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Gabriel Muvdi Aranguena
Gabriel Muvdi Aranguena
¿Aparecidos..?
27/03/2007

Primero la palabra aparecido, ¿qué significa?: (aparecer) espectro de un difunto.

Pajarito del tamaño de la golondrina y de plumaje muy hermoso de color azul, les comento da cierto temor o impacto cuando una persona define a otra como “aparecido”. ¿Será que se levantó de entre los muertos?, habrá alguna relación con ese espectacular video de Michael Jackson (‘Thriller’), video de terror donde los muertos se levantan de sus tumbas para pertenecer al mundo de los vivos?

Pues bien, es aquí donde comienza una historia que se podría llevar a unos 100 años atrás cuando los árabes llegaron a nuestras tierras colombianas, ¿quién no recuerda al ‘paisano’ que recorriendo casa por casa iba dejando fiado, mercancías necesarias para el hogar? ¿O al ‘turco’ del almacén del barrio, que encantado ‘espernancaba’ sus grandes ojos, para despachar ‘cortes’ de metafán, popelinas y otras telas?, ¿quién no recuerda al comerciante de origen palestino Elías Muvdi, quien llegó a la ciudad colombiana de Barranquilla a fines del siglo XIX?. Muvdi fue el mayor comerciante de la ciudad durante la primera mitad del siglo XX, de ahí su importancia para la historia empresarial de la región Caribe y de Colombia.

Los Muvdi llegaron alrededor de 1880 originarios de Betyalá (Palestina), debido a la invasión otomana, los emigrantes partían con un pasaporte turco.

Esto causó confusión en los países de destino en donde recibieron el calificativo de “turcos”. Este sobrenombre aún es utilizado en nuestros días para referirse a los sirio-libaneses. Les recuerdo que nuestro Premio Nóbel de Literatura, Gabriel García Márquez, quizás ha sido el autor colombiano que con más énfasis ha tratado al árabe en nuestro medio. En sus novelas encontramos sirios y libaneses, con almacenes frente a los puertos de lanchas. En ‘Cien años de Soledad’ es famosa ‘La Calle de los Turcos’, existente con el mismo nombre en su pueblo natal y a su vez es la calle donde se movía el comercio de Macondo. Habría que agregar que el propio García Márquez ha manifestado en múltiples entrevistas que su primera lectura la hizo de un viejo libro ilustrado que encontró en los baúles de sus abuelos, cuando vivían en Aracataca.

Tiempo después,  al recordar las historias se percató que el libro había sido ‘Las Mil y Una Noches’, joya de la literatura árabe.

De acuerdo con las investigaciones realizadas por el escritor y periodista Jorge García Usta, es difícil determinar cuándo llegaron los primeros árabes a Colombia. Se supone que no hace más de 100 años. Cuenta García, en una edición reciente de la revista Semana que, “Sin un peso en el bolsillo, pero con la sabiduría milenaria en el arte del comercio, cientos de sirios y libaneses se embarcaron en los buques de la Compagnie Genérale Transatlantique Francaise, con destino a América.

Los árabes logaron ganarse el cariño y el respeto de la gente de tal manera que adoptaron los ritos católicos, se casaron con colombianas. También se han destacado en el periodismo Juan Gossaín y Yamid Amat, incluso Julio Sánchez Cristo. En la ciencia han alcanzado renombre internacional los médicos Salomón Hakim (neurocirujano barranquillero, descubridor de la hidrocefalia, inventor de la Válvula de Hakim) y el genetista sucreño Emilio Yunis. En las letras se han destacado Elías Muvdi Abufele, tres veces miembro de la Academia de la Lengua Española; Olga Chams Eljach o Meira del Mar, poetisa barranquillera de hermosa obra; Giovanni Quessep, poeta sucreño de renombre nacional; Raúl Gómez Jattin, gran poeta cordobés de las últimas generaciones.

Hablar de aparecido no es la palabra indicada para hablar de una tradición que se viene acentuando en nuestras región, hablar de Patillal, la tierra de nuestro Gobernador, estaríamos hablando de José Smaya, padre de Jalime Smaya, Mahmud Mohale, padre de María Mohale (promotora de salud que labora en la ESE del municipio), será que estos respetables señores eran unos aparecidos?; será que la donación que hace la familia Muvdi en Barranquilla para un polideportivo (El Heraldo, 12 de marzo de 2006), o las tierras donadas para la construcción de viviendas. Bien refiriendo a mi familia, mi abuelo vino recorriendo desde Barranquilla dejando una estela de progreso en Cienaga, Fundación, Valledupar y Ocaña; fue uno de los primeros árabes en abrir almacenes en Valledupar: Almacén Central, El Gaby, teniendo fincas en Codazzi (Buenos Aires), ¿quién no recuerda al ‘Turco’ Yalil, comerciante, gallero. Será que somos extraños en esta tierra?, fuimos bautizados en Valledupar, comerciantes, cultivadores de café en Codazzi. Casado con una distinguida dama sanjuanera, mis hijas Mariam y Nadua, nacidas en Valledupar, estudiantes del colegio La Sagrada Familia, habrá duda de ser vallenatos. Ahora le pregunto a aquel que nos llama aparecidos, les quedará alguna duda?

Sabia es por demás la máxima popular que expresa: “Nadie es profeta en su tierra”, lo lamentable de todo es cuando en su propia tierra, todos dejan de creerle a quien una vez se creyó profeta.

Gabriel Muvdi Aranguena


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