¿Cuándo se va a meter el Cesar en el cuento de la paz?

Después de visitar la zona veredal Tierra Grata en el municipio de La Paz, el Alto Comisionado para la Paz, Sergio Jaramillo, estuvo en Valledupar y habló para EL PILÓN. Foto Leonardo Alvarado.

Entre el optimismo de unos y el escepticismo de muchos han transcurrido los 135 días desde el día que se firmó el Acuerdo de Paz con Farc. La concentración de los integrantes de esta guerrilla en las zonas veredales, el inicio de la entrega de armas a las Naciones Unidas, los decretos que el dan vida a la Comisión de la Verdad y la Unidad de Búsqueda de los Desaparecidos, son entre otros los avances que se conocen, pero en los que poco confían los colombianos.

Ese desinterés nacional se refleja en el Cesar, donde a un considerable porcentaje de cesarenses no le interesa saber qué pasa con la paz, pero sí les preocupa los problemas sociales como el desempleo y la inseguridad.

¿Cómo va la implementación del Acuerdo de Paz con las Farc?

La implantación supone el cumplimiento de unos compromisos del gobierno y las Farc. Comencemos con las Farc.

¿Qué ha pasado? Tres cosas muy importantes. Primero hace dos meses se movilizaron, marcharon, navegaron y caminaron las Farc por todo el territorio hasta llegar a las zonas veredales y se concentraron. En segundo lugar comenzó el proceso de dejación de armas, en este momento ya están registradas por las Naciones Unidas todas las armas de las Farc y ya comenzó el proceso de entrega de los miembros de las Farc que están en el Mecanismo de Monitoreo y Verificación y también de otros miembros que van a cumplir tareas como sustitución de cultivos, desminado, según las Naciones Unidas eso debe sumar cerca de mil armas que deben ser entregadas por estos días. Y en tercer lugar un hecho muy importante que pasó algo desapercibido y es que la semana pasada las Farc entregaron a mi Oficina formalmente el listado de todos sus miembros en armas en los frentes y ya nos habían pasado un primer listado del número de milicianos.

¿Cuántos?
La cifra que tenemos que no es definitiva porque tiene que ser el listado revisado por el Gobierno y las Farc también tiene la posibilidad mientras se cumplen los 180 días, de hacer adiciones, es de 6.804 hombres que estaban en los frentes y hoy están en las zonas, que corresponde con mucha exactitud a la cifra que teníamos nosotros internamente, y a eso hay que añadirle unos tres mil milicianos, de los que recibimos un primer listado.

¿Cuántos hombres en total se desmovilizarán?
En estos momentos parecería que la cifra va a ser de unos 10.000.

Hay voces que dicen que son más hombres los que tiene las Farc.

A diferencia de lo que ocurría con los paramilitares, que el Gobierno sabía poca cosa sobre ellos, en el caso de las Farc hay muchísima información que hemos acumulado en los últimos 15 años de diferentes formas y la información interna que tenemos sobre el número de las Farc corresponde casi que exactamente al número de hombres que las Farc nos entregó en su listado.

¿Ustedes les creen?
Creo que ese es un elemento que debería contribuir a la confianza en el proceso. Aquí no estamos especulando, recuerden lo que pasó hace diez años, comenzó diciendo el Gobierno que eran ocho mil, después 13 mil y terminaron en 32 mil y nadie sabe quiénes eran. Aquí la cifra que teníamos interna corresponde a la cifra que por su parte nos está entregando las Farc.

Hablando de confianza, ¿por qué después de cuatro meses de la firma del Acuerdo de Paz, los colombianos no creen en este proceso y en la implementación de los puntos de los acuerdos, existe apatía?

Sin duda existe una apatía sorprendente y eso no se puede negar. Son varias las explicaciones. Una obvia es la distancia que hay entre el mundo urbano y las regiones marcadas por el conflicto, pero esa no puede ser toda la explicación porque aquí estamos en Valledupar que tanto sufrió y pensemos en lo que era Valledupar en el año 2003 y dónde estamos ahora y lo que debería significar, y sin embargo hay una apatía importante. Entonces tiene que haber otra explicación que a mi juicio tiene que estar ligada sin dudas al debate político.

