Durante mucho tiempo se ha dicho que las noticias de suicidio tienen un efecto dominó, que desencadenan otros casos, pues se trataría de una especie de motivación a la imitación, principalmente en los adolescentes, pero este es un problema mayor de salud mental que no se le puede endilgar a los medios de comunicación.
Lo cierto es que los medios de comunicación debemos ser respetuosos en el manejo de estas informaciones tan sensibles y que siempre deberían estar acompañadas de las voces de expertos que ayuden a explicar a las audiencias las formas de detección y atención de los posibles suicidas.
Es un tema tabú, difícil de abordar, multifactorial, que puede llenar de culpa a las familias cuando no se actúa a tiempo, pero definitivamente hay que hacerlo público en búsqueda de estrategias que permitan disminuir los índices de autoeliminación.





