27 marzo, 2016

Emdupar cojea

La suerte no acompaña a la Empresa de Servicio Públicos de Valledupar –Emdupar- que vuelve a ser blanco de críticas y reclamos por parte de la ciudadanía por el pésimo servicio de acueducto que presta. La gota que rebosó la copa de la paciencia de los vallenatos cayó durante la Semana Santa, pero no por […]

La suerte no acompaña a la Empresa de Servicio Públicos de Valledupar –Emdupar- que vuelve a ser blanco de críticas y reclamos por parte de la ciudadanía por el pésimo servicio de acueducto que presta. La gota que rebosó la copa de la paciencia de los vallenatos cayó durante la Semana Santa, pero no por cuenta de la lluvia sino de la escasez de agua a que fue sometida la ciudad con mayor rigor en los días santos, a tal punto que la crisis se simbolizó con la emergencia presentada en el Hospital Rosario Pumarejo de López, donde los médicos alertaron que debían suspender los procesos de diálisis porque no había agua.

EL PILÓN recibió innumerables quejas durante estos días, pero las mismas vienen de tiempo atrás, especialmente porque los usuarios perciben que el servicio de agua que de alguna manera se había normalizado, volvió a ser precario. Los problemas con el suministro del agua no son exclusivos de un solo sector, sino de toda la ciudad, de norte a sur, de oriente a occidente. Barrios como Dangond, Ciudadela Comfacesar, Novalito, Centro, Las Flores, Simón Bolívar, entre otros, padecen por la ausencia del líquido, mientras que en otros, aunque si hay agua, la presión no es suficiente ni siquiera para bañarse en la ducha.

Lo extraño de la situación es que a pesar de los inconvenientes que viene presentando Emdupar para cumplir con un servicio que no es gratis, la justificación que dio el 24 de marzo fue que las lluvias registradas en la cuenca alta del río Guatapurí impedían tratar el agua. Hace dos meses o un mes no había lluvias, y tampoco había agua. ¿Qué pasa entonces?

El 14 de febrero de 2015 la empresa de servicios públicos de Valledupar inició el cambió de diez filtros en la planta La Huaricha, obras que costaron 4.500 millones de pesos, inversión hecha con recursos propios de Emdupar para mejorar el servicio de agua en Valledupar, solución que si percibió la ciudadanía como positiva porque muchos sectores a donde no llegaba el agua, volvieron a tener un mejor servicio.
Emdupar cojea y no es de ahora. Hace cinco años también fue objeto de críticas por cuenta del empréstito de los 36 mil millones de pesos que hizo el exalcalde Luis Fabián Fernández al final de su gobierno, dinero que fue invertido (17 mil millones) en la sectorización hidráulica de la ciudad para pasar de tres a 13 distritos, y otra parte de los recursos fueron para la optimización de la Planta de Tratamiento (cambiar del sistema manual al electrónico).

La ciudadanía vallenata necesita tener agua en sus hogares, en las empresas, en los hospitales y clínicas, en los colegios, sin importar si es verano o invierno. El gerente de Emdupar, Armando Cuello, debe responder a la cuidad con la verdad: ¿Qué pasa en Emdupar? Ojalá no responda que es por culpa de los contratos que dejó amarrados el exalcalde Fredys Socarrás.

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