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Óscar Andrés Ariza Daza
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¡Gloria al Ejército Nacional de Colombia!
07/07/2008
Con regocijo congratulo a mi glorioso Ejército Nacional por el valeroso rescate de Íngrid Betancourt y sus 14 compañeros secuestrados que produjo tanto orgullo de Patria y una enorme confianza en nuestra institucionalidad, en la palabra como el arma más poderosa.
Fue una misión exitosa por la ausencia de las armas y de la sangre pero con una nutrida participación de la persuasión; un combate retórico en el que la palabra acompañada de la inteligencia triunfó sobre la brutalidad del enemigo.
Cuando vi las imágenes de los liberados bajando del avión de la libertad se me aguaron los ojos de la felicidad y celebré la victoria de la vida, la razón y la inteligencia sobre la barbarie.
La acción del Ejército fue una hazaña épica comparable con la de Ulises entrando silencioso al territorio de sus enemigos dentro de un caballo gigante. El caballo fue desplazado por la tecnología, pero la sagaz irrupción fue la misma que en la Odisea, aunque distinta por la impecabilidad con la que se ejecutó el plan colombiano que no produjo muerte alguna.
El rescate de los secuestrados es un triunfo del glorioso Ejército Nacional colombiano, pero también de la oposición, en la medida en que ellos, gracias a la constante tarea de vigilancia y control obligan a hacer las cosas mejores; es así como se logra el equilibrio democrático. Sin la oposición, Uribe y el Ejército no habrían hecho esfuerzos por corregir los errores cometidos antes, ni dar un ejemplo de paz.
Buena y sana es la oposición, pero sin la mala intención que subestima la perspicacia de los nuestros. Por encima de los rumores sobre participación extranjera en el operativo que yo creo fue 100% criollo, priman los excelentes resultados que revivieron a compatriotas que estaban pudriéndose en la selva en manos de una guerrilla infame y ajena a la condición humana. Inexplicable que muchos colombianos se hayan acostumbrado a cazar el error o la falla para desacreditar al gobierno, deslegitimando las acciones de quienes combaten con inteligencia a narcoterroristas criminales hoy minimizados por la acción del gobierno.
El golpe de astucia contra las Farc es un homenaje a la razón por parte de nuestro Ejército de Colombia, quien además de rescatar a los retenidos mediante el uso de la inteligencia y no de las armas, respetó la vida de los guerrilleros que se quedaron en la selva, a pesar de tenerlos plenamente ubicados para un ataque que hubiese sido efectivo en caso de requerirlo, pero felizmente primó el derecho a la vida aunque sea la de los enemigos; eso hace grande y glorioso a nuestro Ejército de hombres recios, pero de corazón blando, que aprendieron de los errores del pasado para transformarse en una institución cada día más cerca del pueblo y con la suficiente credibilidad para seguir haciendo las cosas bien.
Nuestros soldados, los de las armas de la legalidad, son quienes exponen su vida en el monte, en la ciudad mientras dormimos, jugamos o paseamos de un lugar a otro; los que a pesar del calor, frío o lluvia, están ahí discretos cuidándonos; son nuestros hermanos, hijos, primos, nuestros vecinos, nuestros compatriotas que creyeron en la legitimidad de las acciones, por lo que merecen ser reconocidos en su tarea constitucional de preservar el orden y la seguridad. Por todo eso, me siento orgulloso de mi Ejército, de mi Décima Brigada Blindada y de mi batallón de Apoyo y Servicios para el Combate “Cacique Upar “. Gloria a estos honorables hombres de la Patria.
arizadaza@yahoo.com
Óscar Andrés Ariza Daza