Mentiras piadosas: una mala ‘maña’

Las personas cuando mienten suelen mostrarlo corporalmente.

 

En el afán de mantener una imagen que se cree que los demás tienen de una persona, es el primer argumento para justificar el uso frecuente de las mentiras. La emisión benevolente de una afirmación falsa es la causa de muchos rompimientos, degeneración de relaciones, problemas laborales, restructuración de la sociedad e incontables situaciones que al final, dejan inferir que las personas honestas son pocas o no existen.

Pero, ¿Por qué se miente? El engaño está ligado con la formación de impresiones o su manejo al proporcionar información dirigida a crear una imagen socialmente adecuada de nosotros mismos. La mentira cumple no solo la función de ocultar la verdad, sino también la de dar impresión favorable ante los otros, dando seguridad y protección, y  evitando la vergüenza pública y valoración negativa de los demás.

Adriana Pérez, es una contadora de Valledupar que se encarga también del área administrativa de la empresa. Su vida transcurre normalmente entre la casa y sus obligaciones laborales. Sin embargo, el único problema que ha marcado su vida es decir a diario miles de mentiras. Incluso, sin pensar.

“No sé por qué, pero siempre que me preguntan sobre mi estado miento, si llego tarde también, si estoy cerca del lugar del encuentro o con quien estoy, nunca digo la verdad, eso me hace sentir más segura e independiente con los demás”, dijo Pérez.

Aunque se vea mal, muchos se parecen a Adriana, según la psicóloga Sandra Farrera, especialista en el tema, cada día las personas oyen o leen alrededor de 200 mentiras. “Mentir no es simplemente el hecho de decir cosas que no son verdad, también se miente ocultando información, se puede mentir sin utilizar las palabras (sonrisas falsas, maquillajes que ocultan o disfrazan parte de nuestro cuerpo). La gente miente para quedar bien, para excusarse, para obtener lo que quiere, para no perder ciertos derechos, para dar una mejor imagen de sí misma, para no ofender o hacer sufrir a otras personas con la verdad, porque no saben o no pueden decir que no, para postergar decisiones, por temor al rechazo o al castigo”, dice en su página web psicologiabcn.com.

Detrás de una mentira se ocultan muchas cosas, por ejemplo, una baja autoestima, inseguridad, falta de confianza en uno mismo, temor al rechazo,  vergüenza, miedo al castigo y a la crítica y también en muchos casos, un deseo de manipular al otro. Hay cerebros que por su estructura son más capaces de mentir que otros: mentir es un aprendizaje que se inicia en la infancia.

Según la psiquiatra de Valledupar, Janitza Gómez, la mentira es no decir la verdad, ya sea para no hacerle daño a alguien o para cubrir algo, “a veces es para no hacerse daño a sí mismo, si nos remontamos a las leyes uno de los mandamientos es no mentir, Jesucristo murió por la verdad, por eso cualquier mentira que se diga no deja de serlo, hay personas que se la creen y son capaces de jurar por esa mentira como algo verdadero”.

La especialista hace un ejemplo del hombre que prefiere mentirle a su pareja para no hacerle daño, aunque le está siendo infiel. Los niños terminan mintiendo para evitar el regaño o castigo de sus padres. Los casos más extremistas son aquellos que tienen personalidades de antisociales, es decir, son capaces de robar, realizar actividades para dañar otras personas y sostienen esa mentira. Esta patología se puede detectar desde los 12 años.

Cuando las personas mienten sienten que su autoestima se les ve amenazada, así lo explicó el psicólogo Robert Feldman de la Universidad de Massachusetts, Estados Unidos. Añadió, que La mentira provoca un gran esfuerzo para la persona que miente porque todo lo que dice y todos los hechos falsos explicados comprometen su futuro para siempre. “No olvidemos que el propósito de la mentira es engañar, evitar la pérdida, obtener alguna cosa, no frustrarse, ser aceptado, ser creído”, y cuando ésta se destapa, produce en la persona que  la descubre, sentimientos de rabia, dolor, desilusión y pérdida de confianza.

