La indolencia de los cesarenses

Podríamos decir que en región ha pasado de todo y todo sigue patas arriba. Perdónenme que generalice tan bruscamente, pero le da a uno molestia saber que cada día hay un hecho que sacude a la sociedad y otro lo remplaza de manera tal que olvidamos el anterior.

Aquí en Valledupar surgieron los representantes de grupos absurdos –minoritarios y avasalladores- y si usted no recuerda, le recuerdo: Rodrigo Tovar (jefe paramilitar) y Ricardo Palmera (jefe guerrillero), dos estelares hombres que de una u otra manera daban órdenes para secuestrar, asesinar, extorsionar y masacrar gente, gente que a ellos nunca les había hecho nada, solo por un ideal político, de dinero y de poder. Dos extremos antagónicos, irreconciliables en el pasado. Dos vallenatos en lides irracionales opuestos.

Podríamos enumerar hoy cientos de casos absurdos, que le han hecho tanto daño a la sociedad, que la pudre y la carcome, pero no hay espacio en este medio de comunicación.

Aún está en los recuerdos, cuando la gente tenía que subir a la sierra a hacer sus transacciones y a pagar sus extorsiones a los de las Farc, Eln o cuando los paramilitares eran quienes daban órdenes a la Policía, al Ejercito (hacían masacres) y ponían alcaldes, concejales y autorizaban las compras y las ventas de todo, daban avales políticos a candidatos al Congreso y avalaban noviazgos, matrimonios y cobraban comisiones por los contratos en la Gobernación y las alcaldías del Cesar y La Guajira, ¿Cuantos están presos?

El sociólogo e investigador Francés Alan Touraine se pregunta: “¿Podemos vivir juntos?”. Semejante respuesta la pudo haber tenido el psicoanalista alemán Erich Fromm, quien definió al ser humano como un ser ‘afectivo’ que está ligado con los demás o como lo designó el Francés Ignace Lepp, quien precisó que “el hombre aislado no existe” ‘el ser humano es social, no puede vivir solo’.

Aquí se podría caer de su peso aquella teoría de que el hombre es un ser histórico-cultural, que los seres humanos son dinámicos, que trabajan para su bien y el de lo demás, es decir, como dijo Víctor Miguel Niño Rojas, licenciado en Filología e Idiomas, ‘trabajar para la sociedad, dejar huellas’.

En fin, estamos a la puerta de terminar de hacer añicos a la sociedad de la región por la irresponsabilidad de una minoría que pone condiciones y todos van como ovejas al corral, en señal de obediencia absoluta. Uno o dos pícaros avasallan a toda una conglomeración.

Se nos olvida todo, hasta la corrupción rampante en todas las instituciones del país, pero hay que discriminar lo del Cesar y La Guajira, porque a pesar de que estos dos departamentos de Colombia son líderes en corrupción, los entes de control duermen en el olvido. Las investigaciones de la Fiscalía, la Contraloría y la Procuraduría avanzan en el camino del olvido, ¿Qué dice el Contralor Edgardo Maya?

Un caso concreto, en señal de ejemplo, que no hay que desempolvar tanto, es el ocurrido en la Clínica Laura Daniela de Valledupar, en donde murieron de manera sistemática 16 bebes prematuros, porque les aplicaron un medicamento adulterado (no se ha demostrado lo contrario).

Sin embargo, un año después, la Fiscalía ‘está investigando’, pero no investiga la responsabilidad de quienes acometieron la falta de aplicar medicamentos falsos ni mucho menos a la institución que los compró. No. Entendemos que la Fiscalía trata de llegar hasta los que falsificaron el producto, olvidando la tragedia. La pregunta es: ¿Cuándo tendrá respuesta la sociedad? Hasta la próxima semana.

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Por Aquilino Cotes Zuleta