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Víctor Martínez Gutiérrez
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Emdupar necesita cerrar las válvulas de los gastos y los grifos burocráticos que la desangran
03/06/2008
Desde que se hizo pública la intención de privatizar, tercerizar o trasformar a EMDUPAR, las reacciones no se han hecho esperar y cada vez son más crecientes las reservas de la comunidad interesada en la propuesta que socializa su actual gerente.
Quienes nos atrevemos a participar en la discusión en contradicción a la estrategia oficial, lo hacemos convencidos de que es la oportunidad de explorar todas las alternativas posibles dentro de un ejercicio constructivo que permita que nuestra empresa líder no solamente sea viable, sino eficiente. Para ello debemos partir de varias hipótesis que propongo:
- Que la empresa continúe como está: viable y no eficiente, pues aún así arroja utilidades al final del ejercicio.
- Que la empresa la volvamos eficiente autónomamente: cerrando las válvulas de gastos excesivos y los grifos burocráticos que la desangran, entendiendo que las crisis y las dificultades son oportunidades para hombres y mujeres con carácter y visión. Es decir, que el gerente con todo el capital de que está precedido, incluido el apoyo del gobernador Cristian Moreno, no se declare vencido sin intentarlo. Demasiado temprano para rendirse en tan poco tiempo, doctor Licinio. Lo invito para que asuma el reto de rescatar con su propio esfuerzo y garra lo más preciado del pueblo Vallenato y no se deje conducir por el camino más fácil y al mismo tiempo el más peligroso.
- Que sea intervenida a la empresa por la superintendencia de servicios públicos: lo que constituiría una sanción al manejo politiquero y a la omisión al cumplimiento del plan de mejoramiento de (30) treinta puntos) suscrito en Septiembre de 2006 y que se resume en: Depuración de cartera, nuevo catastro de redes, nuevo software, nuevo catastro de usuarios y el avance en la micromedición, temas sobre los cuales sería importante conocer hasta dónde se ha logrado. Evaluación que solo mediría el organismo fiscalizador para determinar si el compromiso adquirido se ha cumplido. Habría que preguntarnos ¿qué tanto ganamos y qué tanto perdemos con esta alternativa? Yo creo que ganaríamos mucho, porque sería la opción ideal para quitársela de las manos a la voracidad clientelista y a la explotación particular a la que la quieren entregar.
La tercerización es la propuesta de la administración actual y que constituye a nuestro modo de ver, más de lo mismo; es decir, de lo que ya experimentamos con los operadores privados CITI Y FUNCOPAG, empresas que manejaron, sin mayor resultado, el área comercial de la empresa.
De allí que me atreva a denunciar que la tercerización constituye la cuota inicial de la privatización, sueño dorado que se mantiene vigente y que ya mostró sus resultados con las concesiones del reciente pasado en perjuicio de todos los Vallenatos.
Abierto el debate, ningún sector gremial organizado, fuerzas vivas de la comunidad y ciudadanía en general debe ser indiferente a éste, hasta que se logre una respuesta que convenga a los intereses de los usuarios y a la sostenibilidad de la empresa misma, la cual en su historia administrativa fue eficiente; gestiones anteriores reconocidas en su momento y que debemos emular para beneficio de todos.
Para esta discusión debemos examinar qué tiene y qué le falta a Emdupar, lo cual se puede sintetizar en:
LO QUE TIENE:
* Se surte de un río sin contaminación; posee un sistema de acueducto por gravedad; fue diseñado con una infraestructura que le ha permitido su crecimiento; se encuentra liberada de la carga pensional. Emdupar es privilegiada ya que tiene un mercado para ella sola, pues no hay otra empresa para la prestación de ese servicio. Por inquietud de las últimas administraciones, podemos decir que se encuentra sobre diagnosticada sobre su situación de eficiencia actual y adicionalmente cuenta con una hoja de ruta marcada por la Superintendencia de servicios públicos para mejorar las condiciones de la empresa.
Es decir, Emdupar conoció un pasado exitoso con experiencias aplicables al presente incierto.
Finalmente he llegado a la conclusión de que LO QUE LE FALTA a Emdupar es voluntad política transparente para salvar la empresa con sus propios medios y no dejarla ahogar en un vaso de agua.
Víctor Martínez Gutiérrez