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Indalecio Dangond Baquero
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No más migajas para el Agro
02/05/2008
El menudeo del Ministro de Agricultura está matando al sector
El Tiempo publicó esta semana varias noticias sobre la meta que se ha puesto el Gobierno Nacional de sembrar 220 mil hectáreas de maíz amarillo tecnificado este año con incentivos que van desde los 30 mil hasta los 50 mil pesos por tonelada “vendida y comercializada”.
A raíz de una reunión que sostuve con unos agricultores en el Departamento de Córdoba, una de las tres mejores zonas del mundo para cultivar maíz y la de mayor producción en Colombia, le preguntaba a los campesinos que opinaban de este nuevo incentivo del ministro Andrés Felipe Arias, a lo que Don Venancio Cogollo un campesino con las manos curtidas de sembrar maíz, respondió: “Este menudeo del Ministro nos está acabando”, cada vez que se inventa un subsidio nuevo, va a parar a manos de los comercializadores de nuestro producto. Ellos viven chupando la sangre del productor rural y los subsidios del Gobierno, por eso cada vez estamos más anémicos.
Con una expresión en su rostro de incrédulo y cansado de tantas falsas promesas, Don Venancio me dijo: Vea dócto!, ya le voy a contá porqué hemos decidido no jalarle más a la etapa pobre y más riesgosa del negocio que es la producción.
Cuando uno siembra una hectárea de maíz, supuestamente en el papel (de esos que llaman Resoluciones) tenemos derecho a 5 subsidios directos: El de la tasa de interés, a la asistencia técnica, al seguro de riesgos climáticos, al transporte y al almacenamiento.
En la práctica no llega ni uno y ya verá porqué: Sembrar una hectárea de maíz nos cuesta $3.143.000, de los cuales el Banco presta el 80% siempre y cuando entreguemos una garantía del 130% del valor del crédito y unos 14 requisitos más que duran estudiando en Bogotá unos 45 días y cuando quieren dar una respuesta ya estamos recogiendo las mazorcas. Por eso nos toca recurrir al almacén que nos vende los insumos caros para que nos preste la platica oportunamente y es ahí donde se aprovechan de nosotros, porque nos cobran una tasa de usura del 26% anual, cuando ellos la consiguieron a través del subsidio del Gobierno al 9%. Es decir, se quedan con el subsidio del Gobierno y nos triplican el interés arrebatándonos la rentabilidad de nuestro negocio.
Los miles de millones del subsidio de la asistencia técnica se lo llevan tres empresas en Bogotá que el Ministerio escogió para que fueran los únicos en prestar ese servicio a los agricultores; nosotros no hemos recibido una sola ayuda de esa plata. En cuanto a la subvención sobre el costo de la prima del seguro contra riesgos climático, este se lo llevan las compañías aseguradoras porque las primas son muy caras y el deducible muy alto, termina saliendo más cara la medicina que la enfermedad.
Los mil 400 millones del subsidio de transporte la giró el Ministro a la agroindustria y no a los agricultores. Este es un subsidio inventado por los intermediarios para que el gobierno pague los fletes y los peajes que le corresponde a ellos, con la excusa que ese costo debe ser nuestro. Y el del almacenamiento es la misma vaina, porque esa plata termina en mano de los dueños de los almacenes de depósitos.
A lo anterior súmele los altos precios de los fertilizantes, porque las multinacionales los aumentan cada vez que sube el precio del petróleo, pero cuando vuelve a sus niveles normales, los precios de dichos insumos agrícolas no disminuyen. Vea Docto!!, yo de pronto vuelvo a sembrar maíz, el día que el Gobierno Nacional me garantice un acceso oportuno al crédito, una semilla genéticamente mejorada que me permita coger 9 en vez de 5 toneladas por hectárea y un seguro agrícola que cubra los riesgos de rendimiento y precio. Esos subsidios no me hacen falta, porque nunca los he tenido.
Indalecio Dangond Baquero