Ahí está el guácimo…

Por Giomar Lucía Guerra Bonilla
Mañana a mañana, un día tras otro, siguiendo quizá una tradición de nuestros antepasados, salimos con el pretexto de conservarnos saludables a nuestro encuentro ritual con el despuntar del sol y a contemplar los arreboles de la Sierra Nevada de Santa Marta y al Río Guatapurí, depositario de muchos secretos, de sueños, de promesas de amor, de leyendas de quienes un día a sus orillas se han hecho juramentos, han trazado planes reales y a veces utópicos, bajo el trasfondo sonoro del crujir de sus corrientes, de las cuales unas se realizaron y de otras solo quedó flotando el rumor. Y además la fuente que nos surte del precioso líquido
En medio de la vegetación ya no muy exuberante por los efectos del crecimiento y desarrollo poblacional y urbanístico de la ciudad hacia el norte, la hermosa avenida, realizada siendo Alcalde de la ciudad Ciro Pupo Castro, nos permite caminar con mayor comodidad y seguridad personal y así poder contemplar con más tranquilidad el entorno. Cerca al sitio de recreación “Hasta aquí me trajo el río”, aún se conservan unos acacios que parecen increíbles con su incendio de flores rojas, a donde vienen por las mañanas ejércitos de colibríes y por las tardes patrullas de pericos.
Más allá las vetustas y nativas ceibas gigantescas que vieron – al decir del maestro Germán Arciniégas- el fino ciprés y verde pino del follaje misterioso, el eucalipto venido de Australia que se levanta como si abriera entre las plantas su catedral…
Y ahora divisamos los árboles vestidos de amarillo en primavera: el guayacán, el cañaguate, la lluvia de oro, el puig, entre otros. Y así un mosaico de colores: robles, algarrobillos y los verdes en todas sus variantes. Bosques que nos llegan al alma por todos los sentidos y como trasfondo el canto de las aves, la visión fugaz de las mariposas y del colibrí, el rumor del río, o el ronco rugir de las motos, el vehículo apresurado, el equipo de sonido a alto volumen desvían, la atención del reencuentro con la naturaleza, el cielo de suave azul, las flores que brotan por doquier, los árboles con sus luminosas hojas verdes; el aire envuelto por los trinos; y hasta los horizontes remotos parece que estuvieran estrenando alma por su atmósfera tibia y francamente acogedora.
Al iniciar la construcción del Centro Comercial Guatapurí y hacer el cerramiento para iniciar los trabajos, imploraba quedito muy dentro en mi corazón que no tumbaran los árboles del área, especialmente el guácimo. Ahí está, me decía todos los días. Y ahí continúa junto con los hermosos algarrobillos de la Avenida. Aún no he tenido la oportunidad de entrar a este centro comercial, pero si he observado que la zona de retiro y de jardines es adecuada al entorno, adornado con variedad de plantas, grama y más de cuarenta trinitarias rojas.
Ahí está el guácimo, árbol que lo hubo en abundancia en Valledupar en otras épocas, cuando estos sectores eran fincas, utilizado como alimento para el ganado. Según ingenieros agroforestales el guácimo es una especie para ser utilizada en los potreros en usos múltiples, especialmente como forraje para animales domésticos y silvestres, por su follaje es ideal para dar sombra. Las hojas y sus frutos también se emplean en medicina casera para aliviar desarreglos estomacales y además para preparar una agradable bebida refrescante.
El Guácimo es un Árbol de uso múltiple, ya que proporciona una gran variedad de bienes y servicios. Puede utilizarse en muchos arreglos agroforestales:
•Árboles dispersos en potreros.
•Cercas vivas.
•Protección de cursos de agua en cuencas hidrográficas.
•Sombra.
•Cortina rompevientos.
•Estabilización de laderas.
• Bancos forrajeros proteicos (para corte o para ramoneo)
La especie es conocida, pero no lo suficientemente valorada, llegando a ser erradicada del campo por los productores, incluso muchos lo califican como una maleza.
En realidad el objetivo fundamental es llamar la atención sobre la conservación, mantenimiento e incremento de la gestión para el medio ambiente, lo cual ya es un buena costumbre, un hábito, en la mayoría de los ciudadanos que buscan continuar las autoridades, empresas privadas, logros que tuvieron sus mejores momentos en la ciudad por el esfuerzo de Alcaldes como los Señores Edgardo Pupo, Aníbal Martínez Zuleta, Rodolfo Campo.
Es importante lograr a través de los procesos educativos una población sensibilizada frente a la problemática socioambiental que garantice junto a los entes gubernamentales, ONGs, empresa privada, la preservación de lo que existe y la progresiva recuperación y preservación en su biodiversidad y oferta hídrica y que asegure la ejecución de la legislación ambiental existente. Con esta visión estamos seguros de lograr la recuperación del ecosistema cumpliendo con el principio: Proceso continuo y permanente, donde prime el interés colectivo.
Para finalizar recordemos el poema de David Sthendall:
“Un pobre leñador oculto entre las ramas de su carga de leña y abrumado de años, va gimiente y curvado /Vacilante su paso, camino de la choza que el humo ha ennegrecido. El dolor y el esfuerzo acaban por vencerle. Tira la carga al suelo y piensa en su desdicha.
¿Qué placer ha gozado desde que vino al mundo?¿Hay criatura más mísera en la redonda tierra? No siempre tuvo pan y descanso, jamás la mujer y los hijos, las quintas, las gabelas, deudas y prestaciones
Es la imagen perfecta del hombre infortunado. ¡Oh muerte! Invoca y ella se presenta al instante. Pregúntale qué puede hacer en su servicio. Ayúdame, le pide cargar esta leña, es cosa de un momento. ”