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José Romero Churio
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Hablemos del fútbol
25/06/2008
Quien inventó el fútbol pensaría que, por tratarse de un deporte de fuerza con inevitable roce corporal, sólo ocasionaría muertes debido a las lesiones corporales producidas por el choque entre los participantes durante su práctica.
Considero que este deporte fue ideado para la recreación y sana diversión de la gente, pero su creador nunca imaginó la pasión que le generaría. Tampoco le pasó por la mente que se convertiría en un juego en el cual se apuestan multimillonarias sumas de dinero.
En algunos países, mafiosos y narcotraficantes se infiltran en el manejo del fútbol, para manipular los resultados de los partidos jugados con el interés de ganar apuestas y lavar dineros provenientes de actividades ilegales. Infortunadamente, Colombia hace parte de los países, donde el manejo del fútbol depara consecuencias con circunstancias muy funestas para la humanidad.
En nuestro país, la mafia y el fanatismo, llevan a condiciones que provocan alteraciones del orden público con saldos de víctimas muchas veces mortales o con secuelas de invalidez permanente, tanto en los aficionados al fútbol como en los miembros componentes de la fuerza pública.
Hasta ahora, las medidas para contener tales fenómenos del fútbol, tan peligrosos y dañinos a la sociedad, no han sido los más adecuados ya que no han dado los resultados esperados, pues, con la suspensión de los estadios se castiga tanto a culpables como a inocentes; es decir, pagan justos por pecadores.
En realidad, en nuestro país, el fútbol se ha vuelto un problema social complejo, en el cual, la mayoría de los futbolistas sufren las peores dificultades, porque las superestrellas que ganan millones son pocos y a los sobresalientes no tan deslumbrantes, los clubes los contratan con un salario de baja cuantía que cobija todas las prestaciones laborales y, el resto, que comprende un monto muy superior, se lo dan como bonificación con la condición de no reclamar más prestaciones.
Desde luego, en las latitudes donde los futbolistas reciben preparación con excelente entrenamiento y remuneraciones que les permite vivir sin afanes que hasta les asegura pensión de jubilación, el desempeño deportivo y la actitud mental lógicamente es diferente, con mayor compromiso y mejor sentido de pertenencia.
Las finanzas de la gran mayoría de los clubes del fútbol colombiano se encuentran en déficit, por la salida de los mafiosos de sus dirigencias, debido la famosa lista Clinton que reseña a varios empresarios del país como involucrados en lavados de activos y otros negocios ilícitos.
Los clubes, por lo general les adeudan salarios a los futbolistas, por que los pagos generalmente se los hacen parciales.
Cuando se enferman a veces no tienen servicios médicos o se los niegan por atraso con las EPS, y si el problema de salud es debido a riesgos profesionales como suele ocurrir, la situación se complica aún más, puesto que las Administradoras de Riesgos Profesionales pagan las incapacidades según los sueldos consignados.
La concurrencia a los escenarios deportivos es cada vez menor, en vista del bajo rendimiento de los futbolistas. La aparición de superestrellas escasea y cuando aparecen la maduran precozmente y por tanto se desperdician.
En conclusión, si el fútbol colombiano a nivel profesional no funciona bien, qué podríamos decir de las otras categorías. Por ejemplo, del Valledupar F.C., que participa en el Campeonato de la Primera B de la Dimayor, que al comienzo de todos los torneos le ofrecen el oro y el moro, y siempre anda en crisis.
romerochurio@hotmail.com
José Romero Churio