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Ricardo ‘Quintín’ Quintero Baute
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El Copey, Villa del Cesar
20/05/2008
A partir del año de 1986, época en la que se consagró en nuestro ordenamiento jurídico la elección popular de alcaldes, las subregiones y los municipios del Cesar adquieren cada vez más conciencia de su situación y de sus derechos, este proceso los ha llevado a intentar elaborar nuevas formas de relaciones con los distintos gobiernos que ha tenido el departamento desde hace un tiempo.
Sin embargo, este esfuerzo no ha sido del todo exitoso porque han existido barreras de tipo administrativo, político, jurídico y económico que han generado frustraciones y muchas veces han dejado en la conciencia de la gente la idea de que todos son los mismos con las mismas y que aquí nada pasa y nada cambia.
Por vecindad con mi pueblo Los Venados, por familiaridad y por amistad siempre he tenido un especial apego por la subregión noroccidental de nuestro departamento y en especial por el municipio de El Copey.
Durante mis años de niñez y adolescencia solía oír que en la Villa del Cesar, como se le denomina a este territorio, están las mejores tierras del departamento, vivía gente pudiente y que por su ubicación geográfica era el sitio ideal para conseguir trabajo y hacer un patrimonio.
La heteregoneidad de razas le da una riqueza humana a la subregión noroccidental del Cesar, muy difícil de encontrar en otros departamentos de la costa atlántica.
El Copey es una mezcla de personas de los departamentos del Magdalena, de Bolívar y del Atlántico; de emigrantes santandereanos y de cesarenses de las subregiones del centro y sur del departamento, la mayoría llegados en las décadas pasadas por el algodón, la ganadería y el comercio, sumado a que este ha sido siempre lugar de paso para Santa Marta, Barranquilla y Cartagena.
La agricultura y la ganadería, que son las dos formas de explotación económica a partir de las cuales se conformo el departamento del Cesar, encuentran en las tierras copeyanas el lugar ideal de producción.
Las virtudes del Copey y de sus tierras, su condición de municipio privilegiado por su ubicación, bañado por importantes ríos como el ariguani, provenientes del macizo de la Sierra Nevada y su potencial de despensa agrícola no son desconocidas, incluso más de uno dirá que sobra resaltarlas. La pregunta es como volver a recuperar el esplendor que el Copey tuvo en épocas pasadas y hacerlo un sitio generador de trabajo y riqueza y en especial sembrar entre sus habitantes la esperanza de que en el municipio y en los corregimientos Caracolicito, Chimila y San Francisco pueden haber cambios de fondo.
Principalmente manteniendo y mejorando la situación de seguridad del municipio sobre todo en su parte rural y en especial en los cerros y montañas; para nadie es un secreto que este punto ha sido el lugar propicio para grupos al margen de la ley y corredor para el transporte de narcóticos.
De igual forma, invirtiendo en el capital humano sobre todo en los niños y adolescentes en una zona en la que todavía hay tantas heridas abiertas a raíz de la violencia reciente.
Actualmente, en El Copey se deben estar cultivando alrededor de o ocho hectáreas de palma aceitera la mayoría en manos de grandes productores y un porcentaje menor en las de pequeños agricultores constituidos en cooperativas. Este es el renglón que más trabajo da en esta municipalidad y mayor movimiento a su economía, el problema es que para seguir promoviéndolo se necesita agua y el Ariguaní y la forma de riego por gravedad parece ya no ser suficiente; en consecuencia se requieren pozos profundos, mejorar la energía rural y un distrito mediano de riego.
Promover los cultivos de ñame, auyama, yuca, plátano y café, sobre todo entre los parceleros; igual que promover la reforestación y con relación a la ganadería, entre los medianos productores la necesidad de producir forrajes con el fin de fortalecer la producción lechera y de carne; parecen ser en el corto y mediano plazo las alternativas menos costosas para generar ingresos.
La cercanía con Bosconia, para mi gusto el municipio con mayor posibilidad de proyectarse en el Cesar; la ubicación sobre la troncal de Oriente y la posibilidad de acceder en corto tiempo a las principales capitales de la Costa Atlántica, e incluso a Bucaramanga y Bogotá, hacen que a partir de una unión entre el sector privado y el sector publico en cabeza de la Gobernación Departamental y de la Alcaldía municipal, el Copey sea el escenario ideal para mostrar que además del carbón, el Cesar tiene otros renglones propicios para la productividad.
Ricardo ‘Quintín’ Quintero Baute