El ateo afirma: no existe Dios. Comencemos por decir que tal afirmación implica por sí misma un acto de fe: la no existencia de Dios. Luego el ateo es un creyente de esta última afirmación.
Tal es un tipo de ateísmo. El otro es menos radical: no niega rotundamente la existencia de Dios, pero considera que después del acto de la creación, Dios se alejó de los hombres, a su cielo dorado, desatendiéndose de la suerte de ellos.
El primer tipo de ateísmo suele ser agresivo, y aunque el hombre ateo es susceptible de obrar el bien, su ateísmo pudiera ser causa de muchos males.





