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Columnista - 16 noviembre, 2014

¿Para dónde va Petro?

En abril de 2013 el exsecretario de Gobierno Guillermo Asprilla dijo: “Somos un proyecto para transformar el país. Bogotá es el primer paso, nuestra meta es Colombia y América. Tenemos un proyecto continental de cambio”. Un mes después, Jaramillo, el exsecretario de Salud, añadió: “Yo estoy aquí para colaborarle a ser Presidente”. El asunto está […]

En abril de 2013 el exsecretario de Gobierno Guillermo Asprilla dijo: “Somos un proyecto para transformar el país. Bogotá es el primer paso, nuestra meta es Colombia y América. Tenemos un proyecto continental de cambio”. Un mes después, Jaramillo, el exsecretario de Salud, añadió: “Yo estoy aquí para colaborarle a ser Presidente”. El asunto está claro. La misión de Petro y su equipo en la Alcaldía no es gobernar, es alcanzar la Presidencia de la República.
Desde su posesión, Petro ha venido conformando una base política que permita su salto del Palacio Liévano a la Casa de Nariño. Y entre Bachelet y Chávez, Petro optó por la estrategia del socialismo del siglo XXI: un modelo populista, estatizante, irresponsable fiscalmente y burocratizante. Como Chávez, amplía el Estado y financia su campaña presidencial a partir de los recursos de los contribuyentes. Varias perlas:
Primero. No revivió la EDIS, pero decidió distritalizar el servicio de aseo, violando la libertad de empresa, generando sobrecostos y detrimento patrimonial, y dejando $80.000 millones en multas a los bogotanos.
Segundo. Impulsó la creación del Banco Muisca, que necesitaba de $250.000 millones, cuando existen instrumentos más eficaces para fortalecer sectores populares e iniciativas de emprendimiento.
Tercero. Para sustituir Corabastos, intentó crear Alimentos Bacatá, que contaría con las 19 plazas de mercado de la ciudad y $68.000 millones para mejoras, con lo que se abrirían centenares de tiendas ‘exprés’ con los comerciantes beneficiarios del Banco Muisca.
Cuarto. Implementó gran cantidad de subsidios con impuestos. Entre ellos, la reducción del valor del pasaje en TransMilenio con un costo de $200.000 millones al año y la extensión al estrato 2 de seis metros cúbicos de agua gratuita, desincentivando el buen uso de tan preciado recurso.
Quinto. La semana pasada Metrovivienda anunció que se destinarán valiosos lotes del norte de Bogotá, de propiedad del IDU, para la construcción de 372 viviendas VIP. Con los billones que costará el proyecto se podrían construir al menos mil viviendas VIP en otras zonas y, en caso de que estos lotes se vendieran, la cantidad de viviendas se multiplicaría aún más.
Lo trágico es que la mayoría no pasan de malas ideas. El Banco Muisca y la compra de Corabastos han quedado en nada. El subsidio del pasaje tuvo que ser fuertemente restringido. Él habla y habla, pero no ejecuta ni sus propios planes. Bien sea por errores de su equipo o por su manifiesta incapacidad, ningún plan se concreta. Bogotá está paralizada.
Hiperestatización burocrática, provocadora politiquería populista disfrazada de inclusión social e irresponsabilidad fiscal, todas de corte chavista, le están pavimentando el camino a la Presidencia a partir de los recursos de los bogotanos.
@jflafaurie

Columnista
16 noviembre, 2014

¿Para dónde va Petro?

Feel the sand on your feet, not your wardrobe weight.
José Félix Lafaurie Rivera

En abril de 2013 el exsecretario de Gobierno Guillermo Asprilla dijo: “Somos un proyecto para transformar el país. Bogotá es el primer paso, nuestra meta es Colombia y América. Tenemos un proyecto continental de cambio”. Un mes después, Jaramillo, el exsecretario de Salud, añadió: “Yo estoy aquí para colaborarle a ser Presidente”. El asunto está […]


En abril de 2013 el exsecretario de Gobierno Guillermo Asprilla dijo: “Somos un proyecto para transformar el país. Bogotá es el primer paso, nuestra meta es Colombia y América. Tenemos un proyecto continental de cambio”. Un mes después, Jaramillo, el exsecretario de Salud, añadió: “Yo estoy aquí para colaborarle a ser Presidente”. El asunto está claro. La misión de Petro y su equipo en la Alcaldía no es gobernar, es alcanzar la Presidencia de la República.
Desde su posesión, Petro ha venido conformando una base política que permita su salto del Palacio Liévano a la Casa de Nariño. Y entre Bachelet y Chávez, Petro optó por la estrategia del socialismo del siglo XXI: un modelo populista, estatizante, irresponsable fiscalmente y burocratizante. Como Chávez, amplía el Estado y financia su campaña presidencial a partir de los recursos de los contribuyentes. Varias perlas:
Primero. No revivió la EDIS, pero decidió distritalizar el servicio de aseo, violando la libertad de empresa, generando sobrecostos y detrimento patrimonial, y dejando $80.000 millones en multas a los bogotanos.
Segundo. Impulsó la creación del Banco Muisca, que necesitaba de $250.000 millones, cuando existen instrumentos más eficaces para fortalecer sectores populares e iniciativas de emprendimiento.
Tercero. Para sustituir Corabastos, intentó crear Alimentos Bacatá, que contaría con las 19 plazas de mercado de la ciudad y $68.000 millones para mejoras, con lo que se abrirían centenares de tiendas ‘exprés’ con los comerciantes beneficiarios del Banco Muisca.
Cuarto. Implementó gran cantidad de subsidios con impuestos. Entre ellos, la reducción del valor del pasaje en TransMilenio con un costo de $200.000 millones al año y la extensión al estrato 2 de seis metros cúbicos de agua gratuita, desincentivando el buen uso de tan preciado recurso.
Quinto. La semana pasada Metrovivienda anunció que se destinarán valiosos lotes del norte de Bogotá, de propiedad del IDU, para la construcción de 372 viviendas VIP. Con los billones que costará el proyecto se podrían construir al menos mil viviendas VIP en otras zonas y, en caso de que estos lotes se vendieran, la cantidad de viviendas se multiplicaría aún más.
Lo trágico es que la mayoría no pasan de malas ideas. El Banco Muisca y la compra de Corabastos han quedado en nada. El subsidio del pasaje tuvo que ser fuertemente restringido. Él habla y habla, pero no ejecuta ni sus propios planes. Bien sea por errores de su equipo o por su manifiesta incapacidad, ningún plan se concreta. Bogotá está paralizada.
Hiperestatización burocrática, provocadora politiquería populista disfrazada de inclusión social e irresponsabilidad fiscal, todas de corte chavista, le están pavimentando el camino a la Presidencia a partir de los recursos de los bogotanos.
@jflafaurie