Nada ha afectado tanto al proceso de paz como su contaminación por el debate político. La gente cree que asumir una posición frente al proceso de paz es asumir una posición política, y eso es una equivocación. En el fondo todo el mundo está a favor de la paz y pocos departamentos se van a beneficiar más de ese proceso que el Cesar, y deberíamos tratar de sacar el proceso del debate político, ahora que se vienen las campañas.

¿Cómo sacarlo?
Que haya una comprensión mínima de cosas que no pueden estar en discusión. Si las Farc dejan las armas como lo están haciendo, y comienzan su proceso de reincorporación a la vida civil, debe haber un acuerdo que eso se va a respetar, se les va a respetar la vida. Los programas de desarrollo rural, ¿quién puede estar en contra de eso?

Finalmente el país poniéndole atención al campo por cuenta del proceso de paz. Mucha gente dirá y eso por qué había que hacerlo con las Farc, y yo les digo y eso por qué nunca se había hecho, si es tan fácil y tan obvio por qué nunca se había hecho, eso es lo que va a pasar, hay unas cosas básicas que no deberían generar ninguna controversia y eso es lo que hay que proteger en este año tan difícil que se nos viene.

Usted ha dicho que el Cesar ha sufrido bastante, eso lo confirman más de 300 mil víctimas, más de 3.500 reclamaciones de tierras, ¿qué cree que falta para que los cesarenses crean en la paz?

Estoy convencido que pocos departamentos se van a beneficiar tanto con este proceso como el Cesar, que fue tan golpeado en un territorio completamente pequeño, aquí vivieron la violencia en todas sus formas. A quienes trabajan en la zona rural, quienes han perdido sus tierras, quienes quieran salir adelante, con las dificultades y con el olvido que ha tenido el campo colombiano, el acuerdo contiene unos compromisos muy fuertes de inversión en el campo, de salud, infraestructura, de educación, que tiene que ver con la productividad. Quienes fueron desplazados y viven en Valledupar, cada vez que aterrizo en Valledupar, uno se sorprende del tamaño que tiene la ciudad. Ahí hay una gran oportunidad para quienes fueron desplazados de regresar a sus tierras, un retorno acompañado a sus tierras y a la vez eso tiene que beneficiar enormemente a la ciudad porque le quita presión demográfica. Uno tiene la impresión de que Valledupar no está hecha para 450 mil habitantes.

En el 2011 salió la Ley 1448 (Ley de Víctimas) que no ha cumplido las expectativas de las víctimas, ¿por qué deben creer que ahora sí habrá reparación, verdad y no repetición?

Pongamos las cosas en su justa proporción. Primero que todo la Ley de Victimas es una ley muy ambiciosa que puso en marcha el programa de reparación más grande que ha habido, con un empleo enorme de recursos en la reparación. La pregunta es si eso ha sido efectivo, yo creo que ha sido efectivo en la medida en que ha cumplido su cometido, que es hacer un reconocimiento a esas personas del daño que se les hizo y darles una indemnización, pero yo creo también que la implementación de los acuerdos, y en particular el de las victimas crea un marco mucho más integral para que las victimas sientan que su reparación en primer lugar no solo consiste en una indemnización, sino en que van a poder tener acceso a la verdad, que va a haber una Unidad que va a buscar su familiar desaparecido y que va a haber un Tribunal ante el que van a tener que rendir cuentas por los delitos graves, y en segundo lugar el acuerdo le da a la reparación un enfoque mucho más territorial, de manera tal que haya un elemento más colectivo en las reparaciones sin que nadie pierda sus derechos fundamentales.

