Fecha 11 marzo 2010



La coyuntura y el histórico papel de los vicepresidentes en Colombia




A propósito de la escogencia de las fórmulas para la vicepresidencia de la república, con miras a la contienda electoral que se realizará el próximo 30 de mayo, consideramos que bien vale la pena hacer algunas reflexiones sobre el papel de esta figura y estos funcionarios en la historia reciente del país.
La figura del vicepresidente surgió nuevamente en Colombia, a partir de la Constitución de 1991, aprobada por la Asamblea Constituyente que aprobó esa carta política.
Antes, durante la vigencia de la Constitución de 1886, fue la figura del designado la que rigió en buena parte de nuestra historia y paradójicamente el último designado fue Juan Manuel Santos, durante el gobierno del liberal, Cesar Gaviria Trujillo.
Y se había llegado a la sabia figura del designado, un potencial remplazo del Presidente de turno elegido por el Congreso de la República en una sesión especial y del mismo partido del mandatario electo, ya que en la historia de Colombia no ha sido muy exitosa la figura de los vicepresidentes. Son muchas las anécdotas  curiosas sobre el desempeño de estos funcionarios públicos en nuestra vida republicana, algunos de los cuales trataron de tumbar al presidente en ejercicio o se prestaron para jugarretas a favor de la oposición.
Durante la vigencia de la Constitución de 1991, es decir en los últimos cuatro gobiernos, Colombia ha tenido cinco vicepresidentes: Humberto de la Calle Lombana y Carlos Lemos Simonds, durante el gobierno de Ernesto Samper; Gustavo Bell Lemus, durante el gobierno de Andrés Pastrana y Francisco Santos Calderón, durante el gobierno de Álvaro Uribe Vélez.
Durante el gobierno de Samper fue muy criticado el papel que jugó Humberto de la Calle, con toda la crisis del proceso 8.000 y su comportamiento considerado por  el presidente en ejercicio muy amigo de la oposición, en general, conocidos como los conspiradores; la crisis se superó con la elección de Carlos Lemos, un destacado abogado payanés que desempeñó con prudencia ese difícil cargo de vicepresidente de la República.
Luego, durante el gobierno de Andrés Pastrana Arango, lo hizo muy bien el abogado e historiador barranquillero, Gustavo Bell Lemus, tanto en su función de vicepresidente, es decir remplazo potencial del mandatario en ejercicio, como en el de Ministro de Defensa y luego embajador en Europa.  Es el que mejor lo ha hecho.
El vicepresidente de Álvaro Uribe, el periodista Francisco Santos, no lo ha hecho mal, pero no ha tenido el brillo que tuvo su antecesor Gustavo Bell. Pacho Santos, periodista de profesión, se dedicó al tema de los derechos humanos, en un momento, y a la lucha contra la corrupción, en  otros, pero le faltó mucha prudencia en el ejercicio de su cargo; tiene un proceso en la Fiscalía General de la Nación por presuntos nexos con grupos paramilitares, un día ofrecía una cosa un una parte y otro día otra en otro lugar, como el caso de un transmilenio para Villanueva, en la Guajira…
Los candidatos que ya se han lanzado a la Presidencia han propuesto una serie de nombres ilustres; el matemático, candidato independiente, Sergio Fajardo escogió al ex coronel y diplomático Julio Londoño Paredes; Germán Vargas Lleras a la economista barranquillera, Elsa Noguera de la Espriella; Juan Manuel Santos al comunicador social y exministro de Trabajo, Angelino Garzón y ayer Gustavo Petro escogió, a pesar de que todavía no ha sido oficializado, a la economista y abogada, Clara López Obregón.
Aún falta por conocer los nombres de los candidatos a la Presidencia por el Partido Conservador, aunque las encuestas muestran como favoritos a la excanciller Noemí Sanín y al exministro Andrés Felipe Arias; y el candidato del Partido Verde, entre Antanas Mokus, Enrique Peñaloza y Luis Eduardo Garzón.
La nómina se ampliará un poco más, luego que se conozcan los resultados de las consultas internas de estos partidos que se realizarán el próximo 14 de marzo; pero desde ya se muestra una campaña corta y muy interesante.
En esta competencia será fundamental el nombre del vicepresidente o vicepresidenta, quien debe ser un ciudadano con las mismas cualidades intelectuales, morales y la experiencia del presidente, ya que es la persona que, según nuestra carta política. tendría que remplazar al jefe del Estado en caso de una ausencia temporal o absoluta.
Conocidos los nombres antes mencionados, y los que faltan, serán los ciudadanos quienes tengan la última palabra. Pero no es un tema de poca monta el del compañero de fórmula, insistimos, más allá de buscar el candidato por su origen regional, se debe hacer por su experiencia o trayectoria que es, en últimas, lo que cuenta.






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