Buscar:
Valledupar,
Marcos Quiroz Gutiérrez
Marcos Quiroz Gutiérrez
Opinión del 16/04/2007
Por ser costeños...
El libertinaje de la dosis personal
12/06/2007

Tomo prestadas estas palabras de nuestro Presidente -y las devuelvo por supuesto - para mostrar el enfoque errado que a la lucha contra el consumo de drogas se le ha dado. Desafortunadamente, las acciones que se han impuesto para combatir el problema no han planteado nada diferente a la represión.

En efecto, desde el primer gobierno de Uribe se terminó con el programa Rumbos, destacado por impulsar la prevención del abuso de las drogas, y se le sustituyó por la insistencia tenaz del Mandatario de la “penalización de la dosis personal con penas alternativas, no privativas de la libertad”. En el mismo sentido, en el Colegio Nueva Granada de Bogotá (conocido por sus elevados costos en matrícula y pensiones) se realizan pruebas de saliva y de orina para detectar a quienes han consumido alcohol y drogas, obviamente no para felicitarlos. Tal panorama es descrito por uno de los estudiantes de la nombrada institución, quien señala que cuando las directivas “se enteran que fuimos a un paseo el fin de semana, el lunes a primera hora citan a la enfermería” para practicarles los invasivos tests “a quienes saben que estuvieron allí”.

Frente al tema, no son escasos los moralistas que se levantan a aplaudir estas medidas y a exponer los argumentos más complejos para defenderlas, porque consideran que la única vía legítima para superar los azotes del país son las sanciones a los comportamientos que califican de desviados Como si fuera poco, estos exámenes (los de orina y saliva), conocidos como “prácticas contrapreventivas”, suelen presentar un alto margen de error en sus resultados. Según estudios confiables, dados a conocer por el periódico El Espectador, han sido revisadas pruebas realizadas en otros países, y un porcentaje considerable resultaron erradas, lo que evidencia que muchos llevarán la imborrable cruz de drogadictos o alcohólicos, serán sancionados y continuarán con su problema, si es que lo tienen. Es ésta una actitud tan retardataria que va más allá de lo que el Código Penal castigaba, porque nunca hubo delito por consumir drogas, solo por portarlas.

Afortunadamente, aun quedamos algunos que todavía deseamos respirar los aromas de la libertad y que no dejaremos de alzar la voz cuando de arbitrariedades se trate, mucho menos si se presentan en escenarios donde la educación es lo principal, porque -como dice Carlos Gaviria- el destinatario de ella es el hombre libre, motivo éste que impide a los educadores y al estado reemplazar por la política del rejo a su obligación de enseñar.

En situaciones como ésta es completamente inútil el uso implacable de la mano dura, que lo único que dejará son cicatrices imborrables en el alma de nuestros jóvenes. Precisamente, si nos centramos en el conocimiento de las libertades y sus consecuencias, poco nos lamentaríamos.

Mucho me temo que si las cosas siguen por este camino pedregoso no demorará el día en el que, con guantes en mano, los rectores de las instituciones educativas llamen a las niñas, para asegurarse de que su pureza sigue intacta, después de haber ido al cine con una grata compañía, y nos saldrán con el cuento de que quieren evitar la quizás qué. ¡Qué horror!
Eso merecerá otra columna.

mquirozgutierre@hotmail.com

*Estudiante de Cuarto año de Derecho en la Universidad Externado de
Colombia

Marcos Quiroz Gutiérrez

UNA MARCA COMUNICACIONES INTEGRALES S.A.
EL PILON - www.elpilon.com.co
Valledupar - Cra 7 No. 14 - 50 Teléfonos: 574 52 22 - 574 99 00
Copyright © 2007 Todos los derechos reservados.