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Valledupar,
Marcos Quiroz Gutiérrez
Marcos Quiroz Gutiérrez
Opinión del 16/04/2007
Por ser costeños...
VISIÓN JUVENIL: El otro lado del Festival Vallenato
07/05/2007

Aunque no haya duda de la importancia que la fiesta vallenata ha tomado, hay algunos ‘peros’ que impiden sacarle todo el jugo al Festival.

En cuanto a lo económico, la fiesta del pueblo se acabó. En efecto, los amantes del vallenato tenían que desplazarse a las afueras de la ciudad y pagar entrada para gozar de la competencia de los Reyes, espectáculo que en los años anteriores era gratuito. La razón para haber tomado esa determinación fue una puja política con la Alcaldía, entidad a la que la Fundación del Festival de la Leyenda Vallenata no le permitiría participar de los aportes que se hiciera a un evento público en la plaza ‘Alfonso López’. Parece que la Fundación olvidó su objeto social, como lo es la defensa, fomento y divulgación de la música, y no ‘la raimundización’ de sus acciones, como algunas voces críticas se han referido al tema haciendo una comparación con el reinado de Cartagena.

Periodistas de Inglaterra, Estados Unidos, España, el centro de museos más grande del mundo, Instituto Smithsonian, entre otros, visitaron tierra vallenata, pero es alarmante que entre $ 450.000 y $650.000, más iva, oscile las tarifas impuestas por la Fundación para acreditar a los periodistas que cubrieran el Festival. Es decir, el comunicador que quisiera darlo a conocer y promover la ciudad tenía que pagar. Está probado, entonces, que el único resultado importante para los dueños del evento es el que en unos meses darán en rueda de prensa acerca de todos los recursos recogidos.

Por otro lado, hubo quejas de malos tratos a algunos reyes por parte de quienes manejan el certamen. Uno de ellos fue Julio Rojas, participante por el título Rey de Reyes, quien con indignación pagó por las sillas de sus músicos y manifestó que los concursantes fueron engañados con la supuesta celebración del encuentro en la Plaza Alfonso López y que de haber sabido que el Festival iba a ser privado estaría en todo el derecho de cobrar por su participación.

Otra de las perlas fue la sorpresa que dio la Fundación cuando incluyó, de manera injustificada, como requisito para los aspirantes a Rey de Reyes que “al momento de su inscripción tengan menos de 55 años” porque “haciendo un sondeo entre los más veteranos, ellos manifestaron su intención de no competir”. Con esa absurda exigencia dejaron a alguien con los crespos hechos. Naturalmente, si los reyes veteranos con los que dialogó la fundación no querían participar en la puja de Rey de Reyes no era necesario fijar un tope de edad, lo único que se consiguió fue la desconfianza de muchos a quienes nos obligan sostener que se pretendía frenar que alguno de los grandes se alzara con la merecida corona y celebrara tocando su acordeón con los pies.

Pese a los reproches, este patrimonio de los vallenatos tiene que ser el medio a través del cual nuestra cultura se promueva en todas partes y no un espacio vedado en el que solo pocos pueden participar. No puedo dejar de decir que en esta edición del Festival Valledupar se veía hermosa repleta de turistas gozando de una buena fiesta. Aunque haya reparos, no dejen de ir a la mejor fiesta del país, no se pierdan el Festival Vallenato. Visitantes Santos y no Santos, ¡todos son bienvenidos!

*Estudiante de cuarto año de derecho en la Universidad Externado de Colombia.

mquirozgutierrez@hotmail.com

Marcos Quiroz Gutiérrez


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