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Valledupar,
Vivimos con la energía del sol

Por Gonzalo Palomino*

Vinimos a la tierra, estamos aquí desde hace más de un millón de años, los humanos la vimos creer…y no hemos sido capaces de entender, comprender y amar los vericuetos de su energía…. Y todo parece indicar que nuestras posibilidades se cerraron en Hiroshima.

Somos hijos del Sol, él localizó sus fuentes de energía en el Centro de la Tierra y arriba, a miles de kilómetros… ella nos creo y nos alimentó.… Es muy probable que el primer ejercicio para diseñar la vida en este planeta les halla tocado a las bacterias, quienes si aprendieron la lección…. Tanto que aun viven sin mayores modificaciones. La oferta solar

El Sol nos ofrece energía gratis, tierna, permanente, sin contaminaciones, y con diferentes intensidades alrededor de la Tierra.… Las diferentes formas de vida, diferentes a la humana, se inventaron procesos de adaptación y mutación, para aprovecharla con mucha eficiencia, en la cantidad necesaria y muy oportunamente, pero nosotros, los bípedos, perdimos el rumbo… y por ese rumbo tortuoso nos graduamos un día de agosto de 1946 en un pueblo llamado Hiroshima.

Convertir la energía en alimento

Las plantas si tomaron un camino correcto: toman elementos inorgánicos de sus alrededores, atrapan la emergía en cantidades adecuadas y fabrican todo aquello que necesitan impulsadas por la energía solar.

Los seres vivos verdes toman agua del suelo, oxigeno del aire, otros gases del suelo…. Y se inventaron otras formas armónicas que como la simbiosis y las alianzas les permiten mayor eficiencia… todas las plantas tienen alianzas con microorganismos y montan fabriquitas para hacer sus propios alimentos: eso si es eficiencia armónica.

Y en ese proceso de fabricar alimentos, protección y facilidades para la reproducción, fueron estableciendo normas de conducta y comportamiento en donde la competencia es mínima y la solidaridad máxima: algunas alianzas se han convertido en formas nuevas, totalmente integradas, con un precioso uso de la energía.

Las energías guardadas

La naturaleza, muy inteligentemente ocultó profundamente a aquellas formas de energía que podían ser nocivas para el proceso de la vida… pero nosotros las descubrimos y las mal usamos: nos inventamos el como convertirlos en armas de, y para la guerra: pólvora, revólveres, fusiles, cañones, metralletas, misiles, cohetes, satélites…

Los combustibles fósiles están almacenados a cientos de metros, y desde allí los sacamos y los metales radioactivos como el uranio, lo procesamos y hemos llenado el Planeta de bombas, plantas nucleares y miles de artefactos para la destrucción.

¡Qué bobos hemos sido!

Y allí sigue el Sol, enviándonos montones de esa energía tierna y rogándonos, implorándonos su investigación, uso y señalándonos el camino de la salvación.

Los antiguos, previsivos, aprendieron desde muy temprano a utilizar la energía del sol para secar la carne, la ropa, la piel después del baño, las hojas, los frutos…, todo lo secaban con la energía del Sol

Y ahora cuanto estamos en plena crisis energética, nos mamamos gallo con formulitas ‘pecuecas’ para el hogar como usar otros bombillos, apagar las luces, no usar agua caliente, reducir la emisiones, escoger aparatos energía cuando los cambie, caliente y enfrié su casa, revise la energía, conserve el agua caliente, apagar todos los aparatos cuando no los usamos, reduzca los viajes aéreos, compre cosas que dure, recicle, use bolsas de tela, bla, bla, bla… Pero simultáneamente aumentamos el número de carros, de aviones, de lanchas, de barcos, y de toda aquella maquinaria que consume combustibles fósiles, contamina, y rompe el equilibrio de Gaia.

Si fuéramos más berracos cogeríamos el toro por los cachos, pero el poder económico, con patentes y dinero no lo permite y, nos obliga a seguir contaminando, calentando el planeta, intoxicándonos, hasta la muerte…

Si realmente fuéramos más berracos, y quisiéramos coger el toro por los cachos, daríamos la vuelta de 360 grados y nos meteríamos de cabeza en el uso de las tecnologías alternativas, violando las patentes, construyéndolas aparatos, investigando, obligar a su enseñanza e investigación en las universidades y organismos del Estado, estimulando, premiando…. Hasta lograr que las tecnologías alternativas, especialmente las de emergía solar, se impusieran y frenaran el calentamiento global del planeta.

Buenos intentos pero muy pobre y lentos

Muy buena la decisión de rescatar algunos tramos de trenes, y muy malas aquellas que como las dobles calzadas y el túnel famoso que incrementan el uso de combustibles fósiles, destruyen los recursos naturales, acaban las fuentes de aguas, producen escombros, se apropian las tierras y producen mas desplazados.

Aún estamos a tiempo de aplicar la Ley de Herodes: o cambias o te jodes.

Adorar al sol nuevamente

Y recordar las enseñanzas: “Padre nuestro que estas en los cielos, santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo”.

*Investigador cesarense, docente de la Universidad del Tolima


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