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Yenis Fernanda Vides Zuluaga
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No fue una utopía
08/07/2008
El rescate el pasado dos de julio de los 15 secuestrados que mantenían las Farc entre los que se encuentra la ex candidata a la presidencia, Íngrid Betancourt, sin duda alguna fue un verdadero triunfo de las Fuerzas Militares de Colombia que con audacia y mucha inteligencia lograron infiltrar a uno de los grupos más peligrosos que puede existir en todo el mundo en cuanto a terrorismo y delincuencia se refiere.
Esta valentía no la ha tenido ningún otro Ejército, lo que se convierte en un ejemplo para los demás países y demuestra que nuestra nación cuando las capacidades se utilizan para hacer actos buenos, su resultado es el éxito.
Hoy más que nunca el país debe sentirse orgulloso de sus soldados y por supuesto del gobierno que vio el rescate militar como una salida arriesgada pero al final victorioso.
No hay que ser un adivino para saber que en algunos momentos toda Colombia pensó que era una utopía que Íngrid regresara a su libertad, de hecho se especulaba de que sufría múltiples enfermedades tropicales y anímicamente su estado era de una profunda depresión lo que hubiese podido provocar su muerte en la infinidad de la selva del Guaviare. que paradójicamente se vuelve un infierno para los cautivos que ven apagar sus vidas sin ninguna esperanza entre la grandeza de la naturaleza.
Y es que Íngrid era el arma de seguridad que las Farc tenían para presionar al Estado y hacer sufrir a toda Colombia y por qué no decirlo a todo el mundo.
Sin embargo, no hay que olvidar que son más de 700 personas las que aún siguen cautivas en Colombia, algo que no se puede ignorar pues la libertad es uno de los derechos fundamentales que tienen todos los seres humanos sin importar sus condiciones socioeconómicas, políticas, religiosa y cultural, por ello el gobierno deberá continuar con sus gestiones.
Ojalá las próximas liberaciones que se den sea a través de una forma unánime, es decir, por medio de un Acuerdo Humanitario donde no halla necesidad de exponer la vida de nadie.
Hay que reconocer que la política de Seguridad Democrática que ha adelantado el presidente Álvaro Uribe Vélez han dado resultados notablemente positivos aunque falte mucho por hacer para que la violencia y otros factores como la pobreza desaparezcan totalmente del contexto social colombiano.
Ya se puede respirar una esperanza de paz, aunque sería muy prematuro decir que los grupos al margen de la ley desaparecerán, el conflicto que las Farc han provocado durante años nacionalmente se está comenzando a ver absurdo y sus destinos inciertos.
Yenis Fernanda Vides Zuluaga