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Hernán Araujo Ariza
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A Silvestre Dangond
18/06/2008
Superando el temor a ser catalogado por los suspicaces, como uno más de los tantos seguidores afiebrados –o lambones- que debe tener Silvestre Dangond, he osado hacer este escrito para señalar algunos aspectos importantes de quien, quieran o no, es un ídolo que mueve masas. Y para comprobarlo no es sino recordar la gran acogida que tuvo su lanzamiento de ‘El Original’ hace menos de una semana.
Como estudioso del tema empresarial, veo en esta agrupación, más que un simple conjunto de músicos estupendos, una gran empresa con visión y orden. Por eso, el que el Parque de La Leyenda haya tenido el primer lleno a reventar (al menos que yo haya visto, incluidos los costados de las graderías) no es un hecho aislado ni tiene que ver con el aniversario de la emisora. Como tampoco tiene que ver el hecho de obtener un disco de oro antes de que saliera a la venta el producto, sin haberlo escuchado siquiera. Eso es una muestra de la confianza que le tienen a un artista que hace rato exhibió su talento.
Todo lo anterior es el resultado de una muy bien diseñada campaña publicitaria que buscaba y logró la expectativa necesaria para convocar a tantas personas de afuera de la ciudad y del país, incluso. No escatimar gastos al momento de invertir en publicidad, es la receta para lograr muchas cosas con un nuevo producto. Pero también es producto de la magnífica idea de ‘obsequiar’ boletas de ubicación especial para quienes compraran ‘El Original’ original (valga la redundancia).
Ya Silvestre lo entendió, y esperamos que otros artistas también lo entiendan. Pues hoy en día, con los avances desesperanzadores de la piratería, no es suficiente cruzarse de brazos y sacar un buen disco; toca saberlo mercadear. Y en esa parte yo agregaría algo a la polémica que generó la iniciativa ‘La hora crítica’ (y a propósito; ¿Qué ha pasado con esto?), en la que algunos periodistas celosos con los espacios para sus colegas en la elaboración de boletines de prensa han empezado a exigir un mayor nivel. Sin embargo, yo me atrevería a ir más allá y propondría que además se incluyera en la nómina a una persona conocedora de mercadeo y publicidad para que asesoraran a los artistas vallenatos para al menos darle la pelea a la piratería y no resignarse a no vender.
Ya entrando en lo personal, vemos en este disco a un artista más maduro y consciente de la gran responsabilidad que le han entregado miles de seguidores. Es el tema de su relación con Dios, a la que alude en varios discos y por la misma que osó grabar una alabanza relatando un episodio bíblico. No deja de ser extraña esta pública devoción, pues por lo general el folclor vallenato se mueve entre mafias, vicios y prácticas nones santos. Por eso aplaudimos esta nueva faceta de un Silvestre más entregado a Dios, pues esto lo alejará un poco del desorden a que acostumbran los jóvenes artistas vallenatos en su afán de despilfarro a chorros y seguramente lo encausará por mejores caminos.
Es indiscutible su liderazgo en la juventud, por eso lo instamos a que aproveche la vitrina y el micrófono que tiene permanentemente abiertos y emprenda causas interesantes y de mayor profundidad. No está de más recordar la iniciativa de un grupo de artistas bogotanos que se agruparon en lo que denominaron ‘Seikywia’, un proyecto que vela por la defensa de los indígenas de nuestra región. En fin, cuando usted quiera trabajar por una causa noble y profunda, seguro la encontrará. Solo hace falta gente grande como usted para que lidere procesos de transformación que redundarán en beneficios para todos, pero que además le permitirá que no solo lo recuerden por sus canciones sino por sus huellas y obras.
Conozco de algunas obras sociales que sagradamente realiza todas las navidades en su pueblo, sin embargo lo invitamos a que amplíe la cobertura de su accionar social. Un artista de talla nacional debe tener propósitos sociales del mismo nivel, para un país con tantas necesidades, y no reducirlos a lo local. No se trata de mostrar lo poco o mucho que se haga, es simplemente cuestión de aportarle algo a la sociedad a la que los artistas como usted se deben.
MI ÚLTIMA PALABRA: Y con respecto al ingenioso Juancho de La Espriella, creo que cada día avanza más en lo que pareciera una disputa por poner en duda la necesidad de ser rey vallenato para ser bueno y para tener aceptación. Sin corona es cada día mejor. Éxitos.
pipearaujoariza@hotmail.com
Hernán Araujo Ariza