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Valledupar,
Jairo Arturo Montalvo Sarmiento
Jairo Arturo Montalvo Sarmiento
Opinión del 04/04/2008
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Opinión del 17/03/2008
Asistamos al paisaje de Dios
¿Quiénes son los propietarios de la guerra en Colombia?*
21/04/2008

“No me duelen los actos de la gente mala, me duele la indiferencia de la gente buena”. Martin Luther King

Desde nuestro terruño cesarense le enviamos un mensaje de amor y esperanza a todos los secuestrados. Elevamos desde nuestro corazón la respiración de la oración para que no se asfixien en la selva y su perseverancia florezca; y el ánimo de las melodías del acordeón, la caja y la guacharaca para que el desnudo de la guerra se vista de paz y salud en sus almas agobiadas.

El sentimiento de solidaridad de todo el pueblo colombiano debe superar valientemente a las palabras y actuaciones provenientes de la irracionalidad de los grupos al margen de la ley que quieren la guerra. La enfermedad que sufren algunos secuestrados contagia de malestar al corazón del pueblo colombiano, donde la única salida es la medicina del Acuerdo Humanitario para que recuperen la salud de la vida y la libertad.

Pero frente al dolor de los secuestrados y de sus familiares aunado a tantas tramitologías, discusiones y cruce de palabras entre las partes intervinientes del conflicto, surge en mi mente inquietante el siguiente interrogante: ¿Quiénes son los propietarios de la guerra en Colombia? la respuesta elemental y mayoritaria seria: los grupos terroristas al margen de la ley financiados por el narcotráfico y de hecho yo pensaría que es así; pero pueden surgir equivocadamente o no, otros protagonistas que propician la siguiente disyuntiva alimentada de duda: o será una orden del Imperio Norteamericano que no le conviene que se acabe la guerra por intereses económicos…….; o serán las Fuerzas Militares que no quieren que desaparezca la causa de la guerra por temor a perder su empleo de carácter remunerado y patriótico……; o será el Gobierno Nacional que justifica reiterativamente el pago del impuesto para reforzar a las Fuerzas Militares y que al desaparecer la causa de la guerra se elimina en consecuencia dicho impuesto.

Con este polémico interrogante quiero aclarar que no estoy en contra del Gobierno del presidente Uribe ni de su política de Seguridad Democrática; por lo contrario la respeto y le reconozco su efectividad para combatir a los grupos al margen de la ley. La finalidad de este artículo es generar una reflexión en mis paisanos vallenatos y compatriotas colombianos sobre los posibles o presuntos intereses ocultos (corrupción) de los diferentes protagonistas del conflicto interno en Colombia. Para conseguir la paz definitiva en Colombia se tiene que hacer previamente un juicio de valores en forma objetiva y transparente sobre los intereses relativamente legítimos del bueno (Gobierno Colombiano) y los intereses irracionales e ilegítimos del malo (Grupos Terroristas).

Por mi profunda convicción democrática desearía pensar que es absurdo imaginar que los actores legítimos de una democracia como el Imperio Norteamericano, las Fuerzas Militares y el Gobierno Nacional, fueran los grandes beneficiadores de la guerra en Colombia y creo que cualquier persona con capacidad elemental de raciocinio me refutaría con hechos dicha afirmación. Pero para encontrar la solución del conflicto, tenemos que pensar imaginariamente mas allá de lo bueno y lo malo, para efectos de poder descubrir dónde está la raíz del problema de la guerra en Colombia y cuáles son las irregularidades que ayudan a mantenerla.

Son preocupantes y reprochables todas las actuaciones terroristas del malo pero es mucho más preocupante la indiferencia de los buenos frente a la guerra y al secuestro. Por eso tenemos que esculcar todos los factores generadores del conflicto interno colombiano para poder darle una luz de esperanza a las generaciones presentes y a las que han de venir.

De un interrogante polémico pueden surgir innumerables respuestas positivas o negativas que constituyan de una u otra forma un avance significativo, pero si guardamos silencio frente a dicho interrogante, estaríamos permitiendo el fortalecimiento de los Grupos Terroristas y en consecuencia, alejando más aun las posibilidades de paz. Por eso los insto a pensar objetiva y transparentemente sobre las causas intrínsecas y extrínsecas del conflicto, para avanzar en la búsqueda de una solución real, democrática y legítima del mismo.

*Editado

Jairo Arturo Montalvo Sarmiento

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