Por Giomar Lucía Guerra Bonilla
Mañana a mañana, un día tras otro, siguiendo quizá una tradición de nuestros antepasados, salimos con el pretexto de conservarnos saludables a nuestro encuentro ritual con el despuntar del sol y a contemplar los arreboles de la Sierra Nevada de Santa Marta y al Río Guatapurí, depositario de muchos secretos, de sueños, de promesas de amor, de leyendas de quienes un día a sus orillas se han hecho juramentos, han trazado planes reales y a veces utópicos, bajo el trasfondo sonoro del crujir de sus corrientes, de las cuales unas se realizaron y de otras solo quedó flotando el rumor. Y además la fuente que nos surte del precioso líquido
Por Félix Carrillo Hinojosa
Quienes han querido enlodar el nombre del Festival de la Leyenda Vallenata, con el fenómeno de la parapolítica, traducidas en unas mezquinas disputas que se percibe por el poder regional y por ende el nacional, en donde las garras de la élite del centro de poder hace su agosto y en la que muchos medios de comunicación plantean una constante apología, están equivocados en cada una de sus intervenciones, ya que nuestro evento folclórico y cultural, el mejor organizado en Colombia, muestra como una constante positiva, la participación de los acordeoneros Profesionales, Aficionados, Juveniles e Infantiles, Canción Inédita y Piquería, desde 1968 hasta la presente.
Juan Carlos Castro Arias
El señor Encarnación Pedroza fue un campesino oriundo de Pivijay, quien a principios de los años cuarenta se trasladó con su familia a Valledupar y se ubicó en las sabanas de Mariangola en busca de un mejor futuro para sus hijos.
Desde su llegada a la zona del Diluvio, en la trocha de Angostura, estuvo vinculado con Pepe Castro, tumbando montañas, civilizando montes, haciendo fincas, criando ganados, para construir lo que es hoy una hermosa región de mucho desarrollo ganadero y agrícola.
Por Juan Rincón Vanegas
juanrinconv@hotmail.com
Cuando estaba borracho ponía esta condición.
Que, si yo moría primero me hacía un retrato
o, si él se moría primero le sacaba un son.
Ahora prefiero esta condición
que él me hiciera el retrato y no sacarle el son.
Por Juan Rincón Vanegas
juanrinconv@hotmail.com
Ha muerto una sonrisa,
sus ruidos no se oyen más,
acabaron las tertulias
se aminoraron las brisas
llueven duro en las mejillas
pero, ella no está ya más.
Por Juan Rincón Vanegas
juanrinconv@hotmail.com
Esta es la puya loca (bis)
mira que te coge
mira que te agarra.
Cuando callosas manos marcan el ritmo sobre el tambor caderas cimbreantes se mueven aceleradamente provocando que el cuerpo entre en trance folclórico para dar vida a una de los bailes más fogosos y candentes.
Manuel Palencia Caratt*
En el inmenso espacio del pensamiento parece que no existieran palabras nuevas para brindarle una pieza de honor a ese gran apóstol de variados matices históricos. Porque Bolívar fue y es un faro de la patria que no se apaga nunca, y de igual manera una llama de valor que quemó las injusticias de que eran víctimas nuestros pueblos suramericanos.