Denuncian que actividad minera afecta a El Paso

En un comunicado dirigido a la Corporación Autónoma del Cesar, Corpocesar, habitantes del municipio de El Paso alertan al organismo ambiental sobre las graves consecuencias que genera la actividad minera en los alrededores del complejo carbonífero.

La solicitud formal firmada por Ciro Alfonso Quiroz Otero, dirigida al director de Corpocesar, Kaleb Villalobos Brochel, advierte sobre los riesgos que existen en el entorno minero y en aquellos lugares en donde, según el comunicado, afecta la salud humana, la conservación ambiental y silvestre.

Según la petición “la aventura de la minería nos acosa ahora de forma irracional. El carbón y sus derivados afectan sin control alguno los pulmones de nuestras gentes sin distinción de clase, condenando a los bosques a su exterminio lento y aparentemente imperceptible. Una desolación con el 90% de tierras descertificadas, con la temperatura más alta de la comarca y el polvillo carbonífero que nos enferma y acosa”.

“Aturdidos por el ruido acelerado de maquinarias que funcionan por las noches destruyendo todo a su paso, varias especies se ven acorraladas por el ruido estrepitoso producido por estas. Un caso particular ocurre en la vereda Casa de Zinc, en el municipio de El Paso. Allí animales tales como pumas, tigrillos, osos rabo de caballo y otros al huir de la deforestación llegaron al caserío donde buscan sobrevivir pero esto ha causado miedo entre los habitantes y agresión contra estos, cuando bebían ser protegidos por la ley al vulnerárseles su habitad natural. Es hora de hacer su inventario y evitar su condena a la extinción. ¿Habrá tiempo aun de frenar la catástrofe mediante la voluntad política de la comunidad?”, advierten.

Por último, aseguran que se alteró la cadena biológica de la zoología y la botánica que poco a poco ha ido extinguiéndose. Murieron los guáimaros, las piñuelas, las pasitas, los macaros, los caimitos y tantas otras plantas que fueron el alimento de pericos, turpiales, paraulatas, loros, guacamayas, oropéndolas y torcazas; un sin número de aves y frutales cuyos nombres ya ni siquiera se recuerdan.

Finaliza la alerta en que “solo hasta ahora somos conscientes de cómo se han ido desbastando nuestros bosques y se han calcinado nuestras Sabanas, y todo lo que nos rodea ha sufrido el impacto de lo nuevo contra aquello que la tierra en su espontaneidad nos brinda”.

EL PILÓN intentó encontrar una respuesta a este denuncia con el director de Corpocesar, Kaleb Villalobos, sin embargo, no fue posible dialogar con él.

Por Nibaldo Bustamante / EL PILÓN
nibaldo.bustamante@elpilon.com.co