El desorden de La Loma

Con las primeras exploraciones para la explotación de carbón, hace más de dos décadas, empezó a cambiar el entorno del corregimiento de La Loma, jurisdicción del municipio de El Paso, en el centro del departamento del Cesar.

El auge de la minería relegó al agro, atrajo a inversionistas de otros sectores de la economía. Ante las expectativas laborales y oportunidades de negocio, la población flotante dejó de serlo para radicarse en el pequeño pueblo que hoy es más grande que su cabecera municipal, El Paso.

Su crecimiento se dio de forma legal e ilegal; mientras algunos foráneos compraron terrenos otros simplemente se asentaron en zonas periféricas que hoy son declaradas subnormales, como La Esperanza y El Carmen.

El alcalde Hidalfo De la Cruz reconoce que la solución del problema no está en sus manos y ante la conformación de barrios en los sectores subnormales dice que la situación viene desde años atrás y ha desbordado la capacidad de todas autoridades locales.

Agrega que el incremento inusitado de la población ha generado que la empresa de servicios públicos de El Paso, Empaso, se haya quedado corta para atender a alrededor de 22 mil habitantes. De igual forma Electricaribe se ve en apuros para recaudar la energía facturada en los sectores subnormales, donde solo recauda 7 % y en todo el corregimiento el 30 %. Según la empresa de energía, el promedio de consumo por usuario estrato dos es 245 kilovatio hora mes y en esta población el promedio es de 470, el más alto de la región.

Nuestro equipo periodístico palpó en un trabajo de campo realizado ayer en La Loma, que: hoteles, restaurantes, billares y otros establecimientos de comercio han proliferado en el pueblo, pero persiste en muchos la informalidad, impidiendo que se fortalezcan las finanzas del municipio a través del recaudo de impuestos. Este es un tema en que deben trabajar gremios, comunidad y administración local, por el bienestar de todos los actores sociales.

No hay que llorar sobre el agua derramada. Las millonarias regalías que recibía en otrora de forma directa no hicieron mella en el bienestar de la comunidad, por el contrario, el pueblo sigue sumido en el subdesarrollo, con necesidades básicas insatisfechas.

Contrario a los que muchos dicen, consideramos que el carbón no ha sido una maldición para este y otras poblaciones, como Codazzi, Becerril, La Jagua de Ibirico y Chiriguaná, en la zona minera del Cesar; la maldición está en las prácticas corruptas y mezquinas de quienes se han robado los recursos públicos a nivel local y nacional, impidiendo que inversiones para el desarrollo integral de las comunidades.

Sin embargo, hay proyecciones. En jurisdicción de El Paso no solo se seguirá produciendo carbón, la multinacional italiana Enel Green Power se construye la planta de producción de energía solar más grande del país, que además de garantizar el servicio eléctrico en la zona genera expectativa laboral. Vamos a ver qué pasa, mientras tanto La Loma y sus alrededores seguirán siendo unos pobres pueblos ricos.