‘Monstruo de Tenerife’ pide perdón y revive dolor de víctimas

“Llegó a la casa en el barrio Obrero, buscando un casco, salió y no volvió más”, así recuerda Elba Chávez los últimos momentos en que vio con vida a su hijo Manuel Villareal Chávez, quien luego de año y medio de estar desaparecido su cadáver fue encontrado el 29 de diciembre del año 2011 en la vereda Paja Larga, del corregimiento de Río Seco, norte de Valledupar.

El joven llevaba seis meses laborando como mototaxista cuando desapareció de la capital cesarense, el 27 de mayo del año 2010.

“Yo siempre pensé que él estaba muerto, pero cuando los restos los encontraron en el 2011 no me avisaron. En el 2014 fue cuando vinieron los patrulleros de Bogotá con las fotos de lo que habían encontrado y por las prendas que él cargaba. Había unas sandalias, un reloj plateado de hombre que usaba él y eso estaba tirado al lado de los restos y el pantalón que estaba ahí también era de él, pero lo demás ya estaba desecho por el tiempo”, relató Elba Chávez, a quien en ese año peritos de Medicina Legal la citaron para una prueba de ADN.

La zozobra de la familia finalmente terminó el 26 de septiembre del año 2016, cuando recibieron por parte del Instituto de Medicina Legal de Valledupar, los restos de Villareal que fueron sepultados el mismo día en el cementerio Jardines de Recordar.

Manuel Villareal Chávez es uno de los cerca de 60 mototaxistas que Luis Gregorio Ramírez Maestre, más conocido como el ‘Monstruo de Tenerife’, habría asesinado en los departamentos del Cesar, Santander Córdoba y Magdalena, en donde dejó huellas de dolor entre los parientes de las víctimas.
“Hoy es muy triste y doloroso tener que revivir ese momento espero que la justicia sea contundente que caiga todo el peso de la ley sobre ese hombre porque solamente no acabó con la vida de mi hijo sino con la mía y la de los dos niños que dejó”, manifestó Sixta Ceballos, madre del mototaxista, Marlon Ceballos González, otra víctima de Ramírez que salió de su residencia en el municipio de San Diego, Cesar, a trabajar y nunca más regresó.

Ante las características particulares del homicida, los parientes solo piden tiempo para olvidar y justicia sin perdón, por el daño causado.
“A todos nos cambió la vida, sobre todo a mi papá que espera tiempo para sanar, porque ya no es la misma a veces se pone triste. Dicen que el tipo tiene problemas psicológicos pero a mí no me parece, él sabía lo que hacía porque solamente perseguía mototaxistas ganándose primero su confianza, de hecho el día que mi hermano murió se le advirtió que no confiara en ese tipo, pero pecó por inocente y lo mató por eso de mí ese señor no recibirá el perdón”, dijo Fabiola Jácome Carpio, hermana de Ricardo Alfonso Jácome Carpio, cuyos restos fueron hallados por un campesino en zona rural de inmediaciones del corregimiento de La Vega, norte de Valledupar en el año 2011.

No obstante, estas víctimas valduparenses son apenas el inicio de un largo listado que lleva a cuesta Ramírez Maestre, debido que, la Fiscalía Primera Estructura de Apoyo de Barrancabermeja, representada por Jaime Eduardo Lozano, anteriormente señaló durante una audiencia en los estrados judiciales de Valledupar que cubrió EL PILÓN, que paralelo a los procesos que lleva en la ciudad, el llamado ‘Monstruo de Tenerife’ tiene en Barrancabermeja investigaciones por más de 16 homicidios ocurridos en similares condiciones de tiempo, modo y lugar, porque le hallaron celulares, memorias, documentos, entre ellas cédulas, partes de automotores, cascos, chalecos, entre otros elementos de las víctimas.

PERFIL
Con base a las investigaciones las autoridades informaron que Ramírez actuaba normalmente cosechando la confianza de las víctimas para que posteriormente accedieran a desplazarse con él para acecharlo y asesinarlos.

“Ese hombre llegó a ir con mi hermano a nuestra casa y no inspiró confianza por eso recuerdo que una vez en una esquina se le advirtió sobre eso. Pero eso era lo que hacía el tipo generar confianza en sus víctimas para matarlos”, puntualizó Fabiola Jácome Carpio, quien vive trabaja en otra ciudad y su mamá Miladis Carpio, reside en el barrio Villa Luz de la capital del Cesar.

El ‘Monstruo de Tenerife’, es considerado por las autoridades como uno de los sicópatas seriales más peligrosos del país, que mataba escalofriantemente a sus víctimas: con tres nudos de soga difícil de desatar; el primero ubicado en el cuello que conectaba con otro de las manos y a su vez con las piernas, es decir, que con el movimiento de los miembros inferiores, que quedaban flexionados, las personas morían por asfixia.

Además los oficiales de Bogotá que descubrieron el caso destacaron que, Ramírez Maestre posee un perfil serial que escogía a sus víctimas entre los 19 y 30 años de edad, con una estatura menos de 1.70 metros y un peso de unos 60 kilos para poder someterlos, en un sitio alejado y selvático.

LA JUSTICIA
El 12 de diciembre de 2012 oficiales de la Sijín de la Policía Nacional capturó en la ciudad de Santa Marta a Ramírez, quien estaba hospedado en un hotel de la ciudad.
Su paradero se dio por un teléfono interceptado por las autoridades que pertenecía a una víctima de la ciudad de Barrancabermeja y permitió que fuera localizado. Esto teniendo en cuenta a la serie de conjeturas que las autoridades ya llevaban del misterioso caso y de los antecedentes de Ramírez, que presentaba anotaciones en la Policía Nacional, porque años anteriores había sido capturado con motocicletas robadas en Valledupar y Santa Marta.

