De San Juan del Cesar
La Sierrita, joya Colonial olvidada (II)

Por José Maria Crespo Plata
La Sierrita en el Periodo Republicano
Una vez interrumpidas las misiones religiosas en estos centros misionales por la guerra de la independencia contra el yugo español, la labor pastoral se suspendió de manera unilateral por falta de apoyo del gobierno central que generò el cambio en los sistemas de jefaturas y para entonces los nativos quedaron prácticamente solos, alejados de la influencia de la iglesia más no de los civilizados.
Las divisiones político-administrativas en que se organizó la nueva Republica, el territorio quedó conformado en Departamentos, los Departamentos en Provincias, las Provincias en Cantones, y los Cantones en Parroquia, de los cuales dependían los pueblos indígenas serranos, cuyos asentamientos volvieron a tener atención religiosa, y la orientación de los antiguos asentamientos tomaron otros rumbos administrativo y dependencia, ya no de Santa Marta sino de los pueblos de Riohacha, San Juan del Cesar y Valledupar, correspondiéndole a la zona arhuaca (wiwa o arsaria) de Marocaso y Rosario (La Sierrita) ser administrada desde entonces por el cantón de San Juan del Cesar hasta 1871 cuando el Estado Soberano del Magdalena cedió para su administración a los Estados de la Unión, el territorio de la Sierra Nevada y la Serranía del Perijà, que se denominaron Territorios Nacionales de la Nevada y Motilones, cuya dependencia se ejercía por un representante con el nombre de Comisario, con deplorable consecuencia en perjuicio de las tribus salvajes, como señala en su obra “Estudios sobre las Tribus Indígenas del Magdalena” el literato Jorge Isaacs en 1883.
* Epoca de Migración a La Sierrita
Mientras este proceso de transformación política transcurría, La Sierrita aún conserva la categoría de Parroquia de Nuestra Señora del Rosario, adscrita a la parroquia de San Juan bautista de San Juan de Cesar, que oficiaba como Vicariato del Cantón hasta 1863 y después como Vicariato Foráneo. Los oficios religiosos lo continuaron ejerciéndolo los padres misioneros, como el padre Agustín Celedón, entre otros y por ultimo Fray Domingo María de Morcaja a finales del siglo XIX y además de contar con los oficios religiosos presididos por los curas de la Parroquia de San Juan Bautista de San Juan del Cesar de la época, como los padres Pascual José de Quiroz en 1800, José de Jesús Díaz Granados en 1819, Joset Cayetano Zuares de Oñate en 1821, Juan Antonio Araujo en 1838, Manuel Antonio Dávila Paredes en 1895, quienes administraban los sacramentos del bautizos, matrimonios y se oficiaban misas desde la tradicional iglesia de La Sierrita.
Cuando el padre Rafael Celedón Ariza, sacerdote de cepa de San Juan del Cesar, hijo de Nicolás Ariza Barros y Rosario Celedón Herrera, visitó a La Sierrita en 1876, encontró asentados en este lugar de seis a ocho familias de civilizados, que compartían con la comunidad conformada por unos 100 indígenas, posiblemente en busca de paz espiritual o estar mas cerca de la presencia religiosa desde la iglesia de La Sierrita, influyó sobre manera, la ola migratoria de gentes civilizadas a esta población, convirtiéndose paulatinamente en moradores conversos mediante los oficios religiosos, que ya no era exclusivo para los naturales sino también para los civilizados, que se confundían con demás habitantes del poblado, donde muchas familias inmigrantes florecieron con grandeza en este paraíso dando frutos de sus apellidos a través de sus hijos como los Maestre, Rodríguez, Mendoza, Vega, Plata, Avila, Ariza, Fuentes y otros que se escapan, cuyas generaciones se encuentran esparcidas por todo el territorio nacional con prestigio e importancia dando ejemplo de empuje y templanza para el trabajo y progreso.
Como ejemplo de las familias inmigratorias destacamos el hogar conformado por Don Francisco Benito Maestre y Doña Ana Joaquina Rodríguez, que procedente del Hato de Talanquera, hoy Corregimiento de La Junta, se traslada al pueblito de La Sierrita donde fija su residencia, en unión de sus hijos, entre ellos se destacan Pedro Antonio Maestre Rodríguez casado con Maria Virgilia Raimunda Ariza Barros, y Margarita “Niña Margoth” Maestre Rodríguez, nacida allí mismo en el Hato el 20 de Julio de 1870 y falleciò en Distracción el 26 de Octubre de 1977.
Establecida la familia Maestre Rodríguez en La Sierrita, la niña Margoth recibe una sólida educación cristiana a manos de los misioneros capuchinos asentados en el lugar regentado por el Padre José María de Valdeviejas, Fray Domingo de Alborada y el padre Francisco de Orihuela hasta bendecirla en su matrimonio con el profesor José María ‘Pepe’ Ariza Barros, (ver la familia en la fotografía en compañía del Padre José de Vinalesa), hijo de Miguel Ariza León y Dolores Barros Celedón y nieto materno de Nicolás Barros Freyle y María Petronila Celedón, donde nacieron sus siete hijos, cinco mujeres y dos varones: Natividad, Elvira, Margarita, Elva Cristina, Ana Graciela, Miguel y el Dr. Raúl Ariza Maestre.
Elva Cristina Ariza Maestre, distinguida matrona de Riohachera, contrajo matrimonio católico en esta ciudad bendecido con un bonito hogar y entre sus hijos, se destaca la dinámica empresaria Señora, Ruby Romero Ariza, Gerente de Davivienda de la Ciudad Capital.