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Valledupar,
Mensaje del Ministro de Agricultura a los campesinos colombianos en su día

El siguiente es el mensaje del ministro de Agricultura, Andrés Felipe Arias, con motivo del ‘Día del Campesino’, que se celebró el domingo pasado. El funcionario reiteró el compromiso del Gobierno para brindar a esta población una mejor calidad de vida y mejores ingresos.

“Quiero enviar un saludo muy especial y una enorme felicitación, muy afectuosa a todos los campesinos de Colombia; por todo el trabajo, por todo el sacrificio, por todo lo que nos están aportando a los colombianos.

Nosotros estamos convencidos que existen dos principios que nunca podemos volver a transar: primero la Seguridad Democrática, que es seguridad para todo el mundo, para la mujer y para el hombre del común, seguridad para el agricultor, para el jornalero, para el campesino, para el artesano, para el transportador, para el alcalde, para el concejal, etc.

Solo con esa Seguridad Democrática, pueden los campesinos de Colombia producir, trabajar y estar libres de la extorsión, del secuestro y de cualquier otra amenaza. Solo así pueden trabajar sus fincas con tranquilidad, solo con seguridad es posible comenzar a producir y a sacar del campo colombiano todos esos alimentos, cada día con más fuerza y con más dinamismo. El segundo principio que nunca, nunca, debemos volver a transar los colombianos, es en el de la seguridad en el ingreso de la gente del campo, es decir, el Agro Ingreso Seguro.

Si no hay seguridad en el ingreso de las personas que habitan el campo, estas van a terminar desplazándose a las ciudades buscando otras fuentes de vida para ellos y sus hijos; y, eso no lo queremos nosotros.

Nosotros queremos que ustedes estén tranquilos, protegidos, que puedan trabajar, que puedan tener un ingreso digno para ustedes y sus familias, que puedan progresar que puedan tener calidad de vida. Seguridad Democrática y seguridad en el ingreso de los agricultores, van de la mano, porque una nos permite derrotar el terrorismo, acabarlos y frenarlos y la otra nos permite obtener la ocupación lícita y pacífica del territorio que solo los campesinos de Colombia nos pueden otorgar.

La verdad es que aunque todavía nos falta mucho, hemos avanzado de manera muy importante, como nunca antes en el campo colombiano. Es que nunca se nos puede olvidar toda esa pesadilla, la oscura noche que vivió el campo colombiano hace ya varios años, en esa década de los noventa, cuando se abandonó como si no existiera, como si no importara.

Ustedes deben recordarlo, se perdió un millón de hectáreas de agricultura en nuestro país, lo cual generó mucha pobreza, pérdida de empleo, miseria para el campo y para las ciudades, porque la gente que fue expulsada del campo terminó mendigando en la ciudades, en algún semáforo buscando alguna fuente de ingreso. Al finalizar la década pasada, ocho de cada diez personas que vivían en el campo eran pobres, es decir no tenían el ingreso diario suficiente para comprar o conseguir las calorías mínimas que requiere un ser humano para sobrevivir.

Era una pobreza rural rampante, desastrosa, vergonzosa que dio como resultado que se disparará la siembra de coca, y pasamos de 37 mil hectáreas sembradas en 1990 a más de 163 mil hectáreas del alcaloide, sembradas, principios de este siglo. Es decir, fue la más oscura noche que ha tenido el campo colombiano, recrudecida por el abandono del Estado.

La seguridad era para algunos pocos privilegiados en las grandes capitales; pero no había seguridad para el campesino, el agricultor, el ganadero, el jornalero, ni para la gente del campo había seguridad. Además, empezaron a estrangularle los recursos que el gobierno tenía que invertir en el campo.

Por eso nunca debemos volver a transar, ni el principio de la Seguridad Democrática, ni el principio del Agro Ingreso Seguro. Es por eso, que nosotros desde el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural estamos trabajando muy duro.

Logros del actual Gobierno a favor de los campesinos

Crédito barato

Con AIS ya hemos comenzado a impactar la vida de la gente, a mejorarles la calidad de vida; como ejemplo de ello nosotros, hoy, desde Ministerio de Agricultura en conjunto con el Fondo para el Financiamiento del Sector Agropecuario (Finagro) y con el Banco Agrario podemos ofrecer el crédito más barato del mercado para nuestros campesinos.

