Merecido reconocimiento a Juan Rincón Vanegas
La Loma rinde homenaje a un impulsor del Festival de Canciones

Por Richard Leguízamo Peñate
Corría el año de 1990 cuando al entonces ‘pichón’ de abogado y concejal en ejercicio de El Paso, Jorge Naín Ruiz Ditta, al incansable hombre de radio Huber Claro Quintero (q.e.p.d.), y a un selecto grupo de amigos se les ocurrió organizar un festival que rindiera un justo homenaje al juglar Samuel Antonio Martínez Muñoz.
Hasta el corregimiento de La Loma de Calenturas, tierra querida que acogió al campesino raso que compuso la canción que se constituyó en gran aporte para la historia musical de Alfredo Gutiérrez Vital, llegó un hombre menudo con la memoria llena de las historias mágicas que se tejen a orillas de la ciénaga de Zapatosa.
Con el conocimiento previo de que no existían recursos para contratar presentadores, Juan Rincón Vanegas se subió a la improvisada tarima y empezó una faena que ya completa 18 años de forma ininterrumpida, tanto, que muchos lomeros afirman que Juancho es parte del inventario físico y espiritual del Festival de Canciones ‘Samuel Martínez’.
Homenaje para un hijo querido
Mucha agua lluvia ha corrido por las calles llenas de arena del pueblo de La Loma desde que al grupo liderado por Jorge Naín les entró la ventolera de organizar un certamen que perpetuara en el universo musical y folclórico el aporte significativo del maestro Samuelito Martínez. Precisamente, 18 años después, la junta directiva del tradicional evento coincide en homenajear a Juan Rincón Vanegas, única persona que ha oficiado como maestro de ceremonia del certamen desde su creación.
Muchos son los reyes vallenatos y concursantes que han desfilado musicalmente por este evento folclórico de amplia connotación y también muchos los cambios que se han producido en la organización del mismo. Me atrevo a afirmar que al compadre Juancho aún no se le ha pasado el susto que le provocaba el vaivén del zorro de tractor donde improvisaron la tarima en el primer año del Festival.
No en vano, la junta directiva del Festival, respaldada por el alcalde Gunder Escobar Molina, determinó rendirle en vida un merecido homenaje al periodista, amigo e hijo querido de La Loma, Juan Rincón Vanegas, a quien consideran un pilar fundamental en la tarea de sacar adelante este evento que ya tiene connotación nacional e internacional.
Presentador folclórico
Pero la llegada de Rincón Vanegas al ámbito folclórico del corregimiento de La Loma, sirvió para romper el esquema que hasta ese momento se utilizaba en la presentación de los eventos folclóricos de la región.
Frases impregnadas de calor provinciano, datos biográficos de los participantes, corrección histórica de autores de canciones y uno que otro saludo jocoso para un asistente ó miembro de la Junta Directiva, empezaron a formar parte del repertorio que Juancho Rincón puso de moda en La Loma y que luego se extendió a otros eventos festivaleros.
“Todos los festivales donde he servido como presentador tienen gran significado para mí, pero en el caso de La Loma, aprendí a querer al pueblo y a su gente. Cada año, las juntas directivas me tenían en cuenta y me convertí en la voz que identifica el festival”.
Muchas de las historias observadas por Juancho Rincón, quedaron plasmadas en memorables crónicas publicadas en distintas revistas y periódicos, principalmente en EL PILÓN.
Unida a su pasión por el servicio a las causas que desemboquen en un beneficio para el folclor vallenato, aparece la impronta de humildad que lo lleva a considerar este homenaje con la misma importancia con la que ha recibido en cuatro ocasiones el Premio de Periodismo Sirena Vallenata, otorgado por el Círculo de Periodistas de Valledupar; la nominación en la modalidad de televisión al Premio ‘Mario Ceballos Araújo’, que entrega la Universidad Autónoma del Caribe y los reconocimientos que le han hecho los cultores y trabajadores de la música vallenata por su iniciativa de celebrar en Valledupar el Día Mundial del Acordeonero y la entrega de la Cédula Vallenata a los Reyes Vallenatos Profesionales y de la Canción Inédita, propuestas aprobadas por la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata.
“Oiga Juancho, La Loma es su casa”
Aunque en otros certámenes también le han demostrado un significativo aprecio a Juan Rincón Vanegas, él siente que el Festival de Canciones Samuel Martínez tiene incrustado un poquito de su vida en su historia folclórica.
“Siempre me he esforzado por proyectarlo y darlo a conocer a través de los medios de comunicación del orden regional y nacional. Servir como presentador de éste evento se constituye todos los años en el epílogo de una labor que realizo con el único afán de mostrar la cara amable de este pedacito del Cesar enclavado en la zona minera”.
Ese deseo permanente por dar a conocer el entorno donde pasó gran parte de su vida Samuel Martínez Muñoz, fue el que llevó a Juan Rincón Vanegas a entregarle personalmente un casete a Carlos Vives. La cinta magnetofónica contenía una canción que el maestro Samuelito había compuesto en honor al artista samario por grabar los ‘Clásicos de la Provincia’. “En su propia voz, el maestro le pedía que le grabara ‘La Loma’ para salir de pobre. Yo le entregué el casete, pero Carlos Vives nunca volvió a grabar canciones costumbristas. Samuelito murió con ese deseo”.
Hace un par de meses, cuando le dieron la noticia del homenaje, Juancho hizo una retrospectiva del Festival. Por su mente pasaron alcaldes, directivos, concursantes y gente del común que con su aporte han hecho grande este evento.
No menos conmovedora fue la descripción hecha por el gestor de esta epopeya folclórica, Jorge Naín Ruiz, en su columna del diario EL TIEMPO: “Hoy, cuando Juancho ha llegado tan lejos en su vida profesional, nos enorgullece decirle que lo queremos igual ó más, porque sigue siendo el mismo y porque es precisamente esa humildad y sencillez la que lo hace merecedor de ser el primero y mejor de los hijos putativos de La Loma”.
Con la satisfacción personal que me asiste por ser su alumno, amigo, compadre de sacramento (y hasta cómplice en un par de ocasiones en La Loma), me imagino a más de uno contando las horas para que llegue el momento en que Juancho Rincón se suba a la tarima, haga los tres llamados reglamentarios, y en caso de que el participante no llegue, que se prepare, porque su singular voz se escuchará para decir: “Hasta luego vida mía, si te conozco te olvidé, y si te he visto no me acuerdo”.