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Aquilino Cotes Zuleta
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¿Dónde vive el señor..?
14/07/2008
Me está costando lidia reacomodarme al horario de trabajo de mis consejeros periodísticos, Tío Chiro y Tío Nan, porque casi a diario tengo que ir de una invitación a otra, de una reunión a otra y, en fin, me da temor fallar a una de sus citas.
No se cómo fue, pero parece que por cosas del destino Tío Chiro y Tío Nan llamaron a Valledupar al teléfono equivocado del distinguido y connotado urólogo Osvaldo Angulo Arévalo y me citaron a las cinco de la mañana del lunes anterior a la avenida Coolesar o calle 44, en Valledupar.
Reconozco que siento vergüenza con el doctor Osvaldo Angulo y hoy públicamente le pido excusas por tamaña indelicadeza de mis consejeros, también amigos de él, aunque ellos han argumentado que se trató de una casual equivocación.
De todas maneras, el urólogo me dio la razón –gracias nuevamente- y llegué cinco minutos antes a la mentada cita que parecía no era para mí.
Encontré a Tío Chiro con una cinta métrica, midiendo meticulosamente la avenida de lado a lado y a Tío Nan con una calculadora sumando cuidadosamente cada milímetro y cada metro de la vía.
Me provocó reírme de mis consejeros como lo hubiese hecho, de eso estoy muy seguro, su amigo de parrandas Darío Pavajeau Molina.
“Lo que deseamos saber es cuándo estará totalmente intransitable esta avenida, para que el Alcalde o el Gobernador ordenen su arreglo”, dijo Tío Chiro, mientras hacía una operación de calculo diferencial.
“Es más, podría servirnos para establecer si el Alcalde o el Gobernador viven en Valledupar, para que les informa del problema”, agregó Tío Nan.
Minutos después, en el móvil de mis consejeros periodísticos, nos transportamos al centro de la ciudad, pero antes de llegar pasamos 103 huecos en calles tras calles.
Gracias a la peripecia de Tío Nan, logró sortear con éxito cada hueco y su carro quedó ileso.
“Mirá vé”, expresó Tío Chiro con un acento caleño, para mostrarnos los carros mal parqueados en calles y carreras, y un desorden descomunal de padre y señor mío de motocicletas, carro de mulas, taxis y buses colectivos.
“Valledupar es la única ciudad del mundo que con tantos problemas de tránsito no tiene reguladores de tránsito”, expresó Tío Nan.
“No hacen falta fotografías ni videos para constatar que los nuevos semáforos instalados en la ciudad no fue más que un negocio de quienes adjudicaron los contratos, porque ahora hay mas caos vehicular”, aseguró Tío nan.
“Yo no se dónde diseñaron y evaluaron el proyecto para los nuevos semáforos y valdría la pena preguntar dónde estaban quiénes aprobaron el proyecto y por qué la Procuraduría no los tiene en la mira”, precisó Tío Chiro.
Mis consejeros periodísticos continuaron el recorrido hasta llegar a la glorieta (sin nombre) frente al parque de la Fundación Festival Vallenato y fijaron sus ojos en las dos esplendorosas avenidas y les gustó los anillos viales allí construidos.
Pero hay un pero. “Habría que preguntarle a los contratistas y contratantes de esta obra por qué en vez de palmeras (vale cada una miles de pesos) que no le dan sombra a una mosca, no sembraron árboles (vale cada uno cientos de pesos) para aprovechar la sombra y crear un camellón que en el futuro pueda mitigar el calentamiento global de ese sector. En dónde viven cada uno de esos señores?”, ó es un negocio?, reflexionó Tío Nan.
Posteriormente llegamos al mercado nuevo. Tío Chiro no se explicaba el por qué ninguna autoridad reguladora de precios y medidas hace presencia en ese sector, a pesar de la gran especulación de los precios.
“Por qué la comunidad, sabe dónde está cada problema de la ciudad y las autoridades civiles municipales y departamentales, policivas y militares prácticamente desconocen esas necesidades. En dónde se meten los responsables de darle solución a los problemas, Manos a la obra señores”, concluyó Tío Nan.
tiochiro@hotmail.com
Aquilino Cotes Zuleta