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Dubis María Medina Cuadros
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El valor de la educación
26/05/2008
“La educación es lo que sobrevive cuando lo que aprendimos se olvida”. Burrhus Frederic Skinner
La sociedad se construye desde la educación, que constituye el pilar fundamental sobre el que se sustenta la convivencia, el bienestar y el progreso social. Somos seres sociales, necesitamos de los demás, nos educamos junto a ellos. Desde que nacemos aprendemos a comunicarnos y a relacionarnos con nuestros semejantes, y adquirimos determinadas conductas que nos permiten interactuar con nuestro entorno y con las personas que nos rodean. Damos pasos que nos ayudan a avanzar y a entender cómo funciona el mundo en que vivimos.
Nuestra principal referencia está en nuestro entorno más cercano. Las personas que están en él, generalmente padres, hermanos y maestros, son poderosos modelos que nos van mostrando conductas, pautas de interacción, estrategias para resolver problemas. Nos transmiten formas de hablar, ideas acerca del mundo, creencias, valores.
Desde que adquirimos la condición de padres y maestros pasamos a serlo a tiempo completo. Eso implica que uno es padre, madre o maestro las veinticuatro horas del día. Sin embargo, ¿estamos preparados para educar? Esta es la cuestión principal.
La realidad es que muchos padres y maestros se lanzan a la tarea de educar a sus hijos y pupilos como buenamente pueden, sobre la marcha, según su criterio, y a partir de lo que aprendieron a su vez de sus propios padres y maestros. Entienden que su misión consiste principalmente en repetir pautas educativas similares a las que vieron utilizar a éstos, e intentan subsanar en otros casos aquello que consideraron erróneo de esa educación que recibieron.
No deja de resultar sorprendente y paradójico que para conducir un coche debamos adquirir una formación previa específica y superar unas pruebas en las que demostremos nuestros conocimientos y habilidades, y sin embargo para conducir una vida desde sus inicios se dé por hecho que nos sirve con la intuición o el sentido común. Según esto, cualquier persona estaría preparada para educar a sus hijos y estudiantes, cosa que, evidentemente no es así. Para “guiar” algo tan delicado cómo es una vida, deberíamos disponer de algunas pautas claras, de un manual de referencia, e incluso me atrevería a decir que de un carné de padre o maestro por puntos.
Afortunadamente, son bastantes los padres y maestros que deciden recibir una formación que les aporte estrategias para educar de forma adecuada. Podemos aprender a educar a los hijos y alumnos antes incluso de ejercer como padres y maestros. No debemos esperar a que surjan las dificultades y los problemas para cuestionarnos entonces qué hemos debido de hacer mal y cómo podríamos haberlo hecho mejor.
Aprender a educar es prevenir. Muchas intervenciones profesionales en el ámbito familiar y escolar serían innecesarias si se hubiese realizado una labor previa de prevención, si se hubiera recibido una formación al menos básica que permitiese aplicar desde un inicio las estrategias y criterios adecuados para orientar a nuestros hijos y pupilos.
En suma mi invitación es para que día a día nos preocupemos en adquirir elementos que nos faciliten la formación de estos chicos que tenemos en nuestras manos. Es importante leer, prepararse, no olvidemos que de la manera como eduquemos, a estas nuevas generaciones así será la huella que se deja en ese ser humano. El futuro del mundo está en nuestras manos.
*Docente
Correo electrónico: dubismedina@hotmail.com
Dubis María Medina Cuadros