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Indalecio Dangond Baquero
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Los subsidios del Ministro de Agricultura
23/05/2008
Revisando las cifras oficiales del Ministerio de Agricultura, este ha sido el gobierno que más recursos ha invertido en el sector agropecuario en los últimos 18 años. Solamente en la administración del ministro Andrés Felipe Arias, se han hecho inversiones cercanas a los 1.5 billones de pesos, cifra que contrasta con el crecimiento del sector que en el último año alcanzó tan solo el 3.18% del PIB.
Lo más preocupante es que los productos de primera necesidad como el arroz, maíz, sorgo, soya, trigo, yuca tradicional y caña panelera, el área se haya reducido en el mismo periodo en más de 233.000 hectáreas y las importaciones de estos cereales se hayan incrementado de 3 a 5 millones de toneladas anuales, lo que representa dejar de cultivar en nuestras tierras mas de un millón de hectáreas que fácilmente podrían generar unos 280.000 empleos directos a nuestra familias campesinas.
Los colombianos no entendemos como un Gobierno que han invertido tantos recursos en el sector agropecuario presente este déficit en producción de alimentos (en momentos de mayores precios de los comodities). No hay derecho pues, que un país con una población rural que supera los 11 millones de habitantes no alcance un PIB agropecuario del 3.5%.
No hay derecho que un país donde la seguridad democrática ha permitido que todos podamos trabajar nuestras tierras tranquilamente, la banca siga mirándonos con desconfianza y su financiamiento no alcance a cubrir siquiera el 6% de la demanda total del sector por los altos costos de transacción, demasiados trámites, las exageradas garantías y desembolsos tardíos.
Esto demuestra una vez más lo urgente y necesario de una Política de Estado para el sector que vaya más allá del mandato de un gobierno determinado y que procure ser la expresión de una visión que compartan los ciudadanos sobre los aspectos esenciales que tienen que ver con sus formas de vida y con sus formas de organización como Nación.
El Ministro debe procurar no seguir repartiendo subsidios bajo criterios políticos y de forma injusta sin tener en cuenta la buena gestión de unos frente a la mala gestión de los otros. Ya todo el mundo se está preguntando a manos de quienes fueron a parar y que impacto han tenido en el crecimiento del sector los 134 mil millones de pesos entregados a proyectos de riego y drenajes?, los 200 mil millones para subsidiar tasas de interés?, los 150 mil millones para los exportadores de banano, flores y plátano?, los 10 mil millones entregados a los acuicultores, los 147 mil millones para proyectos de investigación, los 40 mil millones para subsidiar a las empresas que venden los fertilizantes a los caficultores, los 60 mil millones para el subsidio integral de tierras y los miles de millones entregados a unas empresas privadas de asistencia técnica, transporte de maíz y almacenamiento de arroz entre otros.
Es hora que los órganos de control, el Congreso de la República y los gremios de la producción hagan una investigación para evaluar el poco impacto de estos subsidios y de otros instrumentos de incentivos a la producción agropecuaria. Los 4.7 millones de pequeños campesinos de nuestro país no tienen paso a estos dineros porque los trámites y sus costos hacen imposible acceder a ellos.
Forjar un acuerdo nacional en torno de esta Política de Estado es una condición esencial para el éxito de la gestión del Ministerio de Agricultura, de los gremios agrícolas y de las otras instituciones privadas ligadas al mundo agrario. Sólo así podremos alcanzar hacia el mediano plazo un sector agropecuario eficiente, moderno y socialmente integrado que llegue a un nivel de desarrollo tal que le permita seguir creciendo en forma sostenible contribuyendo al desarrollo nacional y a la felicidad de nuestro pueblo.
Indalecio Dangond Baquero