El carnaval es una tradición que se rehúsa a desaparecer en Valledupar, desde el siglo pasado se convirtió en un puente que conecta el alma a través de los disfraces, danzas, comparsas, tamboras, letanías y reinas, pero con el pasar de los años se fue destiñendo y perdió su colorido en esta parte de la Costa Caribe.
El último tropezón de las fiestas carnestolendas fue en el 2012, cuando el alcalde Fredys Socarrás Reales suspendió las festividades ante graves disturbios de orden público que dejaron varias personas heridas, vehículos y casas averiadas.
Este año la fiesta quiso tomar un aire, pero muy silenciado ante la comunidad de la capital del Cesar, que se dedicó a disfrutar de la maicena, la alegría y toda música de viento en sitios privados, por la incertidumbre que corre en la ciudad a raíz de los disturbios entre un grupo de motociclistas y la Policía Nacional después de la implementación del Decreto 000396 que expidió la Alcaldía para regular la circulación de las motos en esta capital.
El presidente de la Junta Central del Carnaval, Carlos Maldonado, explicó que en el 2014 se trató de rescatar la cultura por el carnaval y para que el próximo, los vallenatos puedan disfrutar de los tradicionales desfiles y guachernas en las calles y barrios de la capital del Cesar.











