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Dubis María Medina Cuadros
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Educar es un acto de amor y equilibrio
15/01/2008
“Solamente dos legados duraderos podemos aspirar a dejar a nuestros hijos: uno, raíces; el otro, alas”. Holding Carter
La educación eficaz consiste en lograr el equilibrio entre la firmeza y la flexibilidad, la razón y las emociones, el control y la libertad.
La dificultad estriba en muchos casos en saber encontrar ese “punto medio” ideal. De la dirección y la supervisión eficaz basadas en la competencia, la autoridad y el reconocimiento, se puede pasar al control patológico basado en infundir miedo, crear sentimientos de culpabilidad, aplicar castigos frecuentes o a la ausencia de una organización clara que propicia el libertinaje y la anarquía; aquellos padres y/o maestros que se limitan a dejar hacer, a dar al niño absoluta libertad les otorgan el mando y control propiciando un clima insoportable en sus hogares y/o aulas, haciéndose evidente que no están sabiendo ejercer adecuadamente la autoridad; en todos estos casos media un abismo entre lo que significa educar y amar.
Es importante establecer la autoridad bien sea en padres o maestros, instituyendo una comunicación bidireccional, donde se reconozcan los derechos y deberes de todos; además se debe propiciar la responsabilidad, el respeto, la cooperación y la independencia; los padres y/o maestros permiten participar a los hijos y/o alumnos, recaban sus opiniones y las tienen en cuenta en la toma de decisiones, pero son ellos los que deciden. Se muestran siempre afectuosos, interesados y comprometidos en la educación de sus hijos y/o pupilos, contribuyendo de este modo a fomentar progresivamente la autonomía y a desarrollar su personalidad y sus capacidades.
A continuación les propongo algunos criterios que pueden servir de guía para educar a los hijos y/o alumnos:
* Proporcionar afecto y cariño, basando la relación en el amor.
* Dedicarles la atención necesaria.
* Establecer normas y pautas adecuadas que les sirvan de referencia.
* Potenciar una disciplina razonable sin caer en la represión.
* Establecer límites claros y ampliar progresivamente el margen de libertad.
* Convertirnos en un ejemplo para ellos.
* Establecer hábitos saludables.
* Procurar un ambiente de estabilidad, equilibrio y armonía.
* Mostrar al hijo y/o alumno aceptación incondicional y evitar sentimientos de rechazo.
* Ser generosos en el reconocimiento de las cualidades y progresos de los chicos.
* Crear un ambiente alegre, desarrollando y empleando el sentido del humor.
* Transmitirles ilusión y esperanza.
* Mostrarles paciencia y fomentarla en ellos.
* Tener tranquilidad y contagiar serenidad.
* Demostrar y poner confianza en ellos.
* Desarrollarles el sentido de la responsabilidad, evitando la culpabilidad.
* Tener empatía y una actitud altruista, enseñarles a compartir.
* Promover actividades enriquecedoras que eviten la ociosidad pasiva.
* Desarrollarles la autoestima y el sentimiento de valía en la familia y escuela.
* Adoptar y transmitir una actitud positiva hacia la vida.
* Valorar los aspectos positivos, evitando humillar por los defectos.
* Transmitir y desarrollar valores.
* Potenciar la comunicación y la relación entre todos.
* Escucharlos activamente desde el respeto.
* Saber disculpar las equivocaciones y ser benevolentes.
* Actuar con sentido de la justicia y la ecuanimidad.
* Tratarlos con equidad, sin favoritismos o preferencias.
* Desarrollarles la creatividad y potenciarles la capacidad creativa.
Espero que los anteriores criterios contribuyan a convertir el hogar y aulas escolares en espacios que posibiliten una convivencia colmada de amor paz y felicidad.
*Docente
Dubis María Medina Cuadros