Qué alentadora noticia la liberación de Íngrid Betancourt junto a los militares estadounidenses y colombianos, muy reconfortante y es de todos este triunfo, representados en el presidente de la República, Álvaro Uribe; el ministro de Defensa, Juan Manuel Santos; la cuota costeña en el general Freddy Padilla, jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Militares; y el carismático y querido general Mario Montoya, comandante del Ejército; todos al unísono se merecen todo el reconocimiento de nosotros que somos el pueblo.
Este reconocimiento lo han hecho muchos colombianos y colombianas al Dios Todopoderoso, al que todo lo puede, el que siempre está ahí en medio de la desesperanza del hombre.
Él, que escuchó las plegarias y oraciones de todos los que se solidarizaron con la pena y angustia de estos hermanos colombianos y americanos que se venían pudriendo en las selvas inhóspitas del país.
La liberación de Íngrid Betancourt y sus compañeros se me pareció al texto del Evangelio del domingo pasado, en donde el apóstol Pedro encontrándose preso por el Rey Herodes, después de pasar a cuchillo al apóstol Santiago, esperaba presentarlo al pueblo después de la Pascua. Pedro resguardado con cadenas en las manos y pies, más cuatro grupos de cuatro soldados cada uno, hacían imposible cualquier fuga de Pedro; sin embargo la Iglesia oraba por Pedro y sucedió que Dios envío un ángel que llegó y rompió las cadenas de pies y manos y lo hizo salir sin ningún tropiezo hasta la puerta que daba a la libertad, Pedro sólo tuvo que obedecer al ángel, como obedecieron los secuestrados a quienes se infiltraron en la columna guerrillera que los tenía prisioneros.
Además de la sabiduría con la que actuaron la Inteligencia de las Fuerzas Armadas, aquí además, indudablemente estuvo la mano de Dios, tanto así que el mismo Jefe del Estado Mayor Conjunto, Freddy Padilla, cuando explicaba en la rueda de prensa el operativo, lo primero que hizo fue darle las gracias a Dios y posteriormente explicó la estrategia utilizada, al igual que los demás miembros del gobierno, incluyendo al Presidente.
Quiero desde ya invitar a todos a participar en la marcha del próximo 20 de julio, para expresar nuestra gratitud por la liberación de estos hermanos secuestrados, pero también para expresar nuestra aversión y rechazo por toda clase de violentos y terroristas que le han hecho tanto daño al país y para que les llegue el mensaje claro que Colombia camina hacia la Paz, tenemos que cerrarnos en contra del narcotráfico, porque éste es el verdadero combustible de los violentos y terroristas.
P.D: Le expreso mi solidaridad al Alcalde por la adversidad del fallo del Tribunal Administrativo, fallo que hay que respetar, aunque lo apele, hay que confiar en la justicia.
Quiero desde esta columna pedirle que se aclare el proceso de selección del Gerente del Hospital ‘Eduardo Arredondo’ para que exista equidad y transparencia en el curso del proceso. Pedirle además a la Procuraduría que se ha caracterizado por su imparcialidad, que vigile y que investigue las irregularidades que puedan estar cometiéndose para preservar intereses personales.
El compromiso es defender los interese colectivos y ese es un propósito que tengo con los casi 15 mil votos de opinión que me apoyaron en la elección pasada de Alcalde, a ellos me debo y pedirle diariamente humildad a Dios para no sentir nunca que soy dueño de esos votos.
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Fredys Socarrás Reales