Ingrid Betancourt Pulecio, una causa celebre para el mundo

Durante la década de 1990 se desempeñó primero en la Cámara de Representantes de Colombia, donde alcanzó un alto reconocimiento por su actividad contra la corrupción política, abogando por una salida pacífica del conflicto armado de su país. Después de renunciar al Partido Liberal tras haberlo denunciado en la crisis conocida como Proceso ocho mil, postuló por el Partido verde Oxígeno al Senado en las elecciones legislativas del año 1998, siendo electa con la primera mayoría nacional. Renunció a su escaño en el año 2001 para postularse a la presidencia de su país en las elecciones del año 2002.
El 23 de febrero de 2002, en momentos que se dirigía a la zona de distensión establecida por el entonces presidente Andrés Pastrana con el fin de realizar conversaciones de paz con la guerrilla de las FARC, fue secuestrada junto a su acompañante y asesora Clara Rojas. Su secuestro, que tuvo una duración de seis años, cuatro meses y nueve días, mantuvo en vilo a Colombia, así como a Francia y otros países. Durante su cautiverio sufrió los rigores de su reclusión en zonas selváticas de Colombia, junto con varios compañeros en su prisión. Su caso ganó crecientes sentimientos de solidaridad, convirtiéndose en una causa célebre.
Su situación dio un vuelco el 2 de julio de 2008, cuando miembros de las Fuerzas Armadas realizaron una operación de inteligencia militar que tuvo como resultado su liberación junto con tres contratistas estadounidenses y once miembros del Ejército Nacional, que habían permanecido secuestrados algunos por más de diez años. Su liberación por medio de la llamada Operación Jaque constituyó un gran triunfo ante las Farc.
Ese miércoles la noticia del Ministro de Defensa Juan Manuel Santos, le dio fin a muchos años de sufrimiento, no solo de los secuestrados sino de sus familias y del país entero que lloro y sintió en carne propia el regreso a la libertad de estas personas.
Hoy Ingrid Betancourt ha recibido varias distinciones internacionales. En mayo de 2008, aun cautiva, fue declarada presidenta de honor del congreso internacional de los Partidos Verdes, que tuvo lugar en Sao Paulo.[] Igualmente recibió la Legión de Honor francesa en el grado de Caballero y fue propuesta, junto a los otros catorce rehenes rescatados de las FARC para el Premio Nobel de la Paz.
El significado del secuestro
El secuestro es una situación que para algunos en algún momento no fue tan grave, pero que al vivirla en carne propia, como víctima familiar o habitante de este país, se convirtió en el flagelo de violencia más infame.
El secuestro es un atentado contra uno de los derechos primordiales del hombre su libertad. Y no solo eso con la forma de vida durante el cautiverio, se puede llegar a pensar que es mejor la muerte.
Irónicamente este delito del secuestro se castiga aquí en Colombia con la cárcel. Una cárcel que le brinda comodidades y beneficios a los delincuentes que los secuestrados en la selva no tienen porque son llamados prisioneros de guerra.
Según la constitución el derecho a la vida es inviolable y no habrá pena de muerte. Pero también dice que nadie será sometido a desaparición forzada, a torturas ni a tratos o penas crueles, inhumanas o degradantes, y esto lo que día a día viven los secuestrados en cautiverio.
Estos campamentos donde son mantenidos, tienen condiciones inhumanas, permanecen hacinados, encerrados con alambres de púas, a la intemperie, expuestos al sol, al agua, plagas y lo que es peor encadenados como si fueran animales y no seres humanos.
Y aunque muchos han sido liberados y se han mantenido lucidos durante muchos años de cautiverio, está comprobado que el daño sicológico es irremediable. Y aunque hoy vemos libres a varios ex congresistas, soldados, líderes políticos o extranjeros, su físico, su intelecto y su relación con los demás no es igual. Y sus temores se agudizan de tal formar de llegar a sufrir enfermedades siquiátricas.
Las consecuencias psicológicas que trae un secuestro pueden ser, locura, miedos, inseguridad, agresividad, rechazo, amargura, inestabilidad emocional y desesperación.
Estas consecuencias se pueden explicar como el resultado de mucho tiempo de aislamiento social o de estar expuesto a tortura psicológica. Son muy pocos los secuestrados que al haber sido liberados o rescatados no sufren ninguna de estas consecuencias.
A la mayoría de los ex secuestrados les es muy difícil acoplarse de nuevo a su antigua vida por lo tanto es necesario que se integren a un programa de reinserción social que no solo es para personas que hayan pertenecido a la milicia ya sea en la guerrilla o en el ejercito sino para personas que hubiesen estado alejadas de la civilización en mucho tiempo para que puedan llevar una vida normal.
Por otra parte estos efectos sicológicos del secuestro no solo afectan al secuestrado sino también a la familia del mismo, no solo por la desaparición sino también porque están sometidos a los chantajes, extorsiones y rescates que pagan los parientes sin saber si su ser querido todavía este con vida.