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Luis Rafael Nieto Pardo
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ESTRATEGIAS DE DEFENSA
21/06/2008
Entre las estrategias que debemos usar los defensores se me antoja como la más importante y eficaz conservar muy reservadamente nuestros argumentos como un secreto muy bien guardado. De ésa forma mantendremos en ascuas al fiscal y a su equipo de investigación, los que estarán indudablemente curiosos y expectantes tratando de adivinar qué defensa usaremos.
Si contamos con suerte puede suceder que esta táctica tenga resultados satisfactorios, pues por lo menos estando al frente de la defensa de un homicida puede ser que el fiscal omita en su discurso de apertura mencionar los motivos que provocaron el asesinato; y sólo hace un poco más establecer la muerte de la víctima y el hecho de que esta haya sido provocada por nuestro defendido.
Ello nos dará la oportunidad de pasar por alto el discurso de apertura o alegato inicial de apertura, si así quiere llamarse. Esto es algo inusual y riesgoso pero leal y viable; porque puede suceder que en un caso criminal yo no descubra el esquema de mí plan de defensa.
Está táctica tiene la ventaja de que puede que el fiscal no tenga indicios y yo evito proporcionárselos; yo podría argüir legítima defensa; basarme en un estado de locura u otro móvil diferente, de acuerdo a mi investigación.
Esta estrategia resulta ser una buena táctica legal si además se sabe dramatizar; no se olviden que en escrito anterior les dije que en este sistema oral, el defensor no sólo debe manejar bien la palabra sino además ser un buen actor o dramaturgo si se quiere.
Y todo porque en un juicio de tal naturaleza todos allí interiormente se estarán haciendo la misma pregunta: ¿por qué lo mató o por qué lo mandó a matar? (Casos actuales). Pero no sólo el público estará expectante, también el mismo Fiscal, el Juez y el Ministerio Público.
Y es allí en donde cobrará mayor importancia mantener en secreto la táctica de defensa. Y el Fiscal estará en posición parecida a la del capitán de un equipo que se enfrenta con otro equipo cuyas tácticas desconoce por completo.
De tal suerte que no tiene la menor idea de lo que hubiese ocurrido durante el tiempo que precedió a los disparos fatales; siempre y cuando la defensa si haya averiguado todo sobre este tema y tenga dominio y conocimiento suficiente sobre lo sucedido, a tal punto que conoce el motivo real de lo que propició la acción de su defendido y conserva sus cartas bien ocultas. Todo ello nos ayudará a arrojar una duda, no sobre los hechos, sino sobre su interpretación.
Podemos además también crear dudas sobre las formas cómo ocurrieron los hechos; sacar a la luz hechos vitales; esto, aunque puede ser perjudicial es una manera sutil de demostrar que somos nosotros quienes conducían el juicio (en sentido figurado). Por eso, mientras estemos interviniendo con nuestro discurso debemos mantener el interés del juez, y no sólo mantenerla si no obtenerla.
¿Quieren saber una cosa?: a veces pienso que lo más importante no es impresionar al juez por nuestro conocimiento de la ley; sino por nuestra sinceridad. Jamás olviden esa lección.
NIETOPARDOLUISRAFAEL@latinmail.com
Luis Rafael Nieto Pardo