 

Perfil de un mentiroso

Entre las habilidades más sobresalientes del ser humano son la imaginación y creatividad. Sin embargo, muchas veces son mal usadas. Según el profesor de psicología R. Edward Geiselman, de la universidad de UCLA (Estados Unidos)  uno de los principales rasgos del mentiroso es que en general quiere hablar lo menos posible. Aunque Geiselman creyó en un principio que los mentirosos contarían una historia muy elaborada, la mayoría de los sujetos de su estudio preferían ser lo más escuetos posible.

Aunque no dicen mucho, sí que tienden a dar una justificación espontánea por lo que están diciendo, aunque no se la hayan pedido. También suelen repetir las preguntas que se les formulan, posiblemente para ganar tiempo para pensar antes de ofrecer una respuesta.

La actitud corporal también tiene pistas para saber si una persona está mintiendo o no. Según el análisis, los que falsean son más propensos a presionar los labios ante preguntas delicadas y suelen moverse, tocándose el pelo. Gesticular hacia uno mismo suele ser sinónimo de mentira, mientras que hacerlo hacia fuera implica un tono sincero.

Cuando a una persona que está diciendo la verdad se le pregunta si miente, suele negarlo y ofrecer más detalles sobre el asunto en cuestión, mientras que quien miente, prefiere no ser más específico. Ante preguntas difíciles, las personas que contestan sinceramente suelen mirar a lo lejos, porque la cuestión requiere una dosis de concentración, pero por otro lado, quien va a mentir lo hace muy brevemente.

“Cuando estás en una entrevista, la persona mentirosa tiene la mirada gacha, hay movimientos en las manos, a veces tics en los ojos, boca o uñas. Sin embargo, existen otras personas que son más frías, más calculadoras, son los que tienen trastornos de su personalidad, son capaces de mentir con aplanamiento afectivo, aunque miren fijamente y sin pestañar, sin sentir pueden acusar a otra persona, hacerle daño “, dijo la especialista Janitza Gómez.

 

Sí aceptan

Entre las mentiras ‘piadosas’ y las que son más graves, no existen diferencia o perdón gradual. Si una persona miente, lo hace y punto. Muchas veces se ‘acomodan’ argumentando que solo fue una pequeña mentira y no lo volverán hacer, pero está comprobado que cualquier afirmación falsa tiene sus consecuencias y si se hace una vez, lo repiten.

“Yo nunca llego a la hora que es, y siempre estoy pensando en qué mentira decirle a mi esposo o a mi jefe, muchas veces quieren que uno llegue puntual y no se puede, entonces aprovecho y pongo a prueba mi imaginación”, le dijo Andrea Lopera a EL PILÓN.

Al consultarle a Santiago Romero, un administrador de empresa que trabaja en la capital del Cesar, confesó que sus mentiras están rodeadas con la fecha y el lugar en qué se encuentra. “No me gusta decir con quién estoy ni donde, pienso que es cuestión de privacidad, también suelo mentir sobre mi aspecto íntimo, me muestro como un hombre más caballero”, dijo.

Mentiras más usadas:

·         No sé qué tenía tu celular, pero te llamé.

·         Estaba en una reunión…

·         Ya te iba a marcar.

·         ¿Cómo me veo?, divina.

·         Se me perdieron los datos.

·         Ya voy llegando…

·         No tuve tiempo para hacerlo.

·         ¿Soy solterona?, tranquila ya llegará alguien.

·         Esto no es lo que parece.

·         Soy casado, pero estamos pasando por un mal momento.

·         No eres tú, soy yo.

·         Había mucho tráfico.

·         Este año sí hago dieta.

·         No volveré a beber más.

·         Te juro que no se lo diré a nadie.

·         Te debo tu regalo.

·         Mi ex y yo somos amigos.

Mentiras de políticos

·         Pavimentaré todas las calles.

·         Haré esta obra (y ya está en ejecución)

·         Les prometo que esto va a cambiar.

·         Estamos cansados de tanta falsedad.

“Las mitómanas son las que mienten todo el tiempo, de tanto repetir la mentira terminan siendo una ilusión verdadera. Hay dos clases de mentira: las que no quieren hacer daño, y las que quieren hacerlo”: Janitza Gómez

Alrededor de 200 mentiras diarias escucha o dice una persona al día. Entre las más comunes está la de asegurar que ‘Ya voy en camino’, cuando aún está en la casa.

Por Tatiana Orozco Mazzilli

Tatiana.orozco@elpilon.com.co

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