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Luis Napoleón de Armas P.
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Integración Suramericana, en marcha
16/07/2008
En un evento que tuvo lugar en Tucumán, Argentina, a fines de junio pasado, se reunieron los presidentes de los países de Mercosur, donde además estuvieron otros mandatarios en proceso de vincularse a dicho organismo regional.
Allí esbozaron el deber ser del subcontinente, contra sensu de la tradicional orientación político-económica que lo ha depauperado secularmente. Es como salirle al paso a los problemas que amenazan a la humanidad desde hoy en adelante. Allí se identificaron elementos relacionados con lo energético, alimentario y medio ambiente, factores determinantes para la humanidad.
Es lo que el mundo desarrollado apetece para sí porque no tiene y de ahí surgirán los conflictos y tragedias venideras de no tomar posiciones a tiempo. Ya son más de 30 los países que se enfrentan a la hambruna; el propósito expedito de las multinacionales es apropiarse de estos recursos a sangre y fuego.
Por otro lado, el incremento en los precios del petróleo y de los alimentos le dará pábulo a una inmanejable inflación mundial. Además, los desórdenes de la industria globalizante ya están alterando el ecosistema. La invasión a Irak a base de mentiras es una clara demostración de este propósito. Sur América, por gracia de Dios, posee estos recursos en abundancia que le garantizarían su sostenibilidad. Aquí están las mayores reservas hídricas y forestales del mundo, amén de una fauna variada y exótica que ayuda al balance ecológico.
Nuestro deber es cuidar esa riqueza pues ya las multinacionales se los quieren apropiar.
La teoría de los países industrializados dice que en ausencia de combustibles, se deben utilizar los alimentos para convertirlos en energía; por eso, el consumo de maíz será exclusivo de los automotores, mas no del hombre.
Según estudios de la ONU, el etanol requerido para obtener el full de una camioneta equivale al maíz consumido por una persona en un año. Con este indicador podemos asegurar que el resultado para la humanidad será monstruoso, especialmente para aquellos países que pertenecen a la generación del maíz. En Mercosur, en cambio, se plantea todo lo contrario, esto es, sembrar el petróleo para convertirlo en alimento. Esa tesis la planteó Chávez en un gesto bien altruista. Pero Chávez no se quedó ahí; propuso la creación de un fondo de solidaridad con los pobres para lo cual ofreció un dólar por cada barril de petróleo vendido, equivalentes a unos 900 millones de dólares anuales ¿Se atreverá alguien a decir que esta propuesta es mala o que tenga algún contenido ideológico?
Con el potencial que tiene Suramérica, está en condiciones de lograr su independencia política, económica y social para, al fin, definir su propio destino. La subsidiaridad entre sus países logrará una economía complementaria. Venezuela, Colombia y Bolivia, por ejemplo, tienen un potencial energético; Argentina es una despensa de alimentos; Chile, Venezuela, Colombia, Perú y Bolivia poseen grandes yacimientos de minerales; Brasil, por su parte, es una potencia económica y tecnológica; hoy, su economía se ubica entre las diez más grandes del mundo. Muchos de estos países cuentan con una mano de obra calificada.
Esta es una magnífica oportunidad para construir un emporio de bienestar con capacidad de hablar de tú a tú con la comunidad europea, el Asia toda y Norte América. Esto toma relevancia ahora que la Comunidad Europea aplique la ley “retorno” consistente en la repatriación de la mano de obra nuestra, tratada como commoditie. Tenemos que estar unidos, en especial Colombia y Venezuela que son como dos siamesas de esas que no se pueden operar.
Luis Napoleón de Armas P.