas tendientes a usar el espacio sobrante debido a la poca acogida que normalmente tiene un evento de estos entre los empresarios de la región.
La Fundación del Festival Vallenato, que no debe tener mucho trabajo por estos días; brilló por su ausencia. El Alcalde y su equipo también se ausentaron. Ahora, no creo que sea nada despreciable este escenario como vitrina para mostrar el ambicioso proyecto del sistema integrado de transporte o la propuesta de las 5 mil viviendas, solo por mencionar dos. Las empresas relacionadas con el carbón se ausentaron todas menos una; la que conformaron unos artesanos que se dedican a ‘esculpir’ el mineral para lograr ingeniosos adornos. Klarens y lácteos La Primavera –empresas que ofrecen sus productos a nivel nacional en Carrefour- también fallaron, en fin; la lista es larga y se aproxima al infinito. La oportunidad desaprovechada por Coolesar, Servipán, incluso las almojábanas de La Paz y muchos otros productos y empresas -micros, pequeñas y medianas, no importa- no volverán nunca más.
Como siempre ocurre, se excusarán diciendo que la invitación no llegó, algunos hablarán del inminente paro de las empresas carboneras y otros hablarán de lo costoso de desplazarse a Bogotá. Todas son excusas válidas y entendibles, pero nunca lo suficientemente fundadas como para ocultar la gran falta de visión del empresariado vallenato y cesarense. Solo mentes ancladas a siglos pasados pueden seguir manejando empresas con un criterio tan parroquial, menospreciando el inmenso valor de los intangibles que hoy se manejan en el mundo empresarial, por no hablar de las bondades del mercadeo regional.
Desafortunadamente siguen viendo este costo (de viáticos) como un gasto y no como una inversión de retorno a diferentes plazos. Desconociendo que en el corto plazo las ganancias las reciben los artesanos que están presentes allá, léase María Claudia Fernández con sus coloridos y agraciados bolsos o las -también coloridas y aun no descubiertas por SalvArte- esteras de Chimichagua. En el mediano plazo, los ganadores serán los miembros de la red de hostales, pues ya están listos para recibir huéspedes que se aventuren a hacer turismo por nuestras poblaciones. Y en el largo plazo los dividendos en imagen y confianza inversionista resultarían descomunales.
Entonces, es nuestro deber aplaudir la labor que realiza nuestro departamento en Bogotá, sin importar que cueste 400 o 500 millones. Es cierto que hay hambre, pobreza y otros muchos problemas más que resolver, pero esta oportunidad no se podía perder con tan rancio argumento. Por eso felicito desde este espacio al equipo de la gobernación por la epopeya que aún hoy no terminan de librar en la capital. Lástima que nuestras empresas se hayan resignado a no asistir.
MI ÚLTIMA PALABRA: Aprovecho la oportunidad para invitar a todos los vallenatos a darse una tregua con el alcohol y los mismos planes de siempre para que salgamos bien temprano el próximo domingo a marchar por la libertad de los secuestrados.
pipearaujoariza@hotmail.com
Hernán Araujo Ariza