Cuidados de la piel

Dos pilares básicos de los cuidados de la piel son una elevada hidratación y una correcta nutrición. Las grasas tienen una especial función para la piel. Cumpliéndose estos dos cuidados de la piel ésta ejercerá bien su función principal y se verá mejor.
El espejo del cuerpo es la piel
No es fácil mantener la piel sana por que de hecho no resulta fácil saber conservar adecuadamente la salud. La salud de la piel depende del estado de pureza que tenga la sangre y para que ésta se conserve en este estado, es necesario mantener los diferentes órganos sanos y en plena capacidad de funcionamiento.
Los signos de la piel son evidencias del estado del cuerpo en toda su integridad. Desde el punto de vista de la medicina natural se considera a la piel como un tercer pulmón haciendo esto referencia a la función que realiza de eliminación de sustancias de desecho del metabolismo y a la labor de respiración cutánea, ambas de suma importancia para la salud.
Lo que es fuera es adentro
La piel acumula o mejor dicho, se deposita en ella, toxinas metabólicas, bacterias, y demás sustancias de desecho que deben ser eliminadas. El organismo utiliza la función acumuladora de la piel cuando no puede liberarse del sobrante de sustancias a eliminar. Entre los aforismos del médico más célebre de la antigüedad a quién se apellida aún hoy el padre de la medicina, Hipócrates (460 a.C.) se encuentra; todas las enfermedades se curan por alguna evacuación por la boca o por el ano, por la vejiga o por otro emuntorio.
Sólo este proceso nos muestra que el organismo tiene graves dificultades en su función eliminatoria y de que necesita ayuda inmediata. Si, además, dejamos de intoxicarla mediante un exceso de alimentos acidificantes como azúcares refinados, carnes, leche de vaca y harinas blancas, el resultado será un drenaje del tejido cutáneo que conservará en perfectas condiciones la tersura y la capacidad defensiva de la piel.
La alimentación frugal, basada en zumos naturales, dietas de fruta o incluso ayuno permite limpiar a fondo el intestino. La piel conseguirá así librarse de todas las materias de desecho, recuperando su función y color normales.
La psicología para los cuidados de la piel
La piel guarda una estrecha relación con el estado mental del individuo. En ella se reflejan con notable elocuencia los sentimientos y emociones como vergüenza o angustia (rubor); miedo (palidez, erección de los pelos por la contracción de sus diminutos músculos cutáneos) y ansiedad (sudación).
Dejemos que la ley de curación de Hahnemann (creador de la Homeopatía) se cumpla, la cual afirmaba que la tendencia fundamental del organismo es a desplazar un proceso mórbido de un órgano importante a otro menos esencial para la vida, precisamente esto es lo que sucede cuando se manifiestan alteraciones en la piel, que al ser suprimidas, desplazan la "morbosidad" a otra parte del organismo, en general más grave.
Anti-radicales libres para los cuidados de la piel
Hace ya años que se investiga acerca de los "radicales libres", fragmentos químicos sumamente reactivos que pueden romper las membranas de nuestras células y destruir sus núcleos al oxidarlas en exceso. A partir de aquí se han puesto de moda los antioxidantes; vitaminas, minerales, oligoelementos presentes en los alimentos de nuestra dieta que ejercen una acción protectora de la vejez celular y por tanto de los radicales libres.
De hecho, sin necesidad de ayuda externa, nuestro organismo ya posee sustancias que ejercen el papel de defensa, son las enzimas antioxidantes que sintetiza el organismo a partir de los alimentos que ingerimos y en la cantidad proporcional al volumen de radicales libres que genera el propio metabolismo humano.
Los antioxidantes presentes en la dieta aumenta el nivel de enzimas antioxidantes en las células, así la vitamina C, la vitamina E, el selenio, los carotenos, los Flavonoides, aminoácidos azufrados (Metionina y Cisteína) y la Coenzima Q-10, son los antioxidantes más potentes que se obtienen realizando una dieta rica en zanahoria, algas marinas, semillas oleaginosas (nueces), cereales integrales, frutas cítricas, bayas, cebollas, perejil, té verde, vino negro mosto negro y aceites vegetales.
Nutrición e hidratación para los cuidados de la piel
Los dos pilares básicos para los cuidados de la piel son una elevada hidratación y una correcta nutrición de substancias grasas. Cumpliéndose estos dos requisitos la piel ejerce correctamente su función principal; la protección.
Las frutas maduras, propias de la estación, las hojas de color verde intenso y las hortalizas de todo tipo deben constituir el papel más importante dentro de la dieta de la piel, pues son el grupo de alimentos que más agua contienen y que aportan también sales minerales, oligoelementos, enzimas, clorofila y vitaminas esenciales para la salud.
Es importante consumir para la salud de la piel un elevado índice de lípidos ‘poliinsaturados’, que son todos los citados anteriormente, más las semillas de girasol, de calabaza y de sésamo, las cuales además contienen una gran cantidad de ácidos grasos esenciales. Se consumen crudas en ensaladas y bocadillos.