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Dubis María Medina Cuadros
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Principios del aprendizaje
23/06/2008
“Uno no enseña lo que dice. Ni siquiera enseña lo que hace. Solamente enseña lo que es.
Anónimo.
Podemos definir el aprendizaje como un cambio más o menos permanente que se produce en el individuo, se manifiesta en su conducta y se origina como consecuencia de su interacción con el entorno, y por el efecto de la práctica.
Aprendemos utilizando diferentes estrategias. Uno de los mecanismos más básicos es la imitación. Intentamos reproducir conductas similares a las que observamos en aquellas personas que nos sirven de referentes.
¿Somos buenos modelos para nuestros hijos y estudiantes? Los hijos y pupilos contemplan a sus padres y maestros. A veces no les quitan el ojo. Se fijan en ellos y observan detalles que nos costaría imaginar. Miran cómo hacen las cosas. Les ven cocinar, conducir, leer, hacer deporte, arreglar cosas, hablar, ordenar y limpiar. Advierten cuándo sonríen y se divierten, y cuándo se enfadan o están tristes. Analizan su carácter: si se muestran simpáticos o serios, tranquilos o nerviosos, altruistas o egoístas, comprensivos o severos, dialogantes o autoritarios, cariñosos o fríos.
Observan cómo les ayudan, el apoyo que les prestan, el tiempo que les dedican, el cariño que les proporcionan. Tanto su forma de ser como su comportamiento y actitudes influyen en los hijos. Son un referente, un punto de comparación, un modelo para su aprendizaje.
Aunque los padres son los principales modelos para sus hijos, los niños copian muchas conductas también de sus maestros, hermanos, compañeros de clase, de los personajes que ven en televisión. Observan e imitan acciones, gestos, palabras y expresiones, tonos de voz y modos de hablar.
Mediante la observación es posible aprender conductas sin necesidad de que nadie medie la participación activa del sujeto.
Nuestros hijos y estudiantes aprenden, imitan y repiten conductas a partir de la observación de modelos. Al imitar la forma de comportarse de éstos, los niños esperan obtener también resultados similares a los que obtienen dichos modelos.
Por eso es de vital importancia que usted padre, madre, maestro, hermano posea un comportamiento coherente con su discurso de formación con respecto a los menores, pues si presentamos dicotomías entre el decir y el actuar estamos creando en los educandos una confusión con respecto a cual camino seguir.
Es fundamental mostrar siempre una imagen de padre, madre y maestro asertivo, pues ese ser equilibrado, seguro, satisfecho, relajado, tolerante, sociable que se respete a sí mismo, que respete y valore a los demás, que muestre un carácter activo, decidido, colaborador y optimista es el modelo ideal para orientar una generación que nos está pidiendo a gritos un cambio radical en la manera de educarlos.
En fin tratemos de ser mejores cada día, pues somos los responsables de reformar nuestra situación en el mundo y de cambiar a mejor las circunstancias de nuestros congéneres tratando en todo momento de convertirlos en excelentes ciudadanos.
*Docente
dubismedina@hotmail.com
Dubis María Medina Cuadros