Buscar:
Valledupar,
Indalecio Dangond Baquero
Indalecio Dangond Baquero
Opinión del 02/05/2008
No más migajas para el Agro
Opinión del 18/04/2008
Rodear al Gobernador
“No le des el pescado, enséñales a pescar”
09/05/2008

Hace un año se puso en marcha el programa Agro Ingreso Seguro (AIS), un modelo de incentivos con más de 500 mil millones de pesos, creado para solucionar las dificultades que los productores iban a enfrentar con la firma del TLC con los EE.UU.

Estas ayudas hechas a través de toda clase de subsidios no han tenido un impacto en el crecimiento del sector agropecuario y mucho menos han mejorado su competitividad.

¿Será que los insuficientes recursos del presupuesto nacional alcanzarán para mantener en el tiempo estos mecanismos perpetuadotes de dependencias? ¿No será mejor emprender una política de Estado que ayude a eliminar las ineficiencias del negocio agrícola en Colombia? Ya vemos que el camino fácil de querer contrarrestar las consecuencias de una agricultura ineficiente, es a través de artificialismos compensatorios.

Lamento contradecir a los impulsores de este programa, pero considero que una mejor alternativa de eliminar las causas mas profundas de la falta de rentabilidad y competitividad de los negocios agrícolas debe ser a través de una capacitación y organización de nuestros agricultores para que no sigan cometiendo los mismos errores del pasado en sus procesos productivos, que conllevan a bajísimos rendimientos por unidad de tierra y de animal, causados muchísimo más por falta de conocimientos adecuados que de políticas agrícolas generosas.

Mientras las vacas de los ganaderos en los EE.UU producen en promedio 20 litros de leche al día, las nuestras producen 4; cada hectárea de sus tierras rinden 10.000 kg de maíz y 49.000 de papa, mientras las nuestras escasamente llegan a los 4.000 y 18.000 kg respectivamente.

Estos programas empeoran aún más la forma distorsionada como los agricultores adquieren sus insumos y venden sus cosechas. Con estos subsidios compran al por menor, con alto valor agregado al último intermediario y venden sus cosechas al por mayor, sin valor agregado y al primer intermediario. Ambas distorsiones las podemos eliminar mediante la capacitación y organización de los productores con propósitos empresariales.

Enseñarles a diversificar sus cultivos, es proveerle un seguro agrícola contra riesgos de clima, enfermedades y precios de mercado. Enseñarles a no tener ociosidades en sus negocios agrícolas (tractores que trabajan pocas horas al año, tierras ociosas y costosos equipos de riego que no se traducen en altos rendimientos), es promover la asociatividad para lograr economía de escala, reducir costos e incorporar valor agregado a las cosechas, y este, es el camino más realista para ser competitivos cuando los gobiernos de turno no están en condiciones de otorgar subsidios permanentemente.

Hago un llamado a los gremios de la producción nacional para que reflexionen sobre los siguientes interrogantes: ¿Serán los agricultores los culpables de tan graves ineficiencias? o ¿será nuestro disfuncional sistema educativo rural que no ha desarrollado en ellos la autoconfianza, la creatividad y la capacidad de corregir sus ineficiencias y de solucionar sus propios problemas?, ¿será que deberemos seguir priorizando infructuosas reivindicaciones dirigidas al Congreso de la República y al Ministerio de Agricultura para pedir paliativos inaccesibles, ineficaces y perpetuadores de dependencias? o ¿será que deberemos buscar las soluciones emancipadoras en las “escuelas rurales” y en las “facultades de ciencias agrarias”; apoyándolas como corresponde, pero exigir de ellas una educación mucha más pragmática, objetiva, funcional y práctica para que de ellas egresen agricultores con real capacidad de corregir las ineficiencias del negocio agropecuario.

Indalecio Dangond Baquero

UNA MARCA COMUNICACIONES INTEGRALES S.A.
EL PILON - www.elpilon.com.co
Valledupar - Cra 7 No. 14 - 50 Teléfonos: 574 52 22 - 574 99 00
Copyright © 2007 Todos los derechos reservados.