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Miguel Andrés Villazón G.
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Juventud y compromiso
18/10/2007
Cuando todos los jóvenes salimos del colegio a estudiar una profesión, muchos de nosotros llegamos a formarnos en las más prestigiosas universidades de la capital de la República. Con el tiempo todos vamos adquiriendo un título, y luego nos dedicamos a buscar trabajo. Y es cuando me pregunto, ¿por qué en vez de aplicar todo lo aprendido en ciudades grandes como Bogotá, Medellín o Barranquilla, regresamos a nuestra tierra natal aportándole conocimiento y emprendimiento a todas nuestras industrias y compañías?
Las oportunidades están, solo hay que buscarlas porque no llegan solas. La mayoría de los profesionales, deberían venir y realizar el estudio para fomentar las empresas y su progreso. La ciudad está siendo afectada por la fuga de cerebros, y esto no es conveniente para la región. Contamos con empresas pujantes, en diversos sectores de la industria. Y no hay mayor razón para no venir y evitar ser parte del progreso de esta ciudad. Casi todos, se quedan en las grandes capitales en espera de conseguir un empleo, en cualquier industria o entidad estatal para trabajarles, pero sería muy diferente y satisfactorio que esa labor viniera a realizarse nuestra ciudad, y que sean los hijos de esta quienes la dirijan a ella misma.
Valledupar por estos días goza de un progreso económico, donde están surgiendo nuevos proyectos en diferentes campos, además de los que ya existen y han crecido con el tiempo. Hay que creer en nuestras empresas, y brindar la oportunidad a todos los jóvenes capacitados, para hacer parte de ella y así continuar con esta evolución.
Hace días me impresionó saber que, muchos de los sectores comerciales están dominados por personas venidas de diferentes regiones, y no tengo nada en contra de ellos, sino que veo la necesidad urgente de vincular a los nuevos profesionales con todas las actividades de trabajo en el entorno de nuestra querida ciudad. Por citar un ejemplo tenemos a la parte de insumos médicos, donde su distribución está a cargo de personas del interior del país, que con mucha capacidad han surtido a droguerías y clínicas. Pero esto se da porque no contamos con personas formadas en la ciudad para desempeñar esta actividad. Y en muchos otros espacios comerciales encontramos la misma situación, pero no podemos tenerle miedo a lo nuestro, y tampoco pueden los inversionistas impedir la inclusión de nuevos jóvenes con ideas y ganas para impulsar a nuestra urbe, pues esto en conjunto significaría desarrollo y avance.
También me causa gran curiosidad y expectativa en lo mucho que podríamos hacer los jóvenes alrededor de las grandes empresas mineras. Estas compañías internacionales podrían ser surtidas por nuestra gente, en materia de alimentación, confección de uniformes, repuestos de maquinaria e implementos de trabajo. Así un grupo de profesionales crearía empresas e industrias para ser distribuidores de sus productos no solo a estas empresas, sino que de igual manera existirán muchas otras a las que se le podía trabajar.
Nuestra ciudad con el apoyo y la unión de todos puede seguir soplando vientos de progreso por mucho tiempo. Las puertas deben estar abiertas para todos, fomentando la inclusión de nuevo personal con conocimiento de alta calidad en nuestras empresas, y así ver florecer un sentido de pertenencia en la comunidad vallenata.
Con el transcurrir de los años nos daremos cuenta que el compromiso que nace se convertirá en orgullo para nosotros.
Nuestra sociedad debe abrirse para ser comprometida e incluyente, y de esta manera ser ejemplo para el resto del país, colaborando con la ciudad y su gente. Todos nosotros jóvenes hijos de esta ilustre ciudad, tenemos el compromiso de prepararnos intelectualmente y de igual forma traer ideas para crear empresas y consecuentemente generar empleo, un compromiso social, civil y regional en ser parte positiva de una ciudad que crece junto con su gente.
miguemigue60@hotmail.com
*Estudiante de Jurisprudencia
Universidad Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario
Miguel Andrés Villazón G.