¿Cómo entrarán los hechos violentos que ocurrieron en el Cesar en la Jurisdicción Especial para la paz?
Para mí el caso del Cesar es uno de los más interesantes por el hecho conocido en Colombia, que en un espacio muy pequeño unas personas se fueron para las Farc, otras armaron grupos paramilitares, y todas se conocían entre ellas. El caso tan conocido de Ricardo Palmera y Rodrigo Tovar. A mí lo que me parece importante que se entienda es que lo que acordamos en La Habana en primer lugar es lo que se llama un sistema integral de verdad, justicia y reparación para las víctimas, en el centro están las víctimas, y en segundo lugar que ese sistema no solamente debe contribuir a rendir cuentas sobre lo qué pasó, sino que debe ayudar a construir confianza para el futuro. En un lugar como el Cesar donde nadie es bobo y la mayor parte de la gente sabe lo que ocurrió, yo creo que si se hacen unos ejercicios en unos espacios donde las víctimas puedan hablar y dar su versión de lo que les ocurrió, es el ejercicio de lo que se debe hacer para avanzar en todos los frentes, para implementar los programas de desarrollo que acordamos, pero en general para avanzar como sociedad. Seguir aquí como si nada hubiera ocurrido, no es posible, en algún momento los alcanza el pasado, es mejor enfrentarlo de buena manera ahora, reconocer lo que ocurrió y crear unos consensos en la sociedad de que esto no se vuelve a repetir, reconocemos lo que ocurrió, reconocemos a las víctimas y trabajamos construyendo el futuro del Cesar.

¿Cree que es posible reconocer lo que pasó, con tanta gente hoy todavía llena de miedo?
Es difícil, muy difícil. Por eso digo que un sistema transicional no puede estar pensando en el pasado, tiene que ver como contribuye a construir confianza hacia el futuro. Y eso es difícil de entender, pero es lo que tendremos que hacer.

En este departamento la mayor parte de su población no está pendiente del proceso de paz, no están conectados con el tema, ni siquiera se acuerdan los vallenatos que tienen a menos de 40 kilómetros una zona veredal. ¿Qué va a hacer el Gobierno Nacional para que la gente se meta más en el cuento de la paz?

Yo le devuelvo la pregunta ¿qué va a hacer el Cesar para meterse más en la paz? Yo he dicho desde hacer varios años que la paz en Colombia debe ser una paz territorial, que no hay ninguna posibilidad de que la paz se pueda construir desde Bogotá, que hay que construir modelos regionales basados en los liderazgos que existen en cada región, no vamos a ser los bogotanos los que les digamos a la gente del Cesar y Valledupar en qué consiste y qué tienen que hacer, lo tienen que hacer ustedes mismos y es ahí donde deben convocar a todos.

¿A quién se convoca?
A los empresarios, a la academia, a las víctimas, a la iglesia, a los ganaderos, a los agricultores, yo creo que hay que sentar a toda la sociedad alrededor de una misma mesa. Con frecuencia digo, si fuimos capaces nosotros de sentarnos con las Farc, el gobierno y las Farc, a buscar soluciones, sin que eso quisiera decir que abandonábamos nuestros principios y posiciones, al contrario lo que hicimos fue meter a las Farc dentro de la institucionalidad ¿por qué no vamos a poder ahora sentarnos y hablar? sin que nadie renuncie a sus principios o preferencias políticas.

Creo que el dialogo y la comunicación es la salida para todos esos problemas que estamos pasando.

¿Pero quién convoca a quién, quién da el primer paso?
Lo mejor es que eso nazca desde la misma sociedad. Nosotros tenemos unas ideas de cómo podemos contribuir, pero creemos que eso debe salir de unos entendimientos, lentamente, abriendo espacios, haciendo encuentros, ese es el camino, porque esta oportunidad no se va a volver a presentar. Aquí hay una enorme oportunidad para el Cesar, por lo que va a significar la implementación.

¿Entrarán personas de las regiones a hacer parte de la Comisión de la Verdad?
Es muy importante entender que aquí tenemos dos instituciones, hay una Jurisdicción Especial que tiene que investigar los crímenes más graves ocurridos durante el conflicto y sus miembros, los magistrados, van a ser escogidos por un comité de delegados del secretario de Naciones Unidas, de la Sala Penal de la Corte Suprema, de la Corte Europea de Derechos Humanos, del Centro Internacional de Justicia Transicional de Nueva York y del Consejo Estatal de Universidades.

La Comisión de la Verdad es un organismo extrajudicial, que no tiene consecuencias penales para los participantes, sino que busca promover el reconocimiento de las víctimas, de los hechos, de las responsabilidades. Los miembros de esa comisión van a ser elegidos por ese mismo comité de selección sobre la base de un proceso de postulación, donde cualquiera se puede postular, y nosotros pusimos dentro de los criterios que tenga una representación regional, de manera que cualquier organización del Cesar, de las universidades, de los ganaderos, de las victimas puede postular nombres.

Por Ana María Ferrer
direccion@elpilon.com.co

 

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