Antes, el campesino estaba excluido del crédito, no los recibían en los bancos, no podía tener acceso, tenía que utilizar esas herramientas, como el ‘paga diario’, el ‘gota gota’, tenían que utilizar el agiotismo para conseguir algún recurso con que sembrar su finca.

El Crédito de AIS, es tan barato que por cada millón de pesos que les prestamos el interés mensual equivalente, hoy, estaría por debajo de los siete mil pesitos. Con esos recursos, con ese crédito blando y fácil de lograr pueden sembrar maíz, arroz, fríjol, caña, palma, cacao, caucho, frutales de mediano y tardío rendimiento y una gran cantidad de hortalizas; también con ese crédito que no los ahoga, pueden reactivar la finca, pueden adecuar los suelos o pueden invertir para comprar un tractor o cualquier equipo que les permita tener más platica en su bolsillo al terminar la cosecha. Porque eso es lo que estamos logrando y buscando todos los días.

Agua para cultivar

Con AIS, también hemos podido avanzar mucho para que los campesinos de Colombia, puedan regar con agua sus cultivos, con lo cual pueden producir todo el año y, además de producir todo el año, pueden sacar producto cuando el precio está mejor o cuando hay un poco de escasez en el mercado, lo cual les representa más platica en el bolsillo.

¿Cómo los estamos haciendo? Estamos abriendo convocatorias para que todos ustedes presenten proyectos y los que obtengan mayor puntaje en la selección les entregamos una plata para que hagan su proyecto.

Si es un proyecto de riego intrapredial a la finca, les damos hasta 600 millones de pesos, no en crédito, sino en un apoyo directo. Si es para la construcción o rehabilitación de un distrito de riego comunitario, les podemos dar hasta tres mil quinientos millones de pesos para que todas las familias de la vereda puedan tener el agua en sus cultivos.

Entre el año pasado y este año, hemos invertido casi 200 mil millones de pesos, para que los campesinos de Colombia puedan llevarle riego a los cultivos. Agua en los Cultivos es la gran transformación que queremos y estamos buscando.

Ciencia y tecnología para el campo

También con AIS estamos invirtiendo, como nunca antes en ciencia y tecnología para el campo colombiano. ¿Por qué? Porque solo con inversiones en esta materia vamos a poder aprender a producir mucho más en el pedazo de tierra que tenemos; además vamos a poder producir con menos costos; vamos a aprender a enfrentar las plagas y las enfermedades que afectan los cultivos y que agobian a los campesinos.

Entre el año pasado y este año inyectamos, aproximadamente, medio billón de pesos al campo colombiano para que las universidades y los centros de investigación puedan avanzar en todos estos desarrollos técnicos y científicos en todos los departamentos de Colombia. El objetivo es que ustedes tengan más productividad, más eficiencia y menos costo; con ello, al final de la cosecha más platica en el bolsillo.

Asistencia técnica

También, gracias a AIS estamos invirtiendo en asistencia técnica para los campesinos, mucho más completa, donde se les ayuda, se les apoya estructurando los proyectos, se les acompaña al banco, se les ayuda para que se asocien y puedan producir con todos los compañeros de la vereda, ahorrando costos, consiguiendo agroquímicos e insumos mucho más baratos, pudiendo vender sin que los agobien los intermediarios.

Esa asistencia técnica la pueden prestar los gremios, las universidades, los centros de investigación o cualquier asociación, de profesionales del campo que se acrediten ante la cartera agropecuaria, la cual a través de AIS paga el 80 por ciento del costo.

Un ejemplo muy simple de cómo AIS puede cambiarle la calidad de vida a la gente: supongamos que en una vereda de Colombia, existen diez familias, cada una con dos hectáreas que no las están poniendo a producir; son diez familias que en total tendrían veinte hectáreas en las que se podría sembrar mango; el costo de ello sería de 100 millones de pesos.