A partir de esto, en agosto del 2013 un juez penal de conocimiento de la ciudad de Bucaramanga condenó a Luis Gregorio Ramírez Maestre, ‘Monstruo de Tenerife’, 34 años de prisión, por el asesinato de un joven mototaxista de 19 años identificado como Jhon Jairo Amador de la Rosa, en hechos registrados en el mes de mayo del 2012, en la vereda Tenerife, del corregimiento El Centro; de esa población donde ocurrió el crimen salió su alias.

Asimismo, Ramírez tiene diversos procesos judiciales en el Palacio de Justicia de esta ciudad, en el que enfrenta desde a finales del año anterior el caso por la muerte del joven de San Diego, Marlon Enrique Ceballos González.

Actualmente, también está recluido en la Cárcel de Mediana y Máxima Seguridad de Valledupar, conocida como ‘La Tramacúa’, pagando la condena y mientras da la cara a la justicia.

Las autoridades señalaron que hay más de 60 carpetas, en las que “calculan que pueden ser 120, pero estamos verificando si todas tienen que ver directamente, aquí tenemos entendido que son 20, en Barrancabermeja tenemos aproximadamente 20 también y en diversos municipios por los cuales él hacía correría, lo que se está estableciendo es si siempre participaba él porque no eran solo tres personas sabemos que eran más personas”, dijo el Fiscal Jaime Lozano durante una audiencia de Tenerife por el joven de San Diego.

“HAY UNA ORGANIZACIÓN, UN GRUPO QUE TODAVÍA OPERA”: TENERIFE
Ante los cuestionamientos y materiales probatorios de la autoridades por la manera en que Ramírez, asesinaba a sus víctimas, éste en una entrevista concedida a revista Semana desde la Cárcel de Mediana y Máxima Seguridad, manifestó que sus crímenes se debieron a que pertenecía a la Autodefensas Revolucionarias de Colombia, más explícitamente al desmovilizado frente Los Mellizos de Los Nevados, en donde aparentemente aprendió a realizar los nudos con la soga.

“Para cometer esos homicidios, en el 2006 para el mes de agosto, nos llevaron a Caucasia. Ya hacíamos parte del bloque de Los Mellizos, de los Nevados. Éramos como 20 o 30 más o menos. Ahí recibimos entrenamiento de cómo tenían que ser los homicidios. Tenían que parecer iguales dondequiera que se hicieran porque anteriormente era con mero disparo. Entonces nosotros recibimos esa instrucción de un tipo de allá de Córdoba de cómo teníamos que hacer los lazos, cómo era el procedimiento que teníamos que hacer para que la persona no se le fuera a usted en caso de que forcejeara. Porque después que usted lo amarrara esa persona no se le podía ir por nada”, dijo Luis Ramírez Maestre, durante la entrevista.

Pese que las autoridades le encontraron elementos de sus víctimas, Ramírez expresa que los homicidios en contra de los mototaxistas eran porque salían a robar a las universitarias y a las cooperativas de transporte.

El hombre natural del corregimiento La Mina, jurisdicción de Valledupar, afirmó además que desde el 2007 comenzó a cometer los homicidios por las que está privado de la libertad, pero que los medios de comunicación centraron los homicidios por la desaparición de las motocicletas. “Pero las cosas no fueron así. Hay una organización, un grupo que todavía opera, pero ya no en la misma forma porque cuando alguien cae por algo, la modalidad del delito, de los hechos, tiene que cambiar porque no puede seguir haciendo lo mismo”, puntualizó al medio de comunicación nacional.

Entre tanto, el general Jorge Luis Vargas, director de la Dijín explicó a Semana que no existe un soporte que indique que las muertes hayan sido de forma asociativa sino individual producto de su psicopatía y forma de ser sádica. “Desde que está en la cárcel hicimos una revisión de los registros de asesinatos en el país con estas características y no se han vuelto a presentar”, dijo el oficial.

Al igual que en otras oportunidades el ‘Monstruo de Tenerife’ terminó pidiendo perdón a los familiares de los occisos, el cual hasta el momento no ha sido concedido.

Para las víctimas las versiones de Ramírez son un simple despiste para no recibir el castigo del peso de la Ley. “Dice que es de las autodefensas para disminuir la culpabilidad por los crímenes, él no perseguía a delincuentes sino a gente joven, inocente que le entregaban su confianza”, puntualizó Fabiola Jácome Carpio.

Ella recordó que Ricardo Alfonso Jácome Carpio fue víctima de uno de los crímenes más escalofriante en la ciudad, pues el cuerpo del joven de 24 años fue hallado por un campesino que arreaba su ganado entre la espesa vegetación de la vereda La Vega. El mototaxista estaba en alto grado de descomposición y atado a un árbol, por lo que familiares no pudieron identificarlos hasta realizarse pruebas de ADN; tal como sucedió con los otros casos de Manuel Villareal Chávez, residente en el barrio Obrero de esta ciudad y Marlon Ceballos González, morador de San Diego, Cesar, quienes fallecieron bajo las mismas circunstancias: asfixia mecánica, provocada por una cuerda amarrada al cuello y otras partes del cuerpo.

Por Marllelys Salinas / EL PILÓN
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