Buscar:
Valledupar,
Sometimiento a la autoridadEsto es lo que Dios demanda de los hombres

Por Efraín Orozco Becerra
e-Mail: eforbe28@hotmail.com

Al observar el comportamiento del colombiano de hoy en relación con la autoridad, pareciera que hubiese una inclinación innata al no sometimiento. Es frecuente ver hijos que rechazan la autoridad de sus padres, esposas que no aceptan el sometimiento a su marido, conductores que no respetan las normas de tránsito, ciudadanos evadiendo impuestos, irrespeto a las autoridades establecidas, ausencia de consideración a los mayores, en fin, una actitud de flagrante violación a las normas establecidas.

Esto nos ha llevado a vivir en una sociedad donde los valores y los principios que la rigieron en el pasado no sean sino recuerdos de mejores tiempos y en ‘normas para ser violadas’. Una sociedad en la cual quien trata de vivir en sometimiento a las normas emanadas de las autoridades humanas establecidas y aún de la autoridad divina, es objeto de chistes y comentarios desagradables.

Ante esto, emerge con fuerza y con mucha validez una pregunta, ¿qué piensa Dios en cuanto al sometimiento a la autoridad? La Biblia es clara y contundente al instruir a los cristianos en este tema tan interesante, el sometimiento a la autoridad.

Nos da instrucciones acerca del pago de los impuestos, a vivir de una manera responsable. Sus enseñanzas buscan convertirnos en hombres y mujeres de espíritus pacíficos y sumisos. Esto es lo que enseña Dios:

“Sométanse unos a otros, en el temor del Señor”, Efesios 5:21.

“Las casadas estén sujetas a sus propios esposos, como al Señor”, Efesios 5:22.

“Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo”, Efesios 6:1.

“Exhorta a los siervos a que estén sujetos a sus propios amos en todo”, Tito 2:9.

“Delante de las canas te levantarás y honrarás el rostro del anciano”, Levíticos 19:32.

“Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas”, Romanos 13:1.

Esto es lo que Dios demanda de los hombres, para vivir de una manera apacible y armoniosa, y disfrutar de la vida que El nos ha dado.

Viviendo bajo estos principios tendremos indudablemente una sociedad más justa y la sana convivencia de los hombres estaría garantizada.

Sin embargo, la Biblia no enseña la sumisión indiscriminada, hay pasajes en ella como el encontrado en el capítulo uno del libro de Éxodo, que determina con toda claridad que la ley de Dios debe estar siempre primero que la ley de los hombres.

En el texto mencionado, El Faraón de Egipto había impartido la orden a las parteras hebreas de no dejar vivir a los hijos de los hebreos que fueran de sexo masculino. Ellas no obedecieron este mandato porque violaba flagrantemente el básico principio de la preservación de la vida que Dios les había dado. Dieron más valor al mandato de Dios que al de Faraón, y fueron reconocidas por Dios.

Claro está que este pasaje de Éxodo no debe llevarnos a extremos indeseables para Dios. No autoriza este pasaje a los hijos a desobedecer a sus padres, ni a las casadas a tomar la condición de líderes y cabezas del hogar que deben ejercer sus esposos o a cualquier ciudadano a rechazar las autoridades que éticamente conducen la ciudad, el departamento o la nación. Es claro si en algo, hay límites en el sometimiento a las autoridades civiles. Cuando las leyes promulgadas por los gobernantes viola la voluntad de Dios dada claramente en su palabra, debemos anteponer la voluntad de Dios ante la de los hombres. El apóstol Pedro lo expresó en una oportunidad a los gobernantes judíos cuando trataron de impedir que predicara de la resurrección de Cristo, “Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres” dijo en ese entonces, Hechos 5:29.

No es esta una invitación a no someterse a las normas establecidas por los hombres. Antes, exhortamos a todos los hombres, respetar a las autoridades y acatar con diligencia las leyes que, con respeto a lo establecido por Dios, provengan de ellos. Esto es lo que Dios demanda a los hombres.

Hago si una invitación a los gobernantes. Gobiernen en el temor de Dios, con justicia, equidad, rectitud y honestidad. Sean íntegros en su comportamiento y coherentes con su fe y sus creencias.

Gobernantes, piensen en esto. “Cuando los justos dominan, el pueblo se alegra; pero cuando domina el impío, el pueblo gime” Proverbios 29:2.


UNA MARCA COMUNICACIONES INTEGRALES S.A.
EL PILON - www.elpilon.com.co
Valledupar - Cra 7 No. 14 - 50 Teléfonos: 574 52 22 - 574 99 00
Copyright © 2007 Todos los derechos reservados.