Por Libia Orozco
Así como en el baño la batalla se libra contra los gérmenes, en la cocina la grasa es el máximo problema. A pesar de realizar la limpieza diaria se deberá programar una limpieza semanal profunda, sobre todo donde se cocina diariamente fritos, comidas a la plancha o guisadas.
La cocina es el lugar donde se manipulan los alimentos, por eso la limpieza de los implementos y utensilios que usamos para preparar la comida deben estar perfectamente limpios y libres de gérmenes. En otras estancias bastará con un paño humedecido pero la grasa requiere otros procedimientos de limpieza. La grasa se adhiere a las superficies y es imposible de sacar por su consistencia.
Se necesita un antigrasa que remueva sin dañar, ni rallar las superficies y que con un frotado se disuelva. El proceso tiene éxito dependiendo del tiempo de actuación del desengrasante, la temperatura del agua que utilizas y el tipo de acabado de la superficie a limpiar.
Utilice guantes para cuidar las manos de los agentes abrasivos que contienen los productos de limpieza.
Con los malos olores en la cocina hay tantos trucos de las abuelas, como quemar hierbas aromáticas con unos granos de azúcar en una base de hierro, quemar azúcar morena con canela, quemar cáscaras de naranja o limón, o quemar café para quitar el olor a pescado. Son tácticas caseras que siempre funcionan.
Es recomendable no tener en la cocina demasiados adornos o libros, pues se llenan de grasa. Aunque en las revistas de decoración aparecen muchos accesorios colgados, guarda todo lo que puedas en despensas o en otro lugar de la casa, para evitar que se pongan pegajosos.
Al momento de lavar los platos, debes meterlos en el lavaplatos después de limpiarlos y sin restos de comida, para que sea más fácil quitar la grasa pegada. Utiliza un jabón especial para loza. Déjalos en el escurridor un rato y luego sécalos antes de guardarlos, preferiblemente con papel absorbente.
Conviene limpiar los fogones de gas cada vez que acabes de cocinar; aunque sólo sea pasar un trapo con un poco de detergente para que no se acumule demasiada grasa.
Para hacerlo, retira los fogones y mételos en agua caliente con detergente y amoniaco. Si hay grasa acumulada en los fogones o en la base de la cocina, límpialos con un brillo de alambre, nunca con cuchillo.
El suelo de la cocina se debe lavar por lo menos una vez por semana, con agua bien caliente, dos o tres gotas de jabón lavavajillas y un chorrito de amoniaco.
De vez en cuando limpia los muebles de la cocina por dentro y aprovecha para ordenar. Seguro que encuentras paquetes empezados del año pasado.
En la cocina es importante renovar las esponjas y los trapos cada cierto tiempo ya que las bacterias se desarrollan en pocas semanas. Las tablas de cortar de plástico son mejores que las de madera ya que no se depositan en las ranuras las bacterias y microbios.
Generalmente durante la limpieza nos olvidamos del horno microondas, el cual es uno de los electrodomésticos que más acumula residuos de comida y malos olores. Pero su limpieza es muy fácil, coloca un recipiente con zumo de limón dentro del horno y caliéntalo durante un minuto, luego lo sacas y el olor habrá desaparecido, aprovecha el vapor que quedo en las paredes pásale un papel absorbente y listo.
La licuadora también es importante lavarla bien después de usarla, mas si tienes niños pequeños en casa y la utilizas para preparar sus alimentos. Para que quede bien limpia desármala por completo y lava las piezas por separado y enjuágalas con agua caliente, esto eliminará cualquier residuo que haya quedado pegado.