Muelle flotante de Chimichagua fue destrozado por tempestad

La parte más afectada fue su etapa final, terminando sin las boyas que sostienen al puerto, además quedaron hundidas y otra parte flotando sobre las aguas de la ciénaga de Zapatosa.

Así se veía el muelle antes de sentir la furia de la naturaleza.

Una fuerte lluvia, acompañada de vientos huracanados, ocasionó que las aguas del río Magdalena sobrepasaran sus niveles normales y derrumbara gran parte del muelle flotante de Chimichagua, por el incremento en el caudal de la ciénaga de Zapatosa.

Alfonso López Argüelles, presidente de la Asociación de Pescadores de Chimichagua, le dijo a EL PILÓN que por más de una hora la población se reguardó de los vientos y hasta el Festival Nacional de Danzas y Tamboras, que se hace por estos días, fue suspendido por los mismos hechos.

“Después de las 7:00 de la noche, un vendaval sacudió a Chimichagua y en el muelle montó una placa sobre otra. Fue fuerte, hubo mucha brisa y agua”, declaró López Argüelles para EL PILÓN, explicando que “como la ciénaga es extensa se convierte en un pequeño mar de momento y la agresividad, acompañada de los vientos origina un oleaje fuerte, haciendo una fuerza descomunal”.

La parte más afectada fue el muelle turístico, que en su etapa final terminó sin las boyas que sostienen al puerto, debido a que algunas quedaron hundidas.
“Yo hice un comentario y a veces piensan que uno dice las cosas por no tener el conocimiento o ser ingeniero, pero yo conozco la ciénaga y sabía que cuando se presentara un huracán encontrarían la estructura regada en las aguas de la ciénaga”, agregó el líder pesquero.

La emergencia se registró entre las 7:00 y 8:00 de la noche del sábado anterior, el centro poblado al igual que otros corregimientos quedaron a oscuras debido a las fallas generadas por el fluido eléctrico. La organización del Festival Nacional de Danzas y Tamboras también terminó afectada, algunas de sus carpas volaron por las calles, pero no hubo pérdidas mayores ni personas heridas.

El exdiputado Carlos Daniel Rocha denunció desde su cuenta en Twitter el hecho y comentó que esta obra tiene indicios de corrupción.

“Muchos en el Departamento del Cesar soñaban con las ‘Obras a Salvo’; mediante denuncias, la Contraloría General de la República determinó que para la obra del muelle flotante turístico de Chimichagua, Cesar, había detrimento por más de $700 millones y mala calidad en su estructura, hoy el tiempo evidencia nuestra preocupación”, aclaró Rocha.
Después de los hechos y al conocer de manera preliminar los resultados, la Secretaría de Infraestructura departamental se pronunció ante este medio de comunicación.

“Parece que anoche hubo un vendaval y la ciénaga se desbordó. Ya hicimos contacto en Chimichagua y mandamos a hacer la visita correspondiente para ver la causa y las consecuencias”, declaró el secretario de Infraestructura, Federico Martínez Daza.
Sobre la reparación, Martínez Daza señaló: “Nos toca requerir al contratista y a la aseguradora”.

La ciénaga de Zapatosa ocupa un área de 40.000 hectáreas y alberga un volumen de por lo menos 1.000 millones de metros cúbicos de agua. El río Cesar hace su arribo a ella a la altura de Chimichagua, que tiene una extensión de 1.568.6 kilómetros cuadrados, de los cuales 310 corresponden al complejo cenagoso que comparte con cuatro poblaciones: Chiriguaná, Tamalameque, Curumaní (Cesar), y El Banco (Magdalena).

Inversión millonaria

En diciembre de 2015, el gobernador Luis Alberto Monsalvo Gnecco lideró la inauguración del Muelle Flotante y Parador Turístico de la ciénaga de Zapatosa, además de la vía de acceso a Chimichagua y el sistema de tratamiento de aguas residuales del mismo municipio.
El proyecto, según indicaciones del mandatario, activaría la economía y el intercambio social, además ofrecería un espaldarazo a poblaciones netamente pesqueras que pedían hace mucho la construcción de dicha infraestructura.

Esta obra consta de 150 metros sobre el agua en estructura metálica y un piso metálico compartido con caucho, además de iluminación, mientras que la zona de tierra consta con cafeterías, baños, pabellón central de vehículo, plazoleta de entrada, barandas deslizantes, muros de contención, bujes y el área de comercio. Incluye 300 metros de pavimento lineal.
El proyecto costó $6.300 millones y hacía parte del cumplimiento de metas y objetivos del Plan de Desarrollo Departamental, que buscaba crear y adecuar sitios de atractivos turísticos en las regiones para ofrecer un servicio de calidad.

Según la administración municipal, Chimichagua es un municipio de sexta categoría y no tiene los recursos para atender los inconvenientes ambientales que sufre el espejo de agua dulce y mucho menos los del río Cesar.