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Fernando Londoño Hoyos
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Monstruosa injusticia con el senador Mauricio Pimiento
22/05/2008
Con Fouché, diríamos que es peor, porque es una equivocación.
El senador Mauricio Pimiento ha sido condenado por concierto para delinquir agravado, tipo penal que no existe pero que la Corte Suprema se ha inventado, por haber promovido grupos paramilitares y mediante un acuerdo con ellos constreñir en su favor el electorado del Cesar.
Para sostener la alianza entre el senador Pimiento y el lamentable 'Jorge 40' no tiene la Corte una sola prueba directa. Así que salta de inferencia en inferencia, como iba Tarzán de los monos entre sus dóciles bejucos.
Para que el acuerdo tenga sentido, la Corte diseña la tesis de que el senador Pimiento no hubiera sido jamás elegido sino contando con una ayuda extraordinaria y decisiva.
Como estuvo fuera del país de 1998 en el momento en que inició su campaña, su elección era imposible. Prueba: una regla de experiencia demuestra que nadie es elegido sino con "el trabajo personal y permanente como la relación directa con la comunidad" (sic). Esa afirmación de la Corte es grotesca y contraria a la historia política conocida.
Decenas de políticos ilustres fueron elegidos congresistas tras largas ausencias y por lo mismo sin contacto inmediato con la comunidad. Si una regla de experiencia es un principio que no necesita prueba por universal y constante, como por ejemplo que el sol sale por Oriente, la de la Corte es simplemente una sandez.
Pero una sandez que cuesta la vida de una persona eminente.
A partir de esa prueba deplorable, pasemos a las que establecen el acuerdo del senador y el bandido. De un papel firmado por unos congresistas del Magdalena para pactar una alianza electoral en ese departamento infiere la Corte que una nota al margen de esas páginas es letra y firma de 'Jorge 40', sin examen grafológico que lo establezca. De la existencia de ese supuesto pacto infiere que debió haber otro en el Cesar. De unas notas a lápiz en aquel papel, que decían Mauricio Pimiento o M.P., infiere que ahí está el pacto con Pimiento. De la votación, que juzga atípica para Pimiento en esos municipios, infiere que él fue parte del pacto. Y de esas suposiciones infiere que es paramilitar, amigo de 'Jorge 40' y engarzado con él en un pacto que no tiene más prueba que esa cadena de gratuitas inferencias.
Pero faltaba el constreñimiento. Aquí la Corte desestima el testimonio de centenares de habitantes y de varios alcaldes del Cesar, que explicaron por qué les entusiasmaba la candidatura de Pimiento y cómo en las elecciones de marzo de 2002 la calma había sido plena y la libertad para votar en su región, absoluta. En cambio, dio por valederos tres testimonios, el mejor de los cuales es de un Alfonso Palacio Niño, que varios testigos denunciaron ante el proceso como miembro activo del Eln.
A pesar de semejante revelación, "su versión no desmerece" y a ella se suman otros dos que afirman que 'Jorge 40' había dicho que por cada voto por Álvaro Araújo habría un muerto en esa región. Los votos por Araújo, también acusado por recibir patrocinio de '40', fueron casi 2.000 y no aparecieron los muertos. Ninguno de los testigos implicó a Pimiento en las amenazas. También se infieren.
Además, como Pimiento sacó en el 2006 en el Cesar la mitad de los votos que en el 2002, está claro que en el 2002 había pactado con 'Jorge 40'. Por todo ello, la conducta posterior del senador es "irrelevante". Los paramilitares lo eligieron para que les diera palo.
Con el valor, la ilustración, la contundencia que el país le reconoce y aplaude. Por eso obtuvo altísima votación en el 2006, regada por toda Colombia. Falta alguna otra inferencia de la Corte para que la explique. Así se dispone de la libertad, la honra y la vida de un grande de Colombia. "Para verdades el tiempo y para Justicia Dios".
Fernando Londoño Hoyos