Mi mamá me ama-manta

Por: Rodolfo Quintero Romero 

La organización mundial de la salud recomienda que la lactancia exclusiva, -alimentar al bebé solo con leche materna- no debe ser inferior a 6 meses, y la lactancia más alimentación sólida complementaria debe extenderse hasta un período de 2 años o más.

Pues bien, según la encuesta de calidad de vida 2012 del DANE, en el Cesar las madres amamantan exclusivamente a sus hijos por tan solo 0,7 meses, es decir, 21 días. Ni siquiera un mes. ¡El horror! En el país el promedio es también bajo: 2,1 meses, pero el nuestro es alarmante.

Pero atérrense: las mujeres con educación universitaria son las que menos tiempo dan seno a sus crías. Contrario a lo que puede pensarse, son las madres del campo las que más amamantan, aunque tampoco lo suficiente. Ni siquiera la educación formal es capaz de neutralizar la perversa influencia de la propaganda de las leches artificiales y de los modelos de belleza en boga, que exigen senos turgentes a las mujeres, no importa la edad que tengan, para regocijo de los cirujanos plásticos.

Es sabido que la leche materna es el único alimento adecuado para los recién nacidos. Los anticuerpos que suministra el calostro son definitivos para la salud del niño, ya que lo protege de alergias, diabetes, obesidad y desnutrición, a corto y largo plazo. 

La mortalidad materna disminuye con la lactancia, lo mismo las hemorragias posparto, cáncer de seno y ovarios. Genera una relación de afecto entre madre e hijo que jamás la dará un biberón. La leche materna es higiénica y saludable, no produce diarreas ni hay que estar pendiente de lavar el envase, entre otras ventajas.

Todo lo que se haga o deje de hacer con los niños y niñas en los primeros años repercutirá para bien o para mal en la vida adulta. La lactancia es muy importante en cualquier política de desarrollo humano porque produce niños sanos física y mentalmente que rendirán más en el sistema escolar y ahorraran mucho dinero a los servicios de salud en el futuro.

La ciudadanía debe exigir a los secretarios de salud y a sus jefes impulsar la política nacional de lactancia materna en el Departamento. Hay que promocionar por los medios de comunicación y en campañas puerta a puerta, la costumbre sana de amamantar de forma exclusiva a los hijos. Crear bancos de leche materna. Copiar los buenos ejemplos de Brasil y Perú que tienen los más altos índices de lactancia en Latinoamérica.

Repito, el desarrollo no es solo cemento, ladrillo y varillas de hierro. Hay pequeñas cosas que causan efectos enormes en la prosperidad de los pueblos. Esta es una de ella y es gratis. No es costoso hacer una campaña permanente para subir los índices de lactancia exclusiva en el Cesar.