Por: Miguel Ángel Castilla Camargo
La célebre señora María Luisa Piraquive con su secta y sus sectarios, ah, y su propio espíritu santo, con minúscula, me imagino que comprado en alguna subasta en Chía, nos acaban de dar una gran lección: El dinero y Dios son como el agua y el aceite.
Sus libros, declaraciones, y testimonios de comunicaciones directas con Dios, deja vaticinar que en los próximos meses los escritores publicarán títulos atractivos como: El último idiota, reencarnación sacrosanta, la elegida, ungida de pies a cabeza, ladrona perfecta, inocente de pecado; cirugía, diezmos y otras yerbas, la culpa es de la vaca (aporte de las ovejas), o transmutación celestial.






