“No hay ni un CAI, ni una patrulla que nos vigile”

A cualquier hora del día, las calles de Villa Jaidith permanecen desiertas. Los habitantes temen salir en cualquier momento por miedo a ser víctimas de robos.

“La inseguridad de aquí del barrio está bastante delicada, estamos muy susceptibles de que nos pueda suceder un atraco o cualquier otro acto vandálico”, comentó Rosa María Vergara Guerra, psicóloga en formación de la Universidad Popular del Cesar.

Señala que casi fue víctima de estos delincuentes que permanecen merodeando la zona, hecho que fue truncado porque en ese momento la mujer reaccionó corriendo hasta llegar a un hogar cercano donde pudo entrar y evitar el robo, sólo quedó el susto del momento y del arma con la que la intimidaron.

Pero como ella, no todos han podido salvarse de los delincuentes que hacen presencia en el barrio Villa Haydith. Es el caso de Silvana Orozco, habitante de esta zona de Valledupar, que ya lleva 10 años viviendo allí.

Cuenta que una vez estaban varios delincuentes esperándola junto con su esposo y su hija en la esquina de su vivienda, “nos agarraron, nos amarraron, nos amenazaron y se llevaron lo que pudieron y a nosotros nos dejaron amarrados”. Después del hecho, lograron desatarse y pedir auxilio a los vecinos por medio de las ventanas puesto que los habían dejado bajo llave.

Pero no sólo es esta anécdota desagradable que le ha tocado vivir, en otra ocasión “se metieron a la una de la mañana, cuando sentimos fue a la gente encima, rebuscaron en toda la casa y también nos robaron varios objetos de valor como prendas, plata que tenía guardada, mejor dicho todo lo de valor dejándonos con las manos en la cabeza”.

La comunidad siempre da aviso a las autoridades, pero como ellos manifiestan, llegan horas después de ocurrido el hecho y ¿ya para qué?

Por su parte, la señora Maritza Esther Martínez Medina puntualiza que “ya no podemos ni salir a barrer el frente de la calle a las 6:00 de la mañana porque de una vez le ponen un aparato a uno, sea de juguete o sea de verdad, ya atracan a uno”, refiriéndose a los revólveres con que estos malhechores intimidan a sus víctimas para realizar el hurto.

“Queremos que por lo menos nos pongan seguridad. No hay ni un CAI, ni una patrulla que nos vigile, vivimos en zozobra todo el tiempo”, sostiene Dania Paola Pérez, estudiante de bachillerato del colegio del sector.

Otros casos

Hace algunas semanas, una de las personas que presta el servicio de vigilancia privada en el barrio fue víctima de los ladrones. Cuando se movilizaba en su moto, dos hombres lo intersectaron con arma blanca para robarse el vehículo.

La víctima pudo truncar el hecho, pero lamentablemente no pudo salir ileso, le propinaron una puñalada en el hombro que lo dejó gravemente herido.

Por Eduardo Moscote
Eduardo.moscote@elpilon.com.co