Pero, ponerlas a producir bien necesita asistencia técnica; supongamos que hay una universidad que lleva de la mano a esas 20 familias y cobra 20 millones de pesos; estamos hablando de 120 millones de pesos en total.

Por los 100 millones de pesos estas familias pueden recibir el Incentivo de Capitalización Rural. Cómo funciona? De los 100 millones, el Ministerio de Agricultura les quita 40 millones de la deuda, quedando a solo 60 millones, es decir 6 millones por familia, mucho más fácil de pagar; por los veinte millones la entidad les abona o les paga el 80%, es decir 16 millones.

Tierras

A eso le tenemos que añadir los nuevos esquemas para entregarle tierra a la gente. ¿Cómo lo hacía antes el Estado? De una manera que no funcionó bien nunca: compraban una tierra mala a precios de una fértil y se la entregaban una pobre gente, que como no podía hacer nada con estos predios, terminaba abandonándolos.

Para lo único que servía ese esquema del antiguo Incora y del antiguo Incoder era para la corruptela y para que unos funcionarios hicieran un negociado con los dueños de las tierras malas.

Eso cambió, ahora todo se hace por convocatoria, la gente nos presenta los proyectos y nos dicen que finca quiere comprar, que quieren sembrar y nosotros les podemos dar un poco más de 4 millones de pesos por hectárea para la compra de la finca; además les damos el 30 por ciento de lo que cuesta comenzar el proyecto productivo, como capital semilla.

Supongamos que hay 20 familias campesinas o desplazadas y quieren comprar una finca de 100 hectáreas, el Ministerio de Agricultura con el (Incoder) les puede dar un poco más de 400 millones de pesos para que la compren.

Además de estos recursos, les damos el 30 por ciento de los que les cuesta comenzar a trabajar la finca, si en esas 100 hectáreas van a sembrar cacao y lo van a mezclar con un proyecto de ganadería y ese montaje les vale otros 200 millones, el Ministerio les entrega 60 millones de capital semilla, para que arranquen y tengan ese impulso inicial y que esas 20 familias puedan tener un ingreso estable y puedan poner a producir esa finca.

Colombia, potencia en alimentos

En estos momentos el mundo ha cambiado en los mercados de alimentos y, es otra de las cosas que les quería decir a los campesinos de Colombia, el mundo necesita muchos alimentos, necesita mucha comida porque está creciendo la población, porque está aumentando el ingreso.

Esto es una oportunidad para Colombia y los campesinos colombianos, que nunca antes habían tenido y, que con los programas que el Gobierno Nacional y el Ministerio de Agricultura han diseñado puede producir para un mercado listo, en el ámbito mundial e interno; el cual, demanda mucha, pero mucha, comida.

En estos momentos estamos impulsando la siembra de maíz tecnificado, pagando un subsidio de entre 50 y 60 mil pesos por tonelada a todo el que siembre y produzca maíz amarillo tecnificado. Además estamos pagando un subsidio de 150 mil pesos por tonelada a todo el que siembre fríjol en las zonas cafeteras, intercalando con el café.

Esperamos una gran cosecha de arroz en el segundo semestre de este año; le vamos a pagar a los agricultores o a los que compren el arroz para que almacenen parte de ese grano y en Colombia, siempre estemos muy protegidos contra lo que les está pasando a otros países donde hay escasez de alimentos. En Colombia eso nunca podrá suceder.

Apoyos a la caficultura

A los cafeteros de Colombia, les estamos dando un apoyo para que puedan renovar los cultivos y tengan más productividad, para que saquen más cargas de café y tengan mejores ingresos.

Para ellos y sus familias, estamos impulsando un programa de renovación en donde les damos cuatro y medio millones de pesos por hectárea, los cuales se pagan de dos formas: un millón y medio de entrada para los insumos que necesitan y 3 millones en treinta pagos mensuales de a 100 mil pesos para cubrir el periodo de resiembra, en el que el productor pierde ingresos y flujo de caja.

El Ministerio de Agricultura paga el 40 por ciento, es decir 1 millón 800 mil pesos y el Fondo Nacional del Café, el ahorro de los caficultores, pagará todos los intereses. Le queda muy cómodo, muy fácil a los pequeños caficultores de Colombia entrar en este